BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni “El Sicario Digital”…

Los americanos usan mucho la expresión “It’s a jungle out there”, que podríamos traducir al español mexicano como “allá afuera es una pin#$%& selva”, el sentido de la frase es muy sencillo de entender, aquí estás muy bien, allá afuera… pero allá tú sabes si te lanzas…
¿Qué se entiende por jungla o selva?, pues cada quien sus temores, basados en su experiencia, lo que le contaron, lo que se imaginó o alució, pero como todo en esta vida, hay gente a la que le va bien, y hay gente a la que le va mal, habrá quien quiera interpretar esto como su karma, pero es una realidad, hay gente a la que jamás le pasa nada grave andando en los sitios menos recomendables, y otros en cambio se asoman por los que presumen más seguros, y son los que inauguran la estadística de crímenes, delitos, faltas o hasta mala suerte.
En días pasados el Diputado Lamborghini color cereza macuarro, orgullosamente de Múzquiz, Coahuila, Antonio “El Tony” Flores Guerra deleitó a las redes sociales y al Congreso del Estado presentando una iniciativa de reforma al código penal, exponiendo algunos datos que con mucha precisión, según lo quiera ver cada quien, describen lo que es la selva de la Internet y el Ciberespacio.
Como él lo pone, así lo tomamos, “Según datos dados a conocer en el mes de julio del año en curso, a través del Módulo Sobre Ciberacoso (MOCIBA) del INEGI, de la población que usó internet en cualquier dispositivo en los meses de junio, julio y agosto del años 2023, a nivel nacional, 35.9% de la población de 12 años y más, vivió ciberacoso, siendo contactada mediante identidades falsas, el 33% recibió mensajes ofensivos y el 26.0% recibió contenido sexual”…
Oiga, andar navegando, bobeando o investigando en la Internet es como andar por México, si hacemos caso a lo que decía el Comando Norte del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, de que el 35% del territorio nacional estaba, en ese momento, en el sexenio del vilipendiado y bocabajeado Felipe Calderón Hinojosa, dominado por el narcotráfico y el crimen organizado, ahorita sería como el 50%. Hay gente que va a Sinaloa y no le pasa nada, hay familias que siguen yendo a Taxco o a Chilpancingo de paso a unas vacacioncitas en Acapulco o Zihuatanejo, y van y vienen hasta aburridos de lo tranquilo que está, hay quien viaja a Tijuana y regresa con su virtud y su integridad sin mácula, mientras que hay otros, pobres, que no alcanzan a llegar a Matehuala sin que los asalten a mano armada, los secuestren o hasta los maten.

Porque 35, o 36 por ciento que cita Tony Carbones como víctimas de ciberacoso, se nos hace gravísimo, casi nos haría pensar que en la Internet dos de cada tres navegantes están allí para ver cómo perjudican al otro incauto que se aventura por esas aguas turbulentas. Lo mismo para los otros datos citados por Toño Contratos, que el tercio casi exacto había sido víctima de mensajes ofensivos y un cuarto, aquí ya bajó la cosa, pero no tanto, recibió contenido sexual.
Voltee a su alrededor, si usted no es el que acosa y manda cochinadas, seguro sus dos vecinos de cubículo, oficina o escritorio, sí que lo son, esto según el carnal consen de la Tania, propietaria de Múzquiz y sus alrededores. Es una manera maniquea de ver el mundo, muy 4T, que desde que le brotó el tumor de que los que no están conmigo están contra mí, a Andrés Manuel López Obrador, se ha propagado peor que dengue, del hemorrágico, color MORENA, curiosamente.
Abunda el empresario que ha encontrado la manera de convertir el carbón mineral en diamantes de Tiffany, envuelto en celofán marca Bartlett, que “A nivel nacional, de la población de 12 años y más que experimentó alguna situación de ciberacoso, 41.8 % sufrió el acoso mediante Facebook. Siguieron WhatsApp y llamadas de teléfono celular, con 37.8 y 28.9 %, respectivamente”, y la verdad de las cosas que lo pone a uno a pensar y lamentarse… se la vive uno en el Feis, en el Whats, en el “X”, y a veces duda si está uno conectado, porque no le cae ni el triste byte de una mentada de progenitora. Si pensamos que el nativo digital promedio tiene abiertas al mismo tiempo esas tres plataformas, más el Instagram, el Tik Tok, alguna de esas de emparejamiento, y dos o tres más, tendríamos que aceptar que si no forma parte de los acosadores por Facebook, lo es de los del WhatsApp o del Twitter, con lo que sería casi un milagro no estar siendo acosado en cualquier momento de todos los días.
¿Más o menos así, Toñiyo?, y si no discútete con una lámpara sorda, digo, para captar lo que tu tan claridosamente ves.
El legislador al que seguramente se le quemó el chasis de su Lambo por tratar de conducir por las siempre bien pavimentadas calles de Múzquiz… cortesía de su carnala, andaba ardido por la balconeada que le dieron a nivel nacional, y por eso fue que se puso a pensar en “la creación de nuevos cibercrímenes”… yo creo que le faltó el oxígeno allá abajo en la mina, porque no solo se conformó en hablar de su diseño, sino en su materialización, lo cual no deja de ser una fumada, pues si algo tiene el ciberespacio es que no es físico, ni material. Es por eso que quiere que se incorpore al código penal “el Gobierno del Estado, debe actuar en consecuencia, regulando las conductas y generando la norma para establecer las prohibiciones correspondientes y en el mejor de los casos, sancionar dichas conductas”. Literal, quiere meter su narizota en las redes sociales, los medios y plataformas digitales, decidir qué está bien y qué está mal, y castigarlas ¿Qué tal?

Hablando en plata, o bueno, en carbón facturado a la Comisión Federal de Electricidad, lo que pretende el diputado del carrito color sangre sobre asfalto, es que quede así el “Artículo 236 QUINQUIES.- Se impondrá de tres a seis años de prisión y multa de mil a dos mil unidades de medida y actualización, a quien ejerza violencia digital y mediática, mediante actos dolosos que causen daño a la intimidad, privacidad y/o dignidad de toda persona, y que se cometan por medio de las tecnologías de la información y la comunicación”, esto por incurrir en una o varias de las conductas que allí pone en su sesuda, aunque un tanto apretada por la guaripa, iniciativa, que le recomendamos leer para darse la pitorreada del año.
Y bueno, ya me voy, pero para no incurrir en el delito de sicariato digital, como lo plantea el Toñín en su modificación al artículo 236, le pido a mi amable editor que esta columnita se imprima a la antigüita, para que no pueda ser considerada dentro de los “ataques virtuales a través de perfiles y cuentas, generalmente falsos, la creación y difusión de información difamatoria, la sustracción y alteración de datos personales, así como de audios o videos o la suplantación de identidad, así como acciones para violentar, atacar, humillar, calumniar, difamar, disminuir, amedrentar, amenazar y aterrorizar cometidas en contra personas públicas y con presencia digital, a través del uso de la tecnología digital, las tecnologías de la información y la comunicación, la inteligencia artificial, el internet, redes sociales y plataformas digitales”.
Tanto brinco… todo para que resulte que fue la Tania la que en su cuenta del Feis balconeó a su bro de andar moneándose en su carrito color cereza macuarro, no te creas mi Toñis, pura envidia de la tipa esta… si por algo dicen que el enemigo está en casa, y en el ciberespacio, claro.

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