
Por: Leonel Chaul Chamut
Presidente, usted está enfermo del espíritu. Por una parte, está lleno de celos y envidia, de cólera y de ambición; usted está como aquel individuo que apagó la vela para que las pulgas que lo molestaban no pudiesen hallarlo.
Tim Burton señala que las principales características de la estupidez; es apagar la vela, y al no tener la luz, confundir la causa y el efecto, las pulgas que nos pican prosperan en la obscuridad: pero la estupidez supone que si no podemos verlas, ellas tampoco nos verán… Lo mismo que el estúpido vive siempre en la inconciencia de su propia estupidez.
Presidente, usted con sus secretarios irresponsables, que después de cinco años; embrutecidos la mayoría, que nos presentan una galería de payasos simplones, peleles, zopencos, majaderos, rateros, algunos cientos de energúmenos; llenos de complejos, desequilibrios mentales, la paranoia, con su obsesión con traumas y fobias.
La famosa frase del escritor Oscar Wilde, “no hay más pecado que el de la estupidez”. La estupidez es, en considerable proporción, el pecado de omisión, la negativa a utilizar lo que la naturaleza nos ha dado, con la tenencia utilizarlo erróneamente. Verbigracia, Sr. presidente.

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