BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Siempre nos ha gustado la manera en la que los norteamericanos resuelven sus justas deportivas, a diferencia de cómo se hacen las cosas en México, que nos condenan a una mediocridad que a nadie nos deja con un buen sabor de boca.
¿Qué si se llega la novena entrada y están los dos equipos empatados?, fácil, se juega otra entrada, el que anote en su turno, es el ganador, ¿Qué no cayó ninguna carrera o se volvió a empatar el marcador?, pues se juega otra entrada y otra, hasta que se resuelva. Un juego de nueve entradas que normalmente se resuelve en tres horas, puede prolongarse al doble, de entradas y tiempo, pero se va uno de ganador y otro de perdedor.
Lo mismo ocurre con el futbol americano, ¿están empatados?, se da otro período de tiempo para que uno de los dos equipos anote, y así la gente sabe quién ganó y quién perdió, hablamos no solo de jugadores y equipos, sino sobre todo de los aficionados.
En México, y sobre todo en el futbol las cosas son de dar lástima. El deporte y sus partidos pueden emocionarle, digo hay gente para todo, sobre todo para esto, pero son demasiadas las ocasiones en las que los partidos terminan en empate, y así se van de regreso cada equipo a su cuchitril, allí es donde entra una matemática de lo más elaborada y complicada, sobre todo en un país tan ajeno a la ciencia de los números, pues allí tiene a los aficionados haciendo cábalas dignas de adivinar el premio mayor de la lotería, y no salen prácticamente nunca, eso sí, la discusión da para horas y más horas, de nada. Todo porque no sabemos quién ganó y cómo lo hizo.

Salvo su mejor opinión, la manera en que han encontrado para resolver la cuestión en el futbol soccer se nos hace de lo más tibia, ¿ganó por penales?, disculpe usted, pero eso no es ganar, se juegan noventa minutos, no pasa nada importante, ¿y todo se arregla en dos patadas?, como que nadie queda a gusto, a la gente le gusta desgañitarse con las jugadas, no que todo ocurra en segundos, literalmente.
Ahora que hemos estado con lo de la elección papal… disculpe cómo sonó eso, como si trajéramos puesta la casulla cardenalicia, y la verdad que no, el Cárdenas del apellido no tiene nada que ver con eso, pero bueno, como si todo el mundo fuera católico, los noticieros se encargan de mantenernos al tanto del asunto de la elección del sucesor de San Pedro y San Francisco como si lo fuéramos.
No nos quedaba otra más que estar pendientes, o enterarnos de que si votaron, que si no, que si salió negro o blanco el humo, que si las arañas. No es la mejor manera de resolver una cuestión sucesoria, pero qué podemos esperar de una organización con sus bases profundamente sentadas en el medioevo… o todavía antes.

Pero nos equivocamos, porque eso del humo es solamente para enterar Urbi et Orbi lo que pasó o no pasó en el cónclave, porque lo de adentró, eso solo lo saben los que están allí, y se cuidan mucho de ir con el chisme, porque habrá otros ciento treinta y feria de cardenales que lo negarán todo, como si fueran de la 4T.
Ante estos ejemplos de cómo se resuelven las cosas más banales y las que rondan lo espiritual, se nos ocurre que la elección de jueces, magistrados y ministros integrantes todos del poder judicial mexicano, del nuevo, del estilo de la cuarta transformación, debería ser mucho más expedito, claro, incuestionable y sobre todo legal y legítimo, que lo que se ha planteado.
A como se nos ha dicho que va a ser, se nos ocurre que se parece el proceso electoral y de conteo de los sufragios, más al del futbol mexicano o la anticuada elección papal que al más moderno de los deportes norteamericanos, donde al final del día sabemos con perfecta claridad quien ganó y quien se quedó en la raya.
Va un caso hipotético, que no por eso es imposible que ocurra, imagínese que para el distrito judicial de Sierra Mojada, Coahuila, hay tres candidatos, y dos quedan empatados con el mismo número de sufragios… ¿de quién es el triunfo o cómo se va a resolver?
No hablamos solo por hablar, con eso de que no va a haber conteo en el día de la elección, sino que las casillas van a cumplir la muy importante labor de empaquetar actas, boletas utilizadas y boletas sobrantes, y enviarlo a la junta distrital, no vamos a saber quién ganó, y por qué diferencia, de sus oponentes, hasta que… hasta que los que cuentan y decidan, quieran hacerlo público, de a uno por uno, en grupos o en una sola exhibición todos…
Esto que debería ser tan sencillo: ganó el que anotó el gol de la diferencia, la carrera, la canasta o el gol de campo, el que obtuvo más sufragios entre el colegio cardenalicio, pero no. a los mexicanos nos gustan las cosas a la mexicana, complicadas, no vamos a saber quién nos juzgará, y si realmente ganó, porque ¿usted cree que van a poner las sábanas de resultados electorales semanas o meses después de ocurrida la elección?, ojalá todo esto de la elección judicial fuera tan simple como una fumata, pero no lo va a ser, para nada.

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