Los sentimientos de la militancia del PRI (Cartas de Chaul)

Segunda parte

Por Leonel Chaul Chamut

Para que la militancia confíe nuevamente en la lealtad de los dirigentes del P.R.I., debe darse por costumbre la oportunidad que la base los elija.

En el P.R.I. debemos seguir siendo un Partido Revolucionario e Institucional, seguiremos siendo un partido de orden; siempre y cuando el orden establecido no sea el sistema rígido, inmutable, que impone sumisión y que sea excluyente como lo ha sido en muchos años.

Queremos un partido con un orden establecido en modificación permanente, que se apoye en todos sus integrantes de la comunidad nacional, que en su esencia lleve la transformación, con el único requisito, de que esta provenga de la voluntad mayoritaria de la militancia, de las bases. Esto se traducirá en movimientos, en consolidaciones y avances, en mejores estrategias y tácticas, sobre todo en hechos.

Ya no queremos acuerdos ni decisiones políticas tomadas a escondidas, la política del P.R.I. en estos momentos, requiere de apertura real.

Debemos definir como partido que ofertaremos a la sociedad en materia política, económica y social; ofrecer definiciones claras, por eso tengamos debates libres en esos temas; Ahí debemos estar dispuestos a exponer ideas, razones y propuestas.

Que nuestra política social ataque las causas de los problemas, y no tan solo sus efectos, que contenga un concepto integral sustentado en la posibilidad real de nuestra economía. Que nuestro mayor interés sea, que el P.R.I. convoque y que resuelva las causas verdaderas de los problemas sociales, y no porque en sus campañas reparta regalos y despensas. Solamente la justicia social terminará con la desigualdad, por eso debemos participar en los proyectos de los programas sociales.

Para que la militancia confíe nuevamente en la lealtad de los dirigentes del P.R.I., debe darse por costumbre la oportunidad que la base los elija, que estemos todos los priístas conscientes de que nuestro voto vale para elegir, quienes nos representen como partido en las dirigencias, y en las contiendas de elección popular; No reactivemos el culto a la personalidad sin antes conocer ideas, propuestas, compromisos y definiciones, convocatorias; En fin todo lo que de cuerpo a la buena política.

Como militancia en todos los municipios, regiones y estados, éramos una amplia organización de cuadros que trabajaban con las clases populares, obreros, campesinos, profesionistas, y con toda la sociedad civil; Y como cuadros medios, no hemos tenido acceso a las cúpulas, ni somos consultados en los consejos políticos ni en las corrientes de opinión; Pero tenemos cara, tenemos voz, tenemos nombre y tenemos ideas, queremos que el P.R.I. nos tome en cuenta, nos interesa que nuestros dirigentes reconozcan el valor de la militancia y la presencia invaluable de los cuadros medios en todas las entidades, en todos los distritos, en todas las secciones.

Todos tenemos derecho a aspirar a los cargos de elección popular, y a las tareas de decisión del partido; Si no hay voluntad para que nueva gente prospere políticamente, el partido seguirá anquilosado y obsoleto.

Ya no queremos que cada vez que las campañas se acercan, el partido se vea invadido por oportunistas que en esos momentos se acuerdan que hay P.R.I., ocupan algunas responsabilidades, los mejores espacios y luego con esa trayectoria improvisada se sienten con derecho suficiente para tomar decisiones, y ocupar los espacios que les corresponden a los verdaderos militantes del partido.

Los priístas convocamos, luchamos, nos comprometemos, ganamos y luego otros gobiernan. Estamos dispuestos a trabajar por el P.R.I., si el P.R.I. es de la gente, si el P.R.I. al ganar el gobierno, decide gobernar.

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