TELEGRAMA
Por: Héctor Barragán.-

Algunos comentaristas se apegan a la letra de las leyes en tanto otros buscan los recovecos para asegurar lo que los literales opinan. En cuanto a la reelección es una limitante para el concurso de toda persona a un cargo, pero al mismo tiempo limita la posibilidad del que pretende repartir. El caso es que la sangre nueva es necesaria para la evolución y lleva ventaja el que vuelve a aspirar que los demás que son desconocidos.
En el caso mexicano se recuerda que Porfirio Díaz llevó la bandera de la no reelección, pero luego se apegó al poder con gran amor; Don Francisco I. Madero enarboló la enseña de renovación en el poder y obtuvo un triunfo limpio e indiscutible; Obregón intentó violar la consigna de Madero y fue sacrificado y lo de Sufragio Efectivo no Reelección persistió en la papelería oficial hasta hace poco, cuando ya la repetición de las personas en varios cargos se había extendido bastante.
La renovación de sangre y de idea
Es conveniente para avanzar y evitar la ampliación de compromisos personales en todas partes que se olvida la consigna Maderista, pero es novedad dentro de un partido, nada recomendable por cierto, si antes pregonó la renovación de personas y cuadros. En el caso presente resulta curioso que como en los Estados Unidos, el candidato ha sido señalado como deshonesto, mentiroso, oportunista. No como aquel falsificador, se desconoce si incurre como aquel en gigantesca evasión en compromisos fiscales.
Lamentablemente allá tiene posibilidades de triunfar, gracias al apoyo de las personas de mayor capacidad económica, favorecidos durante su gobierno y publicidad excesiva que anonada a los votantes. En el caso local, es de señalar el interés que tiene en disponer de los grandes presupuestos y el cargo a que aspira no es de gobernante… por el momento, pero…

Deja un comentario