BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Todos hemos escuchado, alguna vez, referencias en torno a la teoría del caos. Es de esos temas de los que la mayoría de las ocasiones, sabe uno el nombre, sabe uno que existen, le atribuye incluso explicaciones a cosas de la vida cotidiana, pero la verdad, no es uno de esos asuntos sobre los que tenga uno una idea razonablemente clara, primero por lo complejo de la cuestión en sí misma, y segundo porque por lo general se restringe a ciencias puras o aplicativas, alejadas de nuestro día a día.
Ojalá las cosas fueran diferentes, pero es como decía uno que fue secretario de Hacienda, un tal Pedro Aspe Armella, quien ahora que nos acordamos, fue asesor del gobierno de Coahuila en tiempos de la megadeuda… pero eso es aparte, Aspe decía que no valía la pena de explicar algunas cosas a los hombres de la calle, porque carecían de capacidad para entenderlas, como si él sí, mucho…
Bueno, pues nomás como referencia, vale la pena saber que la teoría del caos se denomina a una rama de las matemáticas, la física y otras disciplinas científicas, que trata sobre ciertos tipos de sistemas complejos y sistemas dinámicos no lineales, particularmente sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales. Puesto así… como que se nos quitan las ganas de volver a citar algo que si es así de difícil de definir, imagínese lo difícil que será de aplicarlo.
Para medio comenzar a entender lo del caos, vale la pena saber que existen tres tipos de sistemas, los estables, los inestables y los caóticos. Los primeros son cuando dos soluciones con condiciones iniciales suficientemente cercanas, lo siguen siendo a lo largo del tiempo. Los inestables son cuando dos soluciones con condiciones iniciales diferentes acaban divergiendo por pequeñas que sean las diferencias entre las condiciones iniciales, y finalmente los caóticos se dan cuando el sistema no es inestable y si bien dos soluciones se mantienen a una distancia «finita» cercana a un atractor del sistema dinámico, las soluciones se mueven en torno al atractor de manera irregular y pasado el tiempo ambas soluciones no son cercanas.

Estamos citando textualmente, no es que lo entendamos en su totalidad ni mucho menos, y luego nos acusan a los periodistas de repetir las cosas como loros, pero vamos a aterrizar con un ejemplo estrictamente local. Tiene usted el bulevar Venustiano Carranza en la ciudad de Saltillo, capital del estado de Coahuila, en teoría es un sistema vial que no representa mayor complejidad, tiene un trazo prácticamente recto al menos en el tramo que va del cruce con bulevar Francisco Coss y hasta el Distribuidor Vial que en un dechado de imaginación, también se llama Venustiano Carranza, y entre esos dos puntos tiene, según datos proporcionados por el Ayuntamiento de Saltillo, doce intersecciones, en siete de los cuales hay semáforos.
Para todos los efectos prácticos, la avenida, que en tramos es de cuatro carriles y en tramos es de tres con una pizcachita de otro, que nadie se explica por qué se hizo así desde el principio, como no sea para no afectar a los propietarios de ciertos terrenos, pero bueno, esas cosas son de antes, en el Saltillo de hoy ya no… al menos desde que se trazó Colosio… bueno, estábamos con lo de los tres carriles ¿Qué tan complicado sería administrar el tránsito de unos cinco kilómetros en recto?, pues al parecer cuesta arriba, al grado que Venustiano Carranza pasa de ser un sistema estable, algo que pueda operar una computadora convencional, y es más, uno que durante décadas manejaron los sistemas electromecánicos de reloj a algo inestable. Había que meterle mano, y es allí donde comienzan los problemas.
Un reportaje de este mismo medio de comunicación notó algo a lo que nadie le había dedicado una línea escrita, el hecho de que… salvo un par de semáforos peatonales, ubicados donde realmente no hay problema, en el resto del sistema, del bulevar, no los hay, y la razón que nos sospechamos para que no existan es simplemente que… es demasiado complicado para la inteligencia artificial de la empresa SEMEX, la contratada para la dizque mejora.

Sí, los semáforos vehiculares, no hay problema, los que son solo para tráfico derecho y los que son con vuelta a la izquierda, algo más complicados, pero se pueden sincronizar, que para eso tienen décadas de experiencia o los importan de otro país, según costumbre. Ah, pero a un sistema que los rebasa, el de los carros, agregarle el tráfico de personas… eso revienta a cualquier sistema, y más, si se trata de mexicanos, acostumbrados como estamos a no cruzar las calles en las esquinas, sino allí donde vemos un hueco en el tránsito, de inmediato nos bajamos de la banqueta y atravesamos, sea caminando si se puede o corriendo si no, con el cálculo de no obligar a los conductores a reducir la velocidad, o… que se frieguen, paso lento y que se frenen…
El tráfico peatonal en la Margarita Maza de Juárez, el del SAT y la delegación del IMSS y el de la Clínica 2 también del Seguro, es prácticamente imposible de predecir el comportamiento de cada peatón, en pleno uso de sus facultades, los del segundo mencionado, quizá enfermos los del tercero, y adolescentes los del primero, ni un sistema climático como el de Júpiter logra ser tan complicado como este nuestro bulevar Carranza.
Bueno, eso suponiendo que le interesara a la autoridad normar el tráfico de personas en esas intersecciones, que por lo menos la de Echeverría, es desquiciante para todos, pero meterse a arreglar algo así, mejor ni intentarlo, y no, no lo intentaron en este caso, como tampoco en las ocasiones precedentes.
En Saltillo el eslabón más frágil de la cadena es el peatón, y en el caso de bulevar Carranza, simplemente está fuera de toda consideración. Allá cada partícula, cada peatón que se las ingenie como pueda, que mida sus posibilidades de cruzar y dónde, y a qué paso, que sí, si hay una intersección o una colisión, pues allá su suerte y la del conductor que se topó con él.
Por lo pronto parecerá de guasa, pero no lo es, caos, el de bulevar Carranza, y autoridades que se rinden, ningunas como las de Saltillo.

Que dejen el semáforo del Boulevard para poder dar vuelta en u y para el Seguro Social y no q todo el tránsito pasa por dentro de la Col Jardín Alamo y Roble q es de doble sentido y únicamente para dar la vuelta y salir al Seguro Social y la colonia queda encajonada pues las. Calles son cerradas. Pasan ambulancias y todos los transportes de carga, tierra. Piedras y basura de Parque Centro