TELEGRAMA//Héctor Barragán

Algún destacado dirigente político expresó con toda razón que el gobierno mejor es el democrático, seguramente porque entre sostenía que su naturaleza es del pueblo y para el pueblo, pero su desenvolvimiento determina que sea un sistema lamentablemente falseado por la realidad.
Se elige un representante por mayoría de un pequeño grupo con propósitos loables, bien definidos y moralmente sustentables. En cierto tiempo deja de practicar los principios que dieron origen al grupo, es decir pierde fuerza su fundamentación.
Pero dado a conocer es elegible por agrupaciones menores, que necesariamente tienen diferentes y mayores pretensiones, con lo cual se desgastan sus postulados primeros. Con el tiempo evoluciona la posición del primer elegido perdiendo el espíritu primero del grupo y la representación del elector hacia el grupo primo.
Concluyendo que frente a millones simplemente cientos de seres, no hay representación popular ni oídos para los electores y con certeza a nada de los valores que hacen nacer el cuerpo democrático.

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