BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Hay gente que ha vivido toda su vida en Saltillo, y no sabe dónde está la zona de tolerancia… sí, hay una zona de tolerancia en la capital del estado de Coahuila, reubicada hacer años de otro sitio donde estuvo todavía más años, pero de donde tuvo que moverse porque ya había crecido mucho la ciudad para ese lado, y daba mala impresión.
Hace no tanto tiempo, y luego que Rubén Moreira Valdés en un desplante de inexplicable rectitud moral, le declarara la guerra a los casinos en el territorio coahuilense, era vox pópuli que en varios puntos de Saltillo operaban cinco casas de juego, bien montadas, claro no con el lujo de los que clausuró, pero a cambio de lo cual ofrecían una cierta aura de clandestinidad que encantaba mucho a la clientela. Solo entre los jugadores y ludópatas se sabía dónde estaban y la manera de obtener acceso, se sentían como en película de gangsters de los años cuarenta, encantados.
En distintos puntos de la ciudad, solía haber, quien sabe si todavía funcionen, casas de citas, sí, burdeles, que operaban en viviendas en colonias que por lo demás, eran normales. Las que se descubrieron fue por el ruido excesivo, la música a todo volumen, alguna riña de clientes borrachos, pero de no ser por eso, seguirían operando sin ningún problema.

Esto para que vea que en Saltillo, ciudad calificada como abúlica, pacata, moralista, se da cada cosa…
Hace algunos años nos sorprendió a todos que en la Calle Xicoténcatl, bajando Aldama, se realizó un operativo de la Secretaría de Marina, allí, donde está la parada de los camiones, y una variedad de comercios, resulta que había un laboratorio de producción de metanfetaminas, en escala suficiente como para que ameritara la intervención de los marinos en el operativo para clausurarlo.
Luego de eso se han encontrado varios, no demasiados, pero tampoco pocos, el último que nos acordamos, por el rumbo de la Bellavista.
Este recuento de las cosas que hay, y que no sabemos que hay, viene a cuento porque, ¿cuántas recicladoras clandestinas no se han quemado en el territorio del municipio?, nos acordamos de por lo menos cinco de ellas. Algunas tenían unas cuantas tarimas, en cambio otras eran almacenes en gran escala de materiales que se supone estaban esperando traslado o proceso, y que sin embargo se acumulaban allí nomás, esperando una circunstancia aciaga para terminar en una conflagración.
Claro, como los casinos, las recicladoras, o más bien tiraderos clandestinos, operan sin permiso ni licencia de ninguna clase, pero al parecer la gente que vive en los alrededores y aun los mismos vecinos, suelen no estar enterados de lo que sucede puertas adentro de los locales.
Esto de alguna manera contradice la versión que tantas representaciones ha tenido en programas de televisión y telenovelas, los vecinos chismosos que lo saben todo de los de enfrente o de los de al lado, y no, prostíbulos disfrazados, de los que nadie se había dado cuenta, garitos de los que la autoridad no sabía nada, laboratorios de droga bien montados.
Ya el colmo fue enterarnos de que en plena zona industrial, en un área de bastante tráfico de vehículos y personas todo el día, funcionaba un centro de distribución de combustible ilegal… que tampoco fue el primero, de estos ha habido varios, en distintos puntos de la ciudad, uno lo encontraron cuando se quemó, este que se supone dicen que fue por labores de inteligencia, y quien sabe si haya otros, y cuántos sean.

Todo esto nos lleva a pensar que en este, nuestro Saltillo, sucursal del paraíso que decía el cronista, se dan muchas cosas que la mayoría de los habitantes no sabe, y de las que no estaría particularmente contenta si llegara a enterarse.
No vamos a decir que estemos sentados en un polvorín… o bueno, quien sabe. Pero esto nos obliga a preguntarnos hasta qué punto las autoridades, que deberían estar en todo, efectivamente dominan lo que en teoría es su ámbito de influencia.
Alguna vez que fui a pagar el predial, y me querían cobrar por una obra supuestamente realizada por mí, me mostraron una imagen satelital del predio, donde se veía efectivamente un techito nuevo, sí, pero era uno que había puesto el vecino de abajo para tapar su patio de servicio, que se lo cobraran a él y no a mi… esto fue antes de que hubiera drones para todo, en los reportes de la Comisaría de Seguridad, se ven las imágenes tomadas desde arriba con altísima resolución, ¿no podrían usarse esta clase de cacharros para averiguar ciertas cosas que no deberían estar pasando?, no hablo de violar la privacidad de nadie, pero es que de veras, casas veremos, lo de adentro, no sabemos… y ya de sorpresas estamos bastante curados de espanto.

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