BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Nuestra generación, las inmediatas anteriores y las que nos sigan, tienen una visión más bien cinematográfica de la vida, que una apreciación estrictamente realista de cómo son las cosas y cómo van ocurriendo.
En efecto, de tantos y tantos programas de televisión, series, de las de antes y las de ahora, telenovelas, y películas, las personas tendemos a entender las situaciones y la vida misma como un guion cinematográfico, en el que se plantea lo de siempre: los personajes, principales y secundarios, la trama, los momentos críticos, las decisiones, el o los anticlímax, para plantear un desenlace, que, si nos atenemos a la versión hollywoodense, debe ser un final feliz, y si es de estilo europeo, puede ocurrir lo que sea, sin que sepamos exactamente qué fue lo que pasó.
En estos momentos está nuestro país y nosotros como mexicanos, viviendo un momento crítico en nuestra historia contemporánea, uno que entre tantas cosas, no parece ser demasiado importante, más que, claro, para aquellas personas que se ven involucradas directamente. ¿A qué nos estamos refiriendo?, ah, pues al asunto de que enfermedades prevenibles, que además ya se habían declarado como erradicadas, están de vuelta en el panorama nacional, todo por decisiones burocráticas, que consideraron que, a cómo estaban las cosas, podía relajarse la vigilancia epidemiológica, que lo que sea de cada quien, rayaba en lo exagerado, durante los gobiernos del siglo pasado.

Ya lo he contado varias veces, fuimos de los niños a los que se les entregaba una planilla con cincuenta timbres postales, que uno tenía que vender, o en su defecto, pagar, y ese dinero se aplicaba a la campaña contra la poliomielitis o la tuberculosis.
Cada año era la misma monserga, lo odiaba uno, lo odiaban los papás, que tenían que comprar aquella planilla, y pues ni modo, pero el objetivo se lograba, estos padecimientos fueron prácticamente borrados del mapa. El gobierno apelaba, exigía la colaboración de los alumnos en edad de escolar, y así se hacía de los recursos para que a nadie le faltaran las vacunas, queremos pensar que también el tratamiento, pero el resultado era el esperado, o quizá hasta superior, pues durante años y más años no se registró un solo caso, ya cuando se llegaba a presentar, se le daba un seguimiento exagerado, a ver ¿de dónde viene, por qué le dio, se vacunó?, etc. y así se ajustaba el cuidado de la salud.
Todo fue que llegaran gobernantes a los que el asunto de la salud pública, vale decir, la salud de la gente, les valía todavía menos que a sus antecesores. Y pensaron que recortando unos cuantos milloncitos de pesos aquí, otros cuantos milloncitos allá, no iba a pasar nada, total, ya los virus y bacterias estaban erradicados ¿o no?, y pues vino a resultar que no, estaban allí, latentes, como suelen estar todas las infelices bacterias y méndigos virus, nomás esperando que alguien afloje el control, para lanzarse con toda la alegría de que son capaces, si es que lo son, pero para atacar a toda la población vulnerable, sea que carezca de la defensa específica, o que tengan un estado de salud más bien endeble, para lanzarse.

Sí, lo de la vacunación es una monserga, un auténtico fastidio, llevar a los pobres niños, cuando son chiquitos, es una tortura para los padres, que los ve dolerse, llorar, sufrir reacciones, hombre, si no se las quiere plantar uno porque duelen o queda todo atarantado, peor los niños, pobres… pero funciona. Funciona si la dejan funcionar, porque si lo permiten, la capacidad de defenderse, hablando de la especie humana, puede quedar por debajo de la capacidad de ataque del padecimiento, y entonces sí, a vernos las caras.
Al momento de teclear estas líneas la contabilidad de los dos padecimientos era ya bastante elevada, se hablaba de tres mil casos de sarampión, muchos de ellos registrados en la frontera de nuestro país con los Estados Unidos, y oh sorpresa, Coahuila se halla en la mismísima zona de contagio. Se hablaba ya de más de tres mil casos de sarampión, y de tosferina de 450, que definitivamente no son pocos, y menos cuando ambos han comenzado a presentar fallecimientos, entre las personas con un sistema inmunológico de defensa más bien débil.
Entre 2024 y 2025 el número de contagios, hasta finales de marzo, se había multiplicado por diez… lo que podría elevarse exponencialmente, pues todavía es muy temprano en el año, y faltan los meses de lluvia, si es que el vector de contagio es la transmisión directa, o por mosquitos u otro insecto, de los que se reproducen mucho en esa temporada.

Lograr el control de las enfermedades, en su momento, costó un gran esfuerzo a la nación. Como decíamos, hasta los niños tuvimos que entrarle, a fuerza, las brigadas de vacunación andaban por todos lados, a cargo de personal de salud y del Ejército, y sí, se logró tener un país razonablemente sano, mismo que los burócratas, entre ignorantes e inconscientes, tiraron por el caño.
Controlar los brotes de Tos Ferina y Sarampión no va a ser fácil, pero no hay que perder de vista otros que pudieran presentarse igualmente, de entre las enfermedades que están cubiertas por las vacunas, pero que sin ellas, dejan a la salud de las personas en un estado de indefensión poco menos que criminal.
Y usamos esta palabra porque hay cura, porque había control, lo único que se pedía era continuidad, y ni eso pudieron cumplir, imagínese cómo estará lo demás

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