Presenta Rafael Delgado su libro «Protocolo para la Resolución Pacífica de Conflictos»

Rafael delgado, acompañado del presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia, Jaime Mancillas y el Doctor en Educación, Tomás Pérez Saucedo.

Saltillo, Coah., 15 de junio 2024.- El autor del protocolo para la Resolución Pacífica de Conflictos, Rafael Delgado, al presentar su obra citó al filósofo argentino Antonio Caponeto, quien sostiene  en relación a la sociedad, que todos los seres humanos tenemos una triple filiación: como una familia, la primera aunque algunas personas lo nieguen o lo rechacen, todos somos hijos del creador, en ese sentido, el Padre existe, aunque alguien no lo quiera reconocer.

La segunda filiación, es la histórica, porque somos hijos de una tierra, de una patria, pertenecemos a una determinada comarca, y así nacemos filiados a un territorio concreto y singular, como lo viene a ser el de nosotros, el de ser mexicanos, y por nacer en este apreciado terruño que es nuestro estado, que nos hace orgullosamente coahuilenses.

La tercera y también fundamental para todo ser humano, y la cual es el motivo principal de este encuentro, es la filiación sanguínea o carnal, así todos somos hijos de una patria pequeña, de una patria doméstica, que es la familia, nuestra casa, nuestro querido y apreciado hogar, así no debe de resultarnos extraño afirmar, que todos nacemos filiados a Dios, a la Patria y al Hogar.

Héctor Horacio Dávila, líder de los hoteleros de Coahuila y Eduardo Pacheco, de la Congregación Cristo Vive, acompañaron a Rafael Delgado en la presentación de su libro.

Esas tres filiaciones son irrenunciables, y son inamovibles, ya que ni Dios, ni la Patria, ni la Familia, son bienes que se eligen, es decir, pertenecemos a ellos, y por tanto, debemos servirlos con fidelidad inquebrantable hasta que por causas naturales ya no nos resulte posible hacerlo, y en ese sentido, alterarlos, menospreciarlos o querer remplazarlos por otros, sería como una especie de traición, lo cual resultaría como cometer un alto crimen, porque un hijo nunca debe de levantarse contra los padres, un hermano, no debería abandonar a su carnal si está en peligro, mucho menos si es un menor de edad, o infante, y el padre y la madre como una sola unidad deben cuidar, alimentar, educar y formar responsablemente a sus críos, si no cumplimos con esa natural y noble función social, alteramos el orden natural de la civilización, y caeríamos en una especie de anarquía, de una sin razón, y se pondría en riesgo a la humanidad.

El Manual de Conciliación Familiar es un una recopilación de consejos prácticos para atender y resolver colaborativa y pacíficamente cualquier tipo de desavenencia al interior de nuestro hogar, mediante un enfoque de la transformación del ser humano, para hacemos más inteligentes y generosos en el trato cotidiano con nuestros seres más queridos, mediante una detección oportuna de nuestras desavenencias, aplicando en nuestra vida cotidiana la escucha activa, la comunicación efectiva, aprendiendo a separar a las personas de los problemas.

Esto porque los seres humanos de ninguna manera somos un problema en sí, puesto que los problemas se generan por lo que decimos, la forma en que lo decimos, lo que hacemos, y por supuesto lo que hemos dejado de hacer, son estas tres cosas las que cotidianamente nos meten en problemas, y eso si lo podemos solucionar y remediar, sin pretender  substituir o remplazar a los integrantes de nuestra la familia, pues eso no es lo ideal, además, este Manual de Conciliación permite conocer las técnicas y herramientas necesarias para generar tantas opciones de solución como sean necesarias, evaluándolas cada una de ellas responsablemente para descartar aquellas que no sean posible realizar o cumplir, y así podamos elegir la más conveniente, la más favorable para que los involucrados en un conflicto puedan vivir mejor, construyendo un acuerdo familiar firme y solido para salir del problema, para solucionarlo, y además evitarlo en el futuro, cristalizando un acuerdo mutuo que mejore nuestra relación conyugal y familiar, recordando siempre que lo más importante de llegar a un acuerdo es cumplirlo.

Si así lo hacemos, México saldrá de esta crisis social que nos carcome cada día más, ya que el grado de violencia de las disputas familiares va en aumento, y eso tiene que parar, primero por salud mental y familiar, y además porque si queremos un México grande unido y en paz, hay que empezar por engrandecer y pacificar nuestra propia familia, pues resulta categórico e irrefutable que la Patria empieza en la casa, 

¡SALVAR UNA FAMILIA… ES SALVAR A MÉXICO!

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