Médicos de importación

BAILE Y COCHINO…

Por: por Horacio Cárdenas Zardoni.-

En su última intervención como director general del Instituto Mexicano del Seguro Social de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, y antes de entregar la batuta a su sucesor… Zoé Robledo, quien fue ratificado por Claudia Sheimbaum para dar continuidad al proyecto de IMSS Bienestar, hizo un recuento de cuántos médicos cubanos se encuentran laborando en el país, contratados por el gobierno federal, en un convenio millonario con el gobierno cubano.

No lo han dicho, quizá valiera la pena averiguar si está en algún documento relevante de la dirección general o de cualquiera del montón de dependencias que tienen el IMSS para todo y para nada, si se considera estratégica la presencia de médicos cubanos en México para cubrir un déficit de equis porcentaje, en el número de especialistas y médicos generales, o se trata, como se sospecha, únicamente de un pretexto para transferir dinero de las arcas gubernamentales mexicanas al gobierno de Miguel Díaz Canel, o a sus cuentas personales, que de eso no hay ningún seguimiento, ni aquí, ni en la isla.

Pero supongamos que sí, los médicos cubanos son importantes porque México, allí donde lo ve de grandote, de pretensioso, de adinerado, y tantas otras cosas de que solemos presumir, carece de la capacidad de formar a todos los profesionales de salud que necesita… al menos ese es el mensaje que se transmite con la reiterada práctica de la actual administración de traer médicos cubanos, y eso restringiéndonos a pensar que vienen nada más a hacer trabajo de médicos, no de espías, instructores doctrinarios, o en alguna otra disciplina de manejo político de masas, como más de uno ha sospechado los pasados seis años.

(Foto El Nuevo Herald)

Si nos quedamos con la primera hipótesis, de que vienen a chambear de médicos, valdría la pena contrastar las políticas de formación de médicos y enfermeros en ambas naciones. Durante años, décadas, el gobierno mexicano ejerció un control férreo sobre la cantidad y hasta la calidad de los médicos que se formaban en las universidades, principalmente universidades públicas, y muy pocas privadas a las que se les extendía el permiso para hacerlo. No era tanto un asunto de la Secretaría de Educación Pública, como de la Secretaría de Salud, no tenía tanto que ver con el número de aulas y de profesores, como de los campos clínicos, los espacios en los que los aspirantes a médicos podrían realizar sus prácticas profesionales, sin la acreditación de las cuales, simplemente no hay posibilidad de que se les expida el título profesional correspondiente, ni la cédula que les permita el ejercicio. Eso acá en México, en Coahuila entraban dos grupos en las facultades de Saltillo y otros dos en Torreón, luego hace algunos años se sumó una tercera en Piedras Negras. Esos eran todos, luego llegaron algunas privadas y bueno, se amplió un poco la oferta en el estado, pero a un costo muy elevado, pues la carrera no es barata, ni mucho menos, y tardada como solo ella.

En Cuba… en Cuba descubrieron hace muchos años que la medicina es una mina de oro, no al interior del país, que eso es lo de menos, sino como producto de exportación. Pareciera que forman médicos como otros países forman ingenieros o hasta soldados, es casi como si hubiera una capacidad ilimitada para enviar médicos a naciones de América Latina, África, y allí donde se pueda requerir.

Y sí, nadie duda que funcionen como agentes de adoctrinamiento, de organización social y política, aunque tampoco están muy a gusto de la soba que les mete su gobierno y el que los recibe, pues no solo quieren que trabajen de médicos, sino que fuera de su turno le entren a esas labores, a cambio de un salario que no corresponde a la tarea que se les encomienda ni al esfuerzo que se ven obligados a hacer. El dinero del convenio se transa entre gobiernos, y a los profesionales de la medicina es dan una parte mínima, que no es suficiente para sufragar sus gastos aquí o en Cuba, y menos en ambos sitios a la vez.

Pero lo que verdaderamente nos interesa aquí es el punto de ¿y qué tal han funcionado los cubanos como médicos, en comparación con los mexicanos?, y ya puestos a eso ¿qué tan buena es la medicina cubana en comparación con la local?, y allí es donde comienzan a patinar.

Porque los vendieron, los siguen vendiendo como lo máximo de lo máximo, profesionales, entregados, eficientes, incansables, poco menos que apóstoles, en cuanto a su dedicación, y en lo que toca a su ojo clínico y capacidad para diagnosticar y tratar enfermedades, una medicina basada en productos naturales, luego del siempre cacareado bloqueo económico norteamericano contra Cuba.

Era para que en vez de andar grillando, Zoé Robledo rindiera informe de abatimientos sustanciales en los indicadores de morbilidad y mortalidad en los estados, municipios y centros de salud donde trabajan esos tres mil y feria de médicos cubanos. No la han exhibido a lo mejor porque no la tienen, o porque no arroja los resultados que a ellos les gustaría ofrecer como propaganda política, porque lo contrario es impensable, en un país como México, con un gusto por lo mágico que habla mal de nuestra madurez individual y social, vamos allá donde nos dicen que este médico es buenísimo, fíjate que ha curado a tal y tal y tal, y lo hizo con hierbitas, con imposición de las manos, o cualquier otra patraña por el estilo. En cinco años no hemos escuchado de un médico cubano que jale clientes, perdón pacientes, como sí hemos visto médicos de todas las especialidades haciendo turismo médico para llevar y traer sus tratamientos a ciudades tan lejanas como Saltillo, Monclova, o la que se le ocurra.

El IMSS Bienestar ha sido el invento con el que ambas administraciones la entrante y la saliente, pretendió una y pretende otra, otorgar servicios de salud mínimamente decorosos a la población del país.

Otro dato que proporcionó Zoé Robledo en su última mañanera lopezobradorista, fue mencionar que el Instituto daba atención a cincuenta millones de personas de escasos recursos… ¿y de dónde sale el dinero?, ah pues de los patrones y los trabajadores que sí aportan para el sostenimiento del servicio médico y para el sistema de pensiones, que también anda volando de lo más bajo.

No es el gobierno, es el antiguo IMSS prestando servicios a una población que se duplicó casi, sin que hubiera llegado ni el dinero ni los equipos, ni los medicamentos, ni tampoco los médicos para atender a esa exigencia exponencial.

Y bueno, mientras que Coahuila no termine de doblar las manos, no veremos médicos cubanos en el Seguro, ya cuando nos acorralen estaremos a la altura del resto de México… ¿o será la bajura?

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