Claudia, no lo olvide: el poder no se comparte

ESPEJO CÓNCAVO

Por Roberto Adrián Morales.-

Claudia Sheinbaum debe sacudirse las ideas de López Obrador y sentarse sola en la silla presidencial.

Los problemas económicos que enfrenta el país en estos últimos días mucho tiene que ver con la intromisión del Presidente saliente Andrés López Obrador con las actividades que desarrolla la presidenta electa Claudia Sheinbaum Pardo a la que quiere imponerle agenda.

¿Pues quién va a gobernar este país? Los pleitos de quien ya se va con grupos de la sociedad nada tienen que ver con quién gobernará la nación dentro de los próximos seis años.

Claudia, no olvide que el poder no se comparte. En la silla presidencial solo cabe una persona y esa es usted porque, a la buena o a la mala, el conteo de votos ciudadanos la llevó a ser la primera mujer que gobernará México.

No es posible que, a estas alturas de la vida política de la nación siga usted supeditada a lo que quiera hacer o deshacer el hijo de Macuspana.

Por favor, sacúdase la ideas del pasado y actúe con personalidad propia. No olvide que ya es la Presidenta. No permita más destrucción a las instituciones.

Hace ya casi seis años, Enrique Peña Nieto decidió entregar el país en manos de López; al sentirse  traicionado por todos los que le rodeaban, dejó que éste, al ser el ganador de la elección, empezará a tomar decisiones y la entrega-recepción del gobierno se hizo con tranquilidad.

Prácticamente, el gobernante priísta se hizo a un lado para permitir que su sucesor tomara las riendas y el control de la administración pública, cosa contraria a lo que sucede ahora. El mandatario saliente aprieta y asfixia el cuello de Claudia Sheinbaum a la que quiere organizarle giras por el país, que adopte como suyas las locuras que quedaron pendientes y que, para colmo de los colmos, sea él quien siga gobernando la nación en lo que pudiera significarse como el inicio de un maximato moderno, algo parecido a lo que ejerció en su tiempo Plutarco Elías Calles, entre 1928 y 1934.

El Maximato inició con el gobierno interino de Emilio Portes Gil y finalizó con la llegada al poder de Lázaro Cárdenas del Río, quien se sacudió la influencia del político militar que se autonombró “el jefe máximo de la revolución”.

Eso que hizo Cárdenas, definitivamente, es lo que debe hacer la señora Sheinbaum Pardo. Ella es la Presidenta de México y a ella corresponde tomar las decisiones que sirvan para el desarrollo del país y beneficien a la mayoría de los mexicanos.

Claudia, no lo olvide: el poder no se comparte.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

Descubre más desde El Demócrata

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo