
BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-
Por allí suelen decir que al congreso, bueno a los diversos congresos locales y por supuesto al de la Unión, no llegan precisamente las mujeres ni los hombres más adecuados para decidir el futuro de la sociedad a la que pertenecen, porque finalmente eso es lo que hacen los legisladores, examinar el presente, visualizar como debería ser el futuro, y crear las leyes que lo harán posible.
Desde luego que llegan al congreso los ciudadanos que son más populares, de entre quienes aparecen en las boletas electorales, lo cual no es necesariamente equivalente a que sean los más apreciados en las comunidades, sectores o gremios en los que viven o se desempeñan. No, sí son los más movidos para lograr una candidatura, o forman parte de algún grupo de interés que lo quiere a él o a ella en la legislatura, lo que por sí mismo no significa mayor cosa.
Y es que una cosa es la lucha al interior del partido, de la que deriva el obtener la candidatura, y otra el enfrentamiento con los otros candidatos por el voto popular, y en ese maremágnum de grilla, se pierden las ideas, se diluyen las propuestas, a veces incluso tienen, y confiesan, que han mentido, o que lo que dijeron en campaña no tiene nada que ver con lo que van y hacen al congreso.
Por eso es por lo que en las legislaturas se escucha cada cosa… que preferiría uno no haber oído nunca. Se maneja cada propuesta que causa vergüenza, no a quien se le ocurrió subirla a la tribuna, sino a quienes son sus compañeros, y que tienen que darle el voto o negárselo, para que de allí no pase. Hasta eso, el congreso sirve de barrera de contención de las iniciativas medio alocadas o jaladas de los pelos de los legisladores, ya quisiéramos que mostraran ese mismo esfuerzo para controlar las avasalladoras iniciativas que les mandan del ejecutivo, que no es que esté siempre tan interesado en el bienestar de la gente que gobierna, pero que le interesa que sea el congreso el que las legitime, y que en más de una ocasión, por no decir que repetidamente, lo que hace es convertirse en cómplice o tapadera de lo que desde el poder ejecutivo tratan de imponer.

Nos consta que hay iniciativas ciudadanas, algunas de ellas muy razonables, que sin embargo no pasan en el congreso porque no tienen el aval y el respaldo de algún legislador. Son iniciativas surgidas desde el conocimiento pleno de los ciudadanos de un tema determinado, del que buscan una mejora en la ley y por supuesto que se aplique como se apruebe, por el contrario, las de los diputados a veces son puras ocurrencias, que les vienen a la mente a ellos, o que les preparan sus ayudantes, pero que la única intención que tienen es hacer ver bien al legislador, lo demás, les interesa bien poco.
Una de estas iniciativas la conocimos en días pasados, cuando la presienta del congreso del estado de Coahuila, la diputada Luz Elena Morales Núñez comentó que está en estudio la iniciativa de negarle a los deudores alimentarios la posibilidad de renovar su licencia de manejo, una propuesta que se nos hace poco menos que discriminativa y hasta atentatoria a los derechos humanos de los individuos.
De ninguna manera vamos a defender a personas que se niegan a cumplir con sus obligaciones de sostener económicamente a sus hijos, que es una cuestión de orden moral antes que nada, pero que al ser decidida por un juez de lo familiar, se convierte en un asunto del ámbito legal. Un padre, o si se trata también de una madre, debe contribuir al sostenimiento de sus descendientes, es una cuestión más allá de cualquier tipo de discusión, los niños merecen tener el mejor nivel de vida que sus progenitores estén en condiciones de proveerles, eso es algo que no tiene vuelta de hoja, pero de allí a presionarlos mediante esta clase de decisiones coercitivas, hay una diferencia enorme.

Imagínese el caso extremo, el padre al que se le quiere negar la licencia es chofer, o taxista, o simplemente una persona que como cada vez más en nuestra sociedad, depende del automóvil para transportarse a su ligar de trabajo, por haber sido omiso alguna vez o repetidas ocasiones en cumplir con sus obligaciones, nada más por eso se le va a quitar este medio de ganarse la vida, nos parece una medida radical, que no considera los casos distintos que puedan presentarse, cree que todos omiten el pago porque no quieren cubrirlo, lo cual puede o puede no ser el caso. Solo con estar inscrito en el famoso padrón del oprobio, el de los deudores alimentarios, ya con eso la persona le hacen llevar una vida mucho más difícil que a la mayoría de los ciudadanos que no se ven en esa situación, y todavía quieren cargarle más.
Nos queremos imaginar que hay maneras y recursos en que el poder judicial, ojo, no el legislativo, tome las medidas pertinentes para que un deudor alimentario cumpla con sus obligaciones, entre ellas, detenerlo y hacerlo purgar equis número de días de prisión, lo cual a veces termina perjudicando no solo a él sino a toda la familia, pues carece de capacidad para obtener un ingreso del que pagar sus compromisos judiciales para con sus descendientes.
Puede haber otras, ¿Cuáles?, nos hemos topado hasta con las publicaciones en redes sociales y hasta colocar sus foros en los postes, que no nos parece tampoco la mejor manera de vengarse, perdón, de hacer cumplir con lo ordenado por los jueces familiares.
Se supone que se gobierna para todos, y que buscan los diputados las mejores reglas de convivencia. En este caso nos parece que andan perdidos. Luego de quitarles la licencia se les ocurrirá otra cosa ¿Cómo qué?, a nivel de broma, pero no tanto, se nos ocurre que no quieran sepultarlos en tierra consagrada, como sucedía con los suicidas y con otras personas que infringían las rudas reglas sociales.
Hay maneras, es trabajo de los diputados encontrarlas, porque luego les hace uno el trabajo y lo desechan porque no se les ocurrió a ellos. En fin, no abusemos contra los abusadores. ¿o qué tan bajo podemos caer?

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