ESPEJO CÓNCAVO
Por: Roberto Adrián Morales.-

En medio de un creciente “fuego amigo”, quienes consideran tener la posibilidad de ganar espacios con rumbo a las lejanas elecciones para gobernador de Coahuila, violan leyes y realizan campañas adelantadas a la vista de toda la población.
Así, mientras el senador lagunero Luis Fernando Salazar Fernández y la regidora por Saltillo, Alejandra Salazar, arremeten contra la senadora Cecilia Guadiana, el llamado “novio del bienestar”, Américo Villarreal y el diputado local Alberto Hurtado por promocionarse con actos proselitistas fuera de la ley, desde su “casa de campaña” recién inaugurada en Saltillo, realizan repartos de despensas y apoyos económicos para ir generándose adeptos entre algunas exlideresas del PRI.

A la vista de quien quiera verlo, todas las tardes, en pleno bulevar Venustiano Carranza, unas cuantas lideresas de colonos se dan cita en el lugar donde antes se encontraba un comercio de lencería fina, obvio que ellas no van por las bragas o brasieres eróticos que ahí se vendían sino por despensas y sobres con dinero proveniente de los promotores de estos dos personajes que ya se sienten con derecho a suceder en el cargo al priísta Manolo Jiménez.
Sin embargo, con todo y el “fuego amigo” con el que han querido tumbar las aspiraciones de Cecilia Guadiana, ésta se encuentra más que firme y lista para responder en cualquier momento a la grilla barata que están ejerciendo a través de algunos medios incondicionales a la tribu que encabeza Salazar Fernández.
Es por demás, la hija de Armando Guadiana goza de buena salud y de mejores relaciones con la Presidente de México, Claudia Sheinbaum, lo que la acerca más a la posibilidad de que, en un futuro, sea la abanderada de Morena al gobierno de Coahuila.
Esto hace recordar una conversación que los periodistas tuvimos con el entonces candidato al gobierno de Coahuila, José de las Fuentes Rodríguez. Cuando se habló que otro de los aspirantes al cargo, Atanasio González, andaba realizando carnes asadas por todo Coahuila, “El Diablo”, como era más conocido, comentó sarcástico: “mientras no las haga en Los Pinos, no pasa nada”.
Y tenía razón. El ministro González no pudo realizar la carnita asada en la residencia del Presidente José López Portillo y tuvo que conformarse con sus sueños de pobre que no son más que sueños de burro viejo.
Esto es lo que sucede con el senador y la regidora. Con todo y su campaña adelantada, no llegarán a ningún lado, pues en la única parte donde no han hecho actividades proselitistas, o han llevado humildemente una despensa, es en Palacio Nacional y de ahí saldrá la designación a su debido momento.
Con todo, no hay peor lucha que la que no se hace y ni modo, a seguir lanzando bombazos contra Cecilia y su novio que gusta mucho de viajar en aviones privados con cargo al presupuesto de la delegación del Bienestar en Coahuila, en un descuido y, con tanto enredo, consiguen que la Señora Sheinbaum voltee a verlos.

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