Los Chorros… por enésima vez

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Oiga, ¡qué feo que estuvo el último accidente allá en Los Chorros!, sí, eso de que un tráiler, con la carga máxima, rebasara con exceso de velocidad a un camión de pasajeros antes de la entrada al túnel, y ya estando allí chocara con otros tres vehículos de carga pesada y acabara incendiándose… si no parece un accidente carretero cualquiera, parece un diseño de guion cinematográfico de Hollywood, uno de esos con muchas explosiones, mucho fuego, repetición de cada una en cámara lenta y sonido al tope, una de esas que hace tiempo que no se realizan casi en vivo, sino que se elaboran por computadora, y más ahora con la inteligencia artificial.

Sí, nada más que nosotros seguimos escenificando las cosas en vivo y a todo color, sin ensayos previos, sin extras ni dobles. Acá los accidentes son de verdad, las explosiones son con Diesel del de a de veras, aunque sea huachicoleado, no con muñecos, sino con seres humanos vivos, que lo que menos sospechan es que forman parte de una escena que ellos no tuvieron ninguna decisión para preparar, mucho menos para actuarla.

Bueno, pero entre el momento en que estamos tecleando esta nota, a que aparezca en el periódico, no nos extrañaría que se hayan registrado uno, tres, cinco accidentes más, esperemos que no tan graves, no tan aparatosos, no con tantas víctimas, ni que hayan provocado los tan temidos cierres de carretera, que son la peor pesadilla de quienes tienen que recorrer ese tramo de la Carretera federal 57 en el  municipio de Arteaga, Coahuila.

Algún medio de comunicación sacó la estadística, real o no tanto, de que se presenta más o menos un accidente cada tres días, algo así como 120 al año, accidentes que van de los muy frecuentes en que el peso de la carga vence al equilibrio de los tráileres que ascienden a una velocidad de diez kilómetros por hora, hasta los otros, los que vienen de bajada hacia el norte, en que los choferes pierden el control de las veinte, cuarenta o más toneladas lanzadas a toda velocidad en la pendiente, como este último del túnel, que ya empiezan a llamar de la muerte…

Todavía nos acordamos cuando Vicente Fox Quesada vino a inaugurar ese túnel y sus accesos, fue una obra costosísima a cargo del gobierno de la república, con la que se pretendía lo mismo que se exige a gritos ahora: rectificar el trazo de la carretera, para evitar accidentes fatales y la afectación económica por choques y bloqueos. El túnel quedó increíble, o al menos eso nos pareció a todos los que recorríamos el tramo de curvas desde antes, nos sentimos en algún país del primer mundo. Un éxito de política y de ingeniería.

Pero cuál no sería la sorpresa cuando los accidentes continuaron, y aunque no tenemos los datos en la mano, casi podríamos decir que se incrementaros… y es que sí, lo que pedían y lograron fue la rectificación, entendida como hacer más recto lo que eran curvas, ¿y qué fue lo que pasó?, pues que en la recta y en pendiente, los camiones y automóviles desarrollan una mayor velocidad, con lo que se incrementa la posibilidad de un accidente al entrar y salir del túnel, tan bonito y tan moderno éste.

Según esto el gobierno de la república a cargo de Claudia Sheinbaum, está plenamente consciente del problema del tramo Los Chorros, hoy por hoy uno de los más peligrosos de toda la red carretera nacional, y no por cuestiones de inseguridad, sino de trazo. Pero una cosa es estar consciente, incluso preocupado, incluso comprometido con la gente y sus inquietudes, y otra cosa es que tenga dinero para resolver el problema.

Ah, porque ha de saber que el problema no tiene una solución sencilla. Todos insisten en que lo que procede es la rectificación, va de nuez, hacerlo más recto, ¿y qué es lo que va a pasar?, que los conductores no sentirán la necesidad de frenar, ¿Cómo para qué, si el camino se ve totalmente recto adelante?, y lo obvio, una mole de 60 toneladas a 150 kilómetros por hora… no es fácil de frenar, y menos si no está todo en perfectas condiciones mecánicas y el chofer carece de la pericia necesaria.

Podemos gritar hasta quedarnos mudos, podemos tapizar palacio nacional de oficios, caso extremo, podemos llenar el zócalo de la Ciudad de México de tráileres, ¿y luego?, la solución al asunto sería aminorar la pendiente de ese tramo, ¿y sabe lo que eso implica en ingeniería y en costo?, está fuera de toda proporción y toda capacidad de un gobierno que suda para completar las ministraciones bimestrales de las pensiones para los viejitos, y todos los gastos inútiles que viene arrastrando desde el sexenio pasado. Entendámoslo, no se va a hacer, y en el remoto caso que hicieran algo, esto no será lo que se necesita, porque no se puede.

Mejor harían en invertir en la carretera de Huachichil, que le saca la vuelta a Los Chorros, o en la Interserrana que va a Linares, porque por feo que se oiga, esta no tiene remedio, y si la rectifican, cada vez menos.

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