
Por: Rafael Delgado Hernández.
Las personas rencorosas, malditas y megalómanas, sí existen, el caso más patético de ese tipo de personalidades son las de López Obrador, y su nuera Claudia Sheinbaun, ellos están destruyendo una Institución pilar, cimiento y sostén de una república, pero como esas personas son autoritarios y no les gusta obedecer la Ley, y mucho menos toleran a quien los puede frenar en sus locuras, el presidente que se va y la que se queda, hacen todo lo que está a su alcance para dinamitar el Poder Judicial, y así correr inconstitucionalmente a muchos buenos y honestos Funcionarios Judiciales de todo el País.
Eso es un total despropósito, puesto que, «Ya hay una Autopista hacia la Justicia», que costó muchos años construir, y si bien es cierto, que puede eficientarse, mejorarse, y abrir nuevos carriles para que sea transitable, más pronta, expedita, e inclusive menos costosa.
Cómo es posible que un mercenario como López Obrador y sus lacayos, así como sus paleros del partido político en el gobierno federal de Morena, logren destruir la Autopista del acceso a la Justicia, en la que es evidente que si se puede circular, para ahora de forma estúpida, pretendan mandarnos por veredas, terracería, montes y matorrales, lo cual va a hacer imposible que sobreviva el anhelo de acceso a la Justicia, ya que eso será imposible con los Jueces a la Carta, a modo y sometidos al poder presidencial, jueces que serán improvisados, impreparados, y peleles, quienes además, van a ser elegidos por tómbola, lo que provocará una grave crisis legal, que agravara los males que falsamente afirman quieren remediar.
Lo increíble también es que al común de la gente no le importa eso, o no se ha dado cuenta de toda esa perversidad de imponer un régimen totalitario, abusivo e inconstitucional. Que lástima que votaron por esos delincuentes de Morena, porque sin saberlo, pusieron en riesgo la perdida de sus libertades, derechos, propiedades, bienes y posesiones, pero ni modo, yo solo cumplo con recordarles: «Se los Dije».

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