Morena… La versión pirata del PRI, desastre de partido

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Cónsteles a todos que somos gente de antes. Somos de una época en la que las cosas de gobierno y las cosas de partido, eran una auténtica ceremonia, en las que pocas cosas podían salirse de lugar, sin que fueran censuradas y castigadas, como lo sintetizó en ocasión memorable Fidel Velázquez Sánchez, hombre de hasta adentro del sistema político mexicano: el que se mueve no sale en la foto, y conste que ni siquiera tenía que ser intencional la “movida”, podía ser un error, una circunstancia fortuita, haberle caído mal a alguien en determinado momento, lo que cancelaba las oportunidades de tener una carrea política que hasta dos segundos antes, parecía prometedora.

En casa, el día del informe presidencial los papás se apropiaban de la televisión, dejándonos a nosotros ayunos de caricaturas por toda la mañana, que no solamente era culpa de ellos, había una cosa que se llamaba “en cadena nacional”, lo que significaba que todos los canales estarían transmitiendo exactamente lo mismo, la única diferencia era que, a lo mejor, un canal se veía mejor que otro, más nítido, más verde, que los demás. Por si fuera poco, le subían el volumen a niveles desconocidos el resto del año, y por supuesto, tenía uno prohibido hacer el menor ruido, como si estando en casa pudiera distraer al señor presidente del importante mensaje que dirigía a la nación.

Puro circo, si usted quiere, pero qué bien montado estaba aquel circo. Estamos hablando de los informes de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, eran un dechado de apego al protocolo, desde el confeti que caía sobre el automóvil presidencial descapotable, los hombres del servicio secreto corriendo a la par del vehículo, el besamanos, hasta el fin de la transmisión, ya de lo que pasara después, la comida con los invitados especiales, y demás que no veíamos, nos imaginamos que igualmente se operaba impecablemente. Nos atreveríamos a decir que, en cuanto a ceremonial, no le pedía nada a la Corte de Windsor.

José López Portillo. (Foto: Voces México)

Para bien o para mal, nos acostumbramos a eso, lo dábamos por bueno y creíamos que así deberían ser las cosas, así y no de cualquier otra manera.

Y es entonces cuando se nos ocurre preguntarnos ¿cómo es que llegamos de ese estilo de gobierno, que al menos por las fotografías y algunos videos, podíamos apostar a que tenía décadas de realizarse de la misma manera, o una muy similar, a la chabacanería del momento actual?

Sí, porque no nos va a decir que nuestra forma de gobierno actual se corresponde con la tradición protocolaria que duró buena parte del siglo pasado y ya en este, hasta la irrupción de MORENA y ese difuso concepto de la cuarta transformación, en la vida nacional. No somos iguales, ha sido una de las frases más repetidas por el presidente Andrés Manuel López Obrador y sus más cercanos colaboradores, e importa decirlo, porque ellos vienen de aquella misma época y tradición, es más, allí sí que nos atreveríamos a decir que formaron parte del mismo gobierno, que quizá, si les hubiera dado aquello a lo que aspiraban, nunca se hubieran alejado de él, traicionado y jugado las contras. Seguirían siendo priístas para siempre, aunque si nos presiona mucho, podemos decirle acá entre nos, que lo son.

Priístas descafeinados, podríamos denominar a la gente del Movimiento de Regeneración Nacional, fuera que dieran el brinco directamente, o que recorrieron todo el proceso evolutivo pasando por el Partido de la Revolución Democrática. Tome a los ideólogos que le gusten, el de siempre Jesús Reyes Heroles, pero también Carlos Sansores Pérez, Santiago Oñate, Corona del Rosal, o quítele lo de ideólogos, sabían hacer las cosas, hubiera o no ideología atrás, había objetivos y había que cumplirlos, obvio al que no cumplía, le daban un patín, y ponían a otro que rindiera mejor, el sistema no perdonaba ineficiencias.

Pero algo ha ocurrido este sexenio, en que los estándares andan por los suelos. Se nos viene a la mente un ejemplo que vale por todos, ¿no dijo López Obrador que “la señorita no sabe leer”, y la tenía de vocera, refiriéndose a Elizabeth Vilchis? ¿cuánto tiempo pasó desde que la nombró para la sección de las mentiras en las conferencias mañaneras, y nunca aprendió a leer, ni a redactar, ni a contar chistes, ni a burlarse de los periodistas?, pues así con todo.

La impresión es que durante el sexenio se relajaron las formas hasta niveles nunca vistos. Otro ejemplo fue el ver al secretario de le Defensa Nacional trepado en la defensa de un jeep para tratar de desatascarlo del lodo con el presidente arriba, resulta que ni el chofer sabía meter el 4X4 para la tracción del vehículo, todo lo cual quedó filmado y exhibido, como razón de que nunca pudiera llegar a Acapulco para auxiliar a la población luego del paso del huracán Otis.

Puesto así, han sido más las veces en las que el presidente le sacó al parche, que las veces que enfrentó los problemas. En sus propias palabras, no se iba a arriesgar a que le mentaran la madre, su labor era proteger la investidura presidencial, que salvo su mejor opinión, anda por los purititos suelos entre chascarrillos y ocurrencias.

Bueno, pero una cosa es el partido del presidente con el presidente como líder y mandamás, y otra el partido sin el presidente, porque ya no estará contendiendo por ningún puesto, ni aparecerá en la boleta electoral, de aquí en adelante será MORENA solo, y en manos de morenistas, que lo hace todavía más peligroso para sí mismo, y para el país.

A qué más que la verdad, MORENA es el heredero del PRI, pero no pasa de ser una versión pirata, edulcorada, y repetimos el calificativo de chabacana. Los que están en MORENA, pocos son químicamente puros, la gran mayoría cayeron allí por despecho, por desprecio, por no querer apegarse a los principios y exigencias del PRI, digamos que no son lo mejorcito que alguna vez tuvo el partidazo, pero acá están a sus anchas.

Pero fuera solo cosa de partido, no, es cosa de gobierno, porque MORENA gobierna y si se eterniza, como lo hizo el Revolucionario Institucional, qué turno para el país, con una broza tan escasa de estándares.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

Descubre más desde El Demócrata

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo