BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-
Nada más que, poder contra poder, la está jugando contra un gobernador que tiene todos los elementos para ponerlo quieto, si no es que tras las rejas.

No, si el único que sabía cómo lidiar con esto, era su majestad el rey de España, a la hora que se decidía a cambiar a un virrey o a un gobernador general, se instruía uno de esos famosos juicios de procedencia.
En ese mismo instante, el que durante meses o años había sido poderoso gobernante, quedaba a disposición de los auditores reales, que no dejaban piedra sin remover para ver que al señor funcionario no se le hubiera ocurrido llevarse o guardarse algo que no fuera estrictamente suyo.
Era comprensible, su majestad el rey estaba cuidando de lo que era propio de la corona española, y en fin de su persona, con aquellas ganas que tenían de siempre estar gastando más de lo que les ingresaba, así les quitaran un pelo de su manto de armiño, este mermaba su de por sí inmensa riqueza. En esas condiciones, los juicios de procedencia se pagaban solos, en cuanto que se lograba recuperar bastante dinero que alguien había dejado mal puesto, para luego regresar a recogerlo o mejor aún, se evitaba que alguien se le pegara en el fondo del bolsillo algo que no era suyo.
Algo así ocurrió con la pretendida dictadura de Porfirio Díaz de quien podemos decir fue el último presidente o dictador si usted quiere que realmente quiso a México, todos los demás se han dedicado a saquearlo hasta donde ya no sea posible, y es que el que una vez ha vivido en Palacio Nacional o despachado en Palacio Nacional, no se aviene a ser un simple mortal, pobre, y se consuela con sus enormes riquezas mal habidas a costa del pueblo mexicano.
Con los líderes sindicales ocurre algo similar, en cuanto que se quieren quedar con lo que no es suyo no de que se les exija que lo devuelvan. La verdad no sabríamos decir en qué instante la representación de los trabajadores dejó de ser democrática cómo se pensó en algún momento para transformarse en algo entre comillas profesional, que definitivamente no lo es.
Cada vez son menos, si es que queda alguno, los líderes sindicales que alguna vez fueron trabajadores, la mayoría de ellos han heredado de sus padres o familiares los puestos en las jerarquías sindicales, sin haber puesto jamás un pie en una mina, en una centralita telefónica, o hasta en un salón de clase.
Solo el trabajador sabe lo que les duele a los trabajadores, el que ha cubierto turnos y más turnos con salarios de hambre, con herramientas de trabajo inadecuadas, en condiciones de explotación. Los secretarios de las secciones sindicales, los delegados, los dirigentes, los líderes, esos no saben y si lo supieron lo olvidaron bien pronto lo que es ser trabajadora asalariado. Estos se representan así mismo y a sus intereses.

¿Cuándo fue la última vez que Carlos Moreira se desempeñó como profesor frente a grupo?, esa y no otra debería ser en todos los sindicatos la primera condición para postularse a dirigente, todavía traer la ropa cubierta de polvo de gis o las manos manchadas de tinta de los plumones que se usan para el pintarrón. No es el caso, ahora todos son trajes de marca, elegantes atuendos casuales que se notan carísimos, vehículos de súper lujo, mansiones, viajes… todo pagado con las cuotas que se les descuentan a cada uno de los trabajadores de base.
El sindicato nacional de trabajadores de la educación no es más corrupto que otros 30 sindicatos que pudieran mencionarse, sin embargo se las han ingeniado quienes allí medran para inventarse estratagemas con las cuales perpetuarse en el poder sindical y hacer que su estancia en el liderazgo sea todavía más productiva de lo que permitían los estatutos.
En el caso de Coahuila, no sabemos si sea único en el país, pero recordamos aquella maniobra por la cual Carlos Moreira pasó de dirigir una sección sindical a dirigir otra sección sindical pasando por encima de la membresía de ambas, no recordamos el orden si primero la quinta y luego la 38 o al revés, pero en ambas dejó su huella un vacío en los recursos propiedad del sindicato y por extensión propiedad de los sindicalizados.
El saqueo durante sus gestiones fue escandaloso, y sobre todo en la 38 que en alguna vez fue de las más avanzadas en la defensa de los intereses de los agremiados, los dejó con una mano delante y la otra atrás, habiendo atentado contra lo que debería ser más sagrado, los recursos económicos que sostenían al servicio médico de la sección.
Y no solo se le permitió hacerlo cuando dizque era dirigente, sino que se le permitió seguir mangoneando por años, quién ocupaba qué carteras sindicales, de donde seguía, por supuesto, sangrando el dinero, sin que nadie se atreviera a ponerle un alto.
En los meses y semanas recientes se advierte lo que parece ser una maniobra de pinza para acabar con el control que tiene Carlos Moreira sobre el sector educativo estatal, en dos puntos clave, primero el servicio médico de la sección 38 del sindicato, según se dio a conocer hace pocos días desde hace 4 meses el gobierno del estado de Coahuila tomó el control del instituto del servicio médico, de lo cual se cuidó mucho de difundirlo entre la población.
Sus razones tendría para guardar el secreto, y luego lo que se venía perfilando, pero hasta ahora está cuajando, la remoción de diversos funcionarios públicos de la Secretaría de Educación del estado, todos y cada uno de ellos vinculados a Carlos Moreira, quién a través de ellos y del poder de cada uno de ellos sobre sus dependencias, sus subordinados y sus áreas de influencia, controlaban la burocracia más grande del gobierno estatal.
Se trata de estrangular a un cacicazgo que se percibía, si no como eterno, sí como inacabable. El golpeteo ha estado de pronóstico reservado y sin embargo es poca la información que llega hasta los coahuilenses de abajo de la banqueta. La lucha es poco menos que enconada y se está dando en los más diversos frentes, hasta allí donde ni nos imaginamos que llegará la influencia del cacique trepado en las barbas del gobierno del Estado.
Ni qué decir que Carlos Moreira está ejerciendo su derecho de pataleo, o más bien está pataleando porque el derecho no lo asiste. el que ya bailó que se siente dicen que decía Carlos Sansores Pérez, líder que fuera del Partido Revolucionario Institucional, bueno pues Carlos Moreira ya bailó y mucho, las suelas ha de tenerlas bien desgastadas luego de sexenios, pero no por eso quiere dejar la pista de baile.
Nada más que, poder contra poder, la está jugando contra un gobernador que tiene todos los elementos para ponerlo quieto, si no es que tras las rejas. Bueno sería que el maestrito tomara consejo de no continuar el enfrentamiento, pues nada bueno va a salir.
Los profesores felices estarán de deshacerse de su pretendido líder, no levantarán un dedo en su defensa, los burócratas incrustados, o están fuera o les dará la opción de a dónde alinearse, y esperarse a un cambio de sexenio cuando esté apenas está iniciando es una esperanza que a Carlos Moreira le va a resultar del todo vana.

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