El rector y el director de la facultad de derecho

Por: Alfredo Reyes

El rector Octavio Pimentel Martínez y el director de la facultad de Jurisprudencia, Alfonso Yáñez Arreola, ambos de la UAdeC, conocen del quebranto de más de 17 millones de pesos detectados en dicha facultad. En agosto cumplirá un año el reporte de la auditoría y al retrasar su aclaración se apuesta al olvido como el primer paso a la impunidad. Y es obvio que Alfonso Yáñez le apuesta a que el asunto se olvide o pase a una valoración meliorativa y decir que no fue un robo, que fue una sustracción.

Y los escándalos en Jurisprudencia se repiten como en una zona de tolerancia pero con la agravante de que las conductas no tolerables trascienden al exterior prostituyendo la vida pública con esos follones grotescos de arrabal.

Y el principal responsable de esta degradación no es otro que el decadente director Alfonso Yáñez Arreola que siente que todo lo puede, porque en su disipada conducta convierte en disoluta a esta escuela de leyes donde el acoso sexual es el más alto de la Universidad.

Y el director Yáñez Arreola, que se ostenta como doctor de una vaina educativa (qué fuera si no), actúa de manera disoluta cuando no procede con el debido protocolo para tutelar a una estudiante menor de edad acosada sexualmente por un maestro de su deleznable cofradía.

No sorprende a nadie que Alfonso Yáñez esté rodeado de “maestros” con apodos perdularios como la “Burra”, el “Tirantes”, “Capulina”, la “FruFrú”, “Bailaconmigo”, “Ñoño”, “Fabiruchis”, “Carambazo”. Y menos nos sorprende que haya convertido en catedrático al profe Samuel Rodríguez como

apoyo en su delirante obsesión de ser el próximo rector de la UAdeC.

Y aquí vale la pena hacer una aproximación con otro rector y otro director de leyes ahora demandados por una maestra plagiaria en el caso de la ministra de la SCJN Yasmín Esquivel.

Resulta que Yasmín siendo estudiante fue asesorada por la maestra de leyes Martha Hernández y presentó en 1987 una tesis plagiada. Nada criminal hasta que Yasmín derrapó en su intento de ser presidenta de la Corte y entonces fue que tronó lo del plagio, un asunto que derivó en la demolición de todo el poder judicial gracias a la rara investigación de Guillermo Sheridan, el verdugo de muchos jueces sin culpa.

Entonces doña Martha demandó al rector de la UNAM Enrique Graue y al director de leyes Fernando Macedo por despedirla. Hoy una jueza civil ha fallado a favor de la maestra y en contra del rector y del director lo cual ha encendido el repudio unánime en la UNAM contra la maestra.

En cambio aquí en la facultad de Jurisprudencia de la UAdeC el director Yáñez Arreola ha despedido por mero capricho al académico José Ramón Oceguera Rodríguez, un maestro por vocación, responsable y competente que ha causado indignación no contra el rector sino contra esa cofradía de Jurisprudencia en la que usted puede detectar a un depravado rodeado siempre de una corte de efebos. A un erotómano abrazando a muchachitas de apretada camiseta con la leyenda “Juanjo lovers for ever”. Y al acosador de menores y sádico golpeador de mujeres corifeo del director.

Concluimos recordando que en la leyenda del Mío Cid los infantes de Carrión engañan, abusan y golpean a las hijas del Cid. ¡Cuidado! Si usted manda a sus hijas a Jurisprudencia es

como entregar a sus hijas a los infantes de Carrión. O mejor dicho con los infames de “Charreola”, que son lo mismo.

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