Amanecidos

BAILE Y COCHINO…

Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

Foto de: El Siglo de Torreón.

Lo suelen atribuir solamente a las mujeres, pero creo que eso es violencia política en razón de género, o meras ganas de echarle tierra al sexo opuesto, más con ganas de esconder los vicios propios que de ejercer una discriminación, pero lo cierto es que tanto unos como otras, o unas como otros, no tenemos llenadera.

Ojalá fuera solo cosa de las mujeres o de los hombres, eso limitaría el consumo a la mitad, más o menos, de la población del planeta, pero como lo es de ambos sexos, y ahora que estamos en junio, se recuerda y se festeja el orgullo de los que no cuadran con uno u otro, resulta que todos consumimos de una manera exagerada, muy superior a nuestras estrictas necesidades y gustos, y nos lleva a la acumulación desenfrenada y finalmente al vicio.

De entre los que tampoco tienen llenadera, ya no por cuestión genital o de preferencias sexuales, están los comerciantes, que ellos sí, tienen el concepto de que esos pocos o muchos pesos que tiene usted en la bolsa, en realidad no le pertenecen, están allí solamente de manera temporal, tan pronto como lo convenzan de comprar lo que sea, pasará a lo que ellos consideran su legítimo dueño, o sea ellos, a cambio de lo cual le proveerán de lo que no necesita, y quien sabe si lo quiera, pero se las ingenian para convencerlo de que sí, y no la versión más antigua del artículo, sino la más reciente, que también quedará obsoleta en cualquier momento, para obligarlo a sustituirla con una nueva.

Recientemente nos enteramos que los comerciantes de Saltillo andan moviendo las aguas para que el ayuntamiento, o el estado, o ambos, cedan en la restricción de dejar de vender bebidas alcohólicas, que hoy es hasta las dos de la mañana, para llevarlo a las cuatro. El objetivo, como ya se lo podrá imaginar, es sacarle a sus clientes lo que todavía traigan en efectivo en la bolsa, o que presionen todavía más el límite de sus tarjetas de crédito, para lo cual están dispuestos a suministrarle cuánta beverecua sean capaces de consumir, antes de caer privados por efecto de una congestión etílica.

Hablando de otra cosa, pero que al final es de lo mismo. Somos de los que estamos en contra de la práctica de decretar ley seca cada vez que hay elecciones. ¿De veras creen que la falta de sitios donde vendan alcohol para consumirlo allí, o para llevárselo a donde quiera que decidan que es buen lugar para empinar el codo, su carro, su domicilio, cualquier fiesta en cualquier lugar, y que esto tenga alguna repercusión, positiva o negativa en los resultados?, nosotros no creemos, pero ello sí, o aunque no tengan esa opinión, se van por la tradición de que las elecciones y sus resultados deben enfrentarse a pie firme, sin la posibilidad de remojar su felicidad por el triunfo, o por el contrario, su depresión por la derrota, en equis cantidad de litros de alcohol, en sus diferentes presentaciones y grados.

El excesivo consumo de alcohol, provoca que se generen pleitos como el sucedido en Torreón donde participó un diputado local de Coahuila.

El licor, como cualquier otro producto, debería poder venderse y comprarse a cualquier hora, en cualquier lugar. A menos, claro… que se piense que es perjudicial para la salud, la individual y/o la colectiva, en cuyo caso primero necesitaríamos que nos explicaran, ¿por qué y cómo, es que está autorizada la comercialización de productos que dañan la salud, o pueden influir en el comportamiento de los consumidores, y tanto, que se conviertan en un peligro para sí mismos o para los demás?, silencio ominoso, y eso de echar mano del libre albedrío, de la responsabilidad de cada quien, y de los efectos perniciosos que tendría para la economía que dejara de venderse todo lo que nos daña… ¿a qué meterse en filosóficas camisas de once varas, cuando que lo único que quieren los pobrecitos comerciantes es el permiso para  seguir enriqueciéndose hasta que ya no quepan ceros a la derecha en sus cuentas bancarias.

¿Usted cree que alguien que tiene ganas de beber, no se provee lo suficiente para hacerlo durante las horas en que está prohibido el comercio? Desde luego que sí, se surte de todo lo que estima va a beber él o ella, más lo que tendrá que compartir con sus compañeros de beberecua, y todavía considerar ‘un piquito’, porque ya sabemos que más vale que sobre y no que falte… sí, pero siempre pasa que se acaba. Vaya a saber si somos malos para las previsiones, o lo que es más probable, no dejamos de beber hasta que no le vemos el fondo a la última botella, y habiéndoselo visto, todavía se armará un cuerpo expedicionario para que vaya a conseguir más licor, a dónde sea y cueste lo que cueste. Para eso son los límites.

Accidentes mortales ocasionados por el consumo de alcohol ¿les importa a los comerciantes que quieren mantener más tiempo abiertos los antros? (Foto: Noticieros Grem)

¿Realmente es tan importante que la hora de secas pase de las dos de la mañana a las cuatro? ¿En cuánto estiman los comerciantes de bebidas alcohólicas que aumentarán los ingresos de sus negocios, en un cinco, diez, veinte por ciento extra?, porque nadie está pensando en la ganancia que produzca la venta de los otros productos en su menú, solo en el alcohol. Si por ellos fuera, no cerrarían en toda la noche, y se seguirían con las primeras horas de la mañana, y las que le siguen, del día siguiente.

¿Y qué me dice de los efectos?, ¿a alguien le importa, de los proveedores, en qué condiciones se marche a su casa, o se presente al día siguiente a trabajar, o enfrente un fin de semana familiar con una cruda de miedo?, por supuesto que no, lo que importa es el intercambio de billetes, de allá para acá, y nunca de regreso.

Al parecer la propuesta tampoco le hizo mayor gracia al gobernador del estado, Manolo Jiménez, y es que los cuerpos de seguridad también tienen que descansar, para poder enfrentar el siguiente turno cuando les toque. Ya parece, si se la pasan cuidando borrachos, dos, cuatro, seis horas más, ¿cuál descanso?, ¿cuál baja en el riesgo y la peligrosidad?, a menos que los comerciantes estén dispuestos a pagar impuestos extra por esas horas adicionales, y ya escucho como empieza a correr el motor sin aceite. La ganancia para ellos, los costos para los demás.

Allí está el tema, ojalá que de allí no pase, pero de que la quieren, la quieren.

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