La danza de los 2 mil millones

BAILE Y COCHINO….

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

¿Todo quedará en proyecto? No suelta el gobierno federal el dinero para la rectificación del tramo conocido como Los Chorros en el municipio de Arteaga. (Foto infobae México)

Pocas dudas hay del abandono que, en materia de infraestructura, está registrando México en los últimos años. podríamos decir exactamente lo mismo de Coahuila, hay muy poca obra pública significativa, y la razón es la misma: no hay dinero.

Nos llamó la atención, la comentamos aquí, una nota aparecida hacer algunas semanas en los periódicos nacionales. Se trataba de un boletín de la Secretaría de Infraestructura y Comunicaciones, en la que decía que en este año, el gobierno de la república estaba construyendo, si no me acuerdo mal, 17 puentes, y decía que equivalía a algo así como diez kilómetros… la verdad que nos quedamos con el ojo cuadrado, simplemente no es posible que en un territorio de dos millones de kilómetros cuadrados, con una población de 130 millones de habitantes, el gobierno federal se vanaglorie de construir solamente 17 puentes.

De hecho pensamos que se trataba de algún error, todo el mundo los comete, pero tampoco nos pareció creíble que se dijera que entre todos sumaban 10 kilómetros. Si cada uno tuviera esa longitud, bueno, pero ¿entre todos?, no, en este país el gobierno no construye, digo, no construye otra cosa aparte de lo que quiere construir, allí sí que avienta el dinero como si no fuera a haber un día de mañana.

Es esa mentalidad, un tanto acomplejada, de la megalomanía. López Obrador quería construir un tren que recorriera los estados del sureste, el célebremente triste Tren Maya. Soñaba con un aeropuerto, el Felipe Ángeles, que no usa ni él, quería una refinería, y dos que tres cositas más, y a eso destinó los miles de millones de pesos que irían originalmente a la realización de obra pública por todo el país, y como no alcanzó, ni para uno ni para lo otro, hubo entidades federativas que no tuvieron una sola obra de importancia en todo el sexenio, ah como tampoco la repartición de los dineros fue uno de los puntos fuertes de la administración lopezobradorista, pues allí tenemos que tampoco emprendieron nada grandioso, porque carecían de recursos financieros.

Todo esto viene a cuento para ponernos en antecedentes. En los últimos días, y recurrentemente, se habla de que hay dos obras que no pueden ya esperar, en la región sureste de Coahuila. La primera es lo que han dado en llamar la rectificación del tramo Los Chorros, de la carretera 57, que corresponde al municipio de Arteaga.

Como lo sabemos, allí ocurre una gran cantidad de accidentes, algunos con personas fallecidas, otros solo con heridos, pérdidas materiales incuantificables, y lo más molesto de todo, horas y horas de tráfico detenido, que lo mismo afecta a personas que a empresas, que no pueden continuar su viaje porque algún tramo está bloqueado, y hasta que lo desalojen.

La deseada rectificación, que yo me permito dudar que sea la solución más conveniente, está calculada en un gasto inicial de mil quinientos millones de pesos, que como a todos nos consta, puede duplicarse o hasta triplicarse, dependiendo de muchos factores, entre ellos la corrupción y el paso del tiempo. Si comienza en mil quinientos y termina en tres o en cuatro, no extrañaría a nadie, por más que tampoco nadie esté a gusto con el aumento excesivo.

Otra obra que se considera indispensable, la rectificación, entubamiento, reencausamiento del Arroyo del Cuatro, al que se le atribuye buena parte de los problemas de inundaciones en la parte norte de la ciudad de Saltillo. Esta obra, que pretende resolver los problemas que no había, hasta que vivales de la construcción, abrieron fraccionamientos que obstruyeron el cauce natural del agua de lluvia. El chistecito costaría algo así como 450 millones de pesos, a precios de hoy, con la posibilidad, igual, de duplicarse o triplicarse, antes de entrar en operación, y ver si funciona o no.

De entrada estamos hablando de dos mil millones de pesos, en tan solo dos obras públicas, las más citadas en nuestra región. Y ahora la pregunta que nadie quiere hacer ¿los hay, están disponibles?

Ah porque llegan noticias de México que dicen que ya están autorizados los proyectos, los expedientes técnicos y quien sabe cuanta cosa burocrática más, sí, pero la cámara de diputados no lo autoriza, o a veces sí, pero la Secretaría de Hacienda no suelta el recurso…

Y mucho nos tememos que con un segundo piso de obras faraónicas, tampoco hay muchas posibilidades de que, aun habiendo dinero, lo manden para acá.

Necesidades las hay por todo el país, eso seguro, y aunque nos tratan más o menos bien, tampoco ponen los billetes donde están las sonrisas. Por lo pronto, claro no hay nada, dicen que pasará un tren por aquí, está por verse, y de lo demás, no pasa de ser tema de conversación entre quienes necesitamos las obras, y quienes las pudieran financiar.

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