Mejía, sus falsas soluciones políticas en Parras

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Ricardo Mejía no traía nada en el morral, más que la intención de llevar agua a su molino. Todo el tiempo se dedicó a engañar a empresarios agrícolas y campesinos.

Mientras más alto está un político en la jerarquía gubernamental, mayores son los recursos de los que puede echar mano para utilizarlos como subterfugios para no hacer lo que tiene que hacer.

Esto es más que sabido, si hasta nos da la impresión que los que se hacen llamar a sí mismos servidores públicos, no llegan a las posiciones de poder que tanto ambicionaron para resolver los problemas que sabían que enfrentarían, sino para encontrar las mejores formas de sacarle la vuelta a los mismos.

Pero no se trata solamente de no cumplir con lo que se espera de ellos y para lo que se les contrató de esa manera tan sui generis que es la elección popular, por lo cual podrían ser llamados a cuentas en algún momento dado, sino que encima deben de hallar formas imaginativas de evadir la responsabilidad, para entonces estar en condiciones de aspirar a un puesto todavía más elevado en el gobierno, y eso solo se puede conseguir si la gente está convencida de que mal que bien, hizo lo que había prometido.

Si para eso y no otra cosa son las burocracias, para entrampar los asuntos que le interesa a la ciudadanía ver resueltos, de tal manera que de la impresión de que sí van avanzando, cuando que en realidad están sepultados en tanto papeleo, que es cada vez más difícil rescatarlos de allí. Obvio, no solamente es el peso, sino lo complicado que se va volviendo, si así se quisiera, quitar las capas sucesivas de expedientes, dictámenes, opiniones expertas, para llegar al meollo del asunto y ahora sí, encarrilarse a resolverlo.

A todo Parras, Ricardo Mejía Berdeja hizo creer que podía solucionar el añejo problema del agua. Todo quedó en mentiras y promesas.

Sería demasiado pesimista de nuestra parte decir que hay problemas que simplemente están más allá de cualquier solución posible. En este mundo y en esta vida, todo se puede resolver salvo la muerte, dicen, y habrá gente que hasta en eso esté trabajando, así sea para llevar la contraria.

Pero los problemas de gobierno, de la materia que sean, claro que pueden ser resueltos, si es que se conjugan los elementos que lo hagan posible. Desafortunadamente cuando entre en juego el factor político, o el de intereses, que finalmente terminan por ser una y la misma cosa, se da el efecto contrario, no se camina hacia la solución, sino a perpetuar el estado de cosas, por así convenir a quienes tienen poder económico, político o ambos.

Pero de vez en cuando se dan peculiaridades, como que luego de darle largas y más largas a la atención de los problemas, los equipos de trabajo, asesores o estorbos de los funcionarios, encuentran una manera de hacer como que hacen, o si la conjunción de los planetas lo permite, de entrarle de verdad a los problemas. Cuando esto ocurre, se una especie de sacudida, pues de lo que se trata es de parecer que ahora sí, se sacudieron la modorra, y tomaron la decisión de solucionar el problema.

Para no darle más vueltas, de lo que estamos hablando es del espinoso conflicto por el agua en el municipio de Parras de la Fuente, el cual existe desde hace décadas, y por las mismas se le ha dejado crecer y crecer, de tal manera que, tal cual, se han venido acumulando elementos favorables para cada una de las partes involucradas, que también, han buscado documentar con información, datos, testimonios, dictámenes, laudos y demás acciones de las partes en pugna, llegando a crear un nudo que a simple, y no tan simple vista, da la impresión de no haber por donde, salvo claro, que alguna de las partes ceda a favor de la otra, lo cual es del todo impensable.

Todavía a mediados del sexenio federal anterior, uno que era poderoso subsecretario en la secretaría de seguridad y protección ciudadana, y quien ya había develado sus pretensiones de ser gobernador de Coahuila, Ricardo Mejía Berdeja, había metido baza para buscar una solución satisfactoria al entuerto.

Era el funcionario de más alto nivel que había manifestado interés en la cuestión, no porque tuviera vocación de servicio, de la cual carece, pero necesitaba elementos para apoyar sus aspiraciones políticas, ¿y qué mejor que poder exhibir ante la población por un lado, y ante los millonarios por otro, sus habilidades negociadoras y su capacidad de influir?, pues sí, pero sea que el tiempo le ganó, o que es más probable, no traía nada en el morral, más que la intención de llevar agua a su molino.

Total que a todos los dejó tirados, cuando renunció o lo renunciaron a la subsecretaría, se le cerraron la mayoría de las puertas en el gobierno federal, que entendieron sus acciones como traición a la voluntad suprema del entonces presidente, si con alguien había hablado en la CONAGUA, en la reforma agraria, en gobernación, en donde fuera, sus palabras y su persona desaparecieron de la memoria de los funcionarios.

Oiga, si tanto poder tenía Mejía, y al final no logró nada, es porque el asunto está más enconado de lo que un empleado de gobierno puede hacer, sin salir raspado, políticamente hablando.

Fernando Orozco ahora ocupa el papel de mediador en el conflicto del agua.

Por eso es por lo que nos llamó la atención la declaración del presidente municipal de Parras de la  Fuente, Fernando Orozco, Lara de que procuraría tomar el papel de mediador en el conflicto. Siendo como es, un asunto de orden federal, el tema del agua, un alcalde y para el caso un gobernador, tiene poca injerencia en el asunto, salvo para efectos de consulta, si es que alguien quiere preguntarle.

Todos los alcaldes se la habían barrido antes, alegando lo federal, y así pasearon su poder durante sus trienios, y ahora nos sale uno con ganas de entrarle…

A lo mejor es que recibió instrucciones desde Saltillo de ponerse en medio, en lo que deciden ellos qué hacer y cómo, o tal vez él solo se tiró al ruedo, sabiendo perfectamente que puede salir corneado, aunque también hay una posibilidad, remota, pero existe, de salir en hombros.

Pero nos sospechamos que si se aventó, o lo aventaron, es porque en algún escritorio de alguien de más arriba, ya hay un prospecto de cómo darle salida, si no definitiva, por lo menos quitarle presión a la caldera, y eso es suficientemente bueno, desde el punto de vista político.

¿Por dónde viene la alternativa de solución?, difícil decirlo, hay mucho que especular al respecto, pero de que algo hay, lo hay, ya si la propuesta es funcional, eso es lo que estaremos viendo en los próximos meses, calculamos nosotros que antes que empiece el calor, porque ya cuando comienza a escasear el agua, para la ciudad y para el riego, será demasiado tarde.

Aunque se dieron los primeros pasos para encontrarle la cuadratura al círculo, y ya participan en diálogos de solución definitiva, los gobiernos municipal, estatal y federal, además de representantes de Casa Madero y campesinos, aún no hay nada en claro.

Por lo pronto no le quite el ojo a Fernando, le tocó bailar con las dos más feas, que aparte son celosísimas.

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