Cubierta y ocultamiento

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Esto que le vamos a platicar es teoría, pero también es práctica continua en los cuerpos policiacos de los Estados Unidos, en los de acá no tanto, acá les gusta portarse con los criminales como camaradas y auténticos amigos, y nadie piensa en responderles a balazos a sus groserías, sus desmanes y sus delitos.

Al principio no le entendíamos a la diferencia, cosa de que no comprendíamos demasiado bien el inglés, y luego cuando lo quisimos transmitir a algunos alumnos, igual, nos costó enseñarlo y a ellos aprenderlo, pero ya visto en campo, las cosas se van poniendo más claras, o al menos lo suficiente como para hacer frente a las situaciones sobre las que se está brindando capacitación.

El tema es “cubierta y ocultamiento”, y repetimos, nomás no nos cabía en la cabeza cuál podría ser la diferencia entre una cosa y otra, hasta que no nos lo explicaron nivel policía municipal: la cubierta puede ser que permita al policía ocultarse de sus contrincantes en un enfrentamiento armado, una vigilancia, un espionaje, pero además tiene la ventaja enorme de que si se llega a descubrir que está allí, o que las cosas se ponen feas y comienzan a disparar en su contra, la cubierta o desvía las balas, o las hace rebotar, o las absorbe sin causar daño, hasta allí claro, y el ocultamiento no, puede usted estar escondido atrás de un árbol, de un muro de Tablaroca, de la puerta abierta de un carro, está literalmente oculto, pero otra vez, si comienzan a volar los proyectiles, no lo protegerán más allá de lo que la ropa que lleva puesta, son muchos los materiales que pese a dar la impresión de solidez y dureza, es fácil que una bala los atraviese, y si pensamos en un mercado de las armas y municiones, siempre dispuesto a innovar con armas más potentes y balas con superior poder de penetración… que además no hay quien se conforme con un calibre bajo y poca carga, cuando puede utilizar algo que pudiera parar a un rinoceronte de dos toneladas lanzado en estampida.

Y sí, la gente tiende a querer protegerse con lo máximo que esté a su disposición, al tiempo que gusta de portar las armas que mayor potencial tengan de destruir las defensas del oponente, pero esa lógica no siempre es pragmática.

Porque no puede uno siempre andar en patrulla blindada, ni con escoltar armados hasta los dientes, todos protegidos con chalecos antibalas, simplemente no habría dinero que alcanzara para pagar todo eso, ni vehículos que lo transportaran, ni chalanes que lo cargaran, simplemente es impráctico. Es por eso que se hace la distinción entre cubierta y ocultamiento, desde el punto de vista presupuestal y administrativo. No tienen que ir cubiertos como El Guapo Ben, el Hombre de Piedra de los Cuatro Fantásticos, pero procuren ocultarse, solo si hay balazos, entonces sí, busquen donde cubrirse. Esa es toda la doctrina de los administradores… a la que la tropa tiene que adaptarse, si es que quiere sobrevivir, o por lo menos regresar enteros.

Viene a cuento todo este largo rollo de cosas que a lo mejor no le interesan, y que a lo mejor no debería saber, porque acaba de aparecer una nota de que allí van avanzando los trabajos del Arco de Seguridad, que está construyendo el gobierno del estado para fortalecer su estrategia de seguridad del territorio coahuilense, y que estará ubicado sobre la carretera Saltillo Monterrey, más o menos por donde está la Kimberly Clark, donde ahorita se pone un retén de distintas corporaciones estatales, más para espantar con su presencia que porque realmente investiguen cada carro que pasa por allí.

¿Por qué interviene en este asunto la teoría de la cubierta y el ocultamiento?, ah pues porque se ha publicitado al exceso qué es lo que está instalando en ese punto el gobierno estatal, con lo que automáticamente pasará a convertirse en un blanco de parte de los delincuentes que quisieran atentar contra esa infraestructura, como también para que le saquen la vuelta, sabiendo con precisión dónde está.

Peor se la cuento, la nota aparecida en los medios decía que la inversión es de 9.2 millones de pesos ¿a qué delincuente no le gustaría dañar propiedad pública, especialmente si es de la policía, por un monto cercano a los diez millones de pesos?, expuesto como está el arco, con sus nueve cámaras de reconocimiento facial, y demás equipo periférico, no faltará quien ya esté pensando en la mejor manera de dañarlo, neutralizarlo o de plano destruirlo, y no porque pretendan una infiltración en territorio coahuilense, como dicen las autoridades, sino por el gusto de hacer daño, enviar un mensaje de aquí estamos, no te tenemos miedo, y te vamos a pegar donde más te duela.

Publicitado como está, para proteger el arco de seguridad se necesitará una infraestructura de cubierta muy fuerte y por lo tanto costosa, que sin embargo es difícil que soporte el embiste de un tráiler cargado con 50 toneladas, lanzado a 150 kilómetros por hora. De un solo golpe quedará en calidad de chatarra.

Otra cosa hubiera sido si se hubieran conformado con la parte de ocultamiento. Allí donde están los letreros de bienvenido a Coahuila, o buen viaje, con algunas florituras adicionales a los tristes tubos doblados que están allí, hubiera quedado suficientemente oculto el equipo, claro protegido con cámaras y alarmas de que alguien se está acercando demasiado a los equipos, pero hay una diferencia enorme de costos entre proteger algo que está a ojos vistas de todo el mundo, y algo que nadie sabe que está, pero bueno, son estilos administrativos y de gobernar, también de seguridad pública, pero antes de decidir y pagar, debían pensar en opciones más efectivas y menos expuestas.

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