BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Nos acordamos de una caricatura genial, una de Frank & Ernest, que en México tradujeron como Franco y Justo, ya ve la tentación que tienen los traductores por normar lo que pensamos, lo que entendemos y lo que no debemos ni una cosa ni otra. En esta caricatura estaban dos astronautas, eran los tiempos en los que, raro, no andaban de la greña los Estados Unidos y Rusia, sino que había cierto grado de colaboración, no en todos los campos, pero sí en algunos interesantes, como la Estación Espacial Internacional. Como se trataba de una cuestión colaborativa, un país había construido unas piezas y otra, otras piezas, todo bien hasta allí, el problema, y el chiste de la caricatura es que allí tiene a los astronautas con su traje de andar afuera, con casco, cable, botas y todo, pero cada uno con un instructivo para armar aquello en su idioma. Así había que conectar la parte A con la parte B, lo cual estaría muy bien, de no ser porque a la A le correspondía la letra quien sabe qué en el alfabeto cirílico. Y bueno, el cierre de la genial historieta es que… se dan cuenta ya que están allá arriba, allá lejos, y sin entenderse mutuamente.
Sí, de acuerdo, es una caricatura, ¿pero qué mejor descripción podemos encontrar del mundo real que las caracterizaciones que hacen estos artistas de las cosas que ocurren en nuestra sociedad, en el nivel que sea y respecto del tema que sea?

Ejemplos cada quien tendrá muchos, a cual más de simpático, pero en esta ocasión de lo que queremos platicarle es de la nota aparecida hace pocos días, en la cual se decía que problemas técnicos están retrasando la entrega del programa “Agua Saludable para la Laguna”, programa insignia del gobierno federal para nuestro estado y el de Durango, y con el que se pretendía dar solución a diversos problemas relacionados con el agua para consumo humano y la actividad productiva en la región.
Problemas técnicos… suena curioso eso, sobre todo para una administración federal que si por algo se caracterizó todo este sexenio fue por despreciar el saber y la capacidad de los expertos para resolver los problemas que se le presentaban. Sí, fue el presidente López Obrador quien dijo en varias ocasiones que gobernar no requiere de mucha ciencia, aunque en ocasiones decía que no necesitaba ninguna ciencia. Es el mismo que repitió hasta el hartazgo que él lo que buscaba era el 90% de lealtad en la gente, aunque tuviera solamente el 10% de capacidad para enfrentar la tarea para la que se le había contratado.
Todavía peor podría resultar la referencia a cuando el presidente dijo que extraer petróleo del subsuelo, o de aguas profundas, era tan sencillo como sacar agua de un pozo. Si el parámetro de la simpleza es sacar agua, con una cubeta a puro brazo, o ya aplicándole tecnología, con un malacate, manual o ya en el summum del derroche de la ciencia fifí, con un motor eléctrico o de gasolina, es que al menos esa clase de problemas, los tienen perfectamente dominado. Todavía recordamos las fotografías y videos que le dieron vuelta al mundo, los memes decían que solo México podía lograr incendiar el agua, esto en referencia a aquella ocasión en la que se descontroló un pozo petrolero, y la única manera que encontraron los “técnicos” de Petróleos Mexicanos, esas lumbreras, fue el prenderle fuego, nada de contención del derrame para evitar el daño ecológico o económico, con un cerillazo tenían.
Bueno, pues con esos antecedentes es que el gobierno federal enfrentó el asunto de Agua Saludable para la Laguna. Pensando que era algo fácil, sacar el agua de un pozo, y que todo se arregla con la voluntad del que manda, hágase así y así, y ya por eso todo se atiende y resuelve como por arte de magia, y pues lamentablemente las cosas no suelen ser así de simples, al contrario.

Lo que decíamos de los astronautas norteamericano y ruso tratando de armar la Estación Espacial Internacional, es lo que pasó, más o menos, con el armado del programa “Agua Saludable para La Laguna”, y no es que hablen idiomas diferentes, sino que, entre administradores priístas y gobernantes morenistas, las posibilidades de entenderse se reducen peligrosamente, y ponen en riesgo cualquier proyecto en el que tengan que trabajar en conjunto.
¿Le parece exagerado?, mire, tuvieron cinco años y medio para decidir por dónde iban a pasar las tuberías que se interconectarían a la red urbana, y resulta que todavía hace dos meses, no se habían puesto de acuerdo, y no solo eso, sino que la cosa estaba a nivel de pleito: el municipio de Torreón clausurando las obras federales, porque no contaban con permisos, no tenían el trazo definitivo y lo más importante, que carecían de la autorización para romper las calles para meter la nueva tubería.
No que no fuera predecible, claro que lo era, teniendo el mismo objetivo, la misma encomienda, hasta el mismo contrato, y se portan como si fueran de planetas diferentes, sin ningunas ganas comenzar a entenderse para sacar la chamba conjunta.
Dijeron que a los problemas técnicos, había que sumar otros de orden práctico, ah bueno, el sentido común hablando, entre ellos cuestiones relacionadas con la calidad del líquido que se estaría introduciendo a la red… ¿y a eso no pidieron dedicarle media hora el primer año del sexenio?, pues al parecer no, son esas cosas las que tienen entrampado el asunto este del agua saludable, que hacen dudar que entre en funciones antes que se vaya a la goma el presidente López Obrador. No es que dudemos que venga a inaugurarlo o volver a inaugurarlo, eso se le da muy bien, sino que después de cortar el listón y abrir la válvula como se acostumbra con las obras hidráulicas, esta siga funcionando.
A ver síganle con sus problemas técnicos. Este sexenio y el que sigue, si es que no abandonan el programa con el cuento de que ya está concluido y entregado, y mientras, aguas con lo que se toma, porque gracias a la incompetencia, el líquido lagunero se pasa de peligroso.

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