BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni

Dice un viejísimo dicho, no suficientemente difundido, que no atribuyas a la maldad lo que puedas explicar como simple estupidez. Espero que usted tendrá la gentileza de disculpar la palabreja, pero le puedo jurar que así dice el dicho. En otros tiempos estupidez hacía referencia a una descripción de alguien o algo, no pretendía ser una ofensa para nadie, incluyendo los involucrados. Y sí, podríamos como en la célebre obra de Erasmo de Rotterdam, salir con la majadería de cambiar estupidez por ‘locura’, pero ¿qué necesidad tenemos de ser políticamente correctos?
¿Acaso los gobiernos que nos han venido mal administrando los últimos sexenios le ponen toda la materia gris de sus cerebros al trabajo que están encargados de hacer?, lo preguntamos porque la gran mayoría de ellos, excepción hecha quizá de aquellos que ya no tienen nada que perder, o nada a qué aspirar, ellos sí se claven en lo que les toca, el resto prefieren ocupar su valioso tiempo en la grilla y los negocios, usted sabe, para no tener que echar mano de los recursos públicos, y el trabajo que se haga solo, si quiere o si encuentra la manera, si no, pues ni modo.
Un ejemplo lastimoso, y costoso como él solo de esto que le venimos platicando, es el asunto de los ferrocarriles. ¿Cuántas veces nos enteramos que se había cambiado el trazo del tristemente célebre Tren Maya? Si no era porque afectaba a determinada comunidad, era porque el terreno estaba minado, tenía cenotes o no soportaba el peso, o que mejor lo ponían acá porque ya habían comprado unos terrenitos que quedarán exactamente enfrente de la estación?, fueron varias ocasiones, y nos sospechamos que de esas hubo bastantes más que las que se difundieron.

La lógica, la relevancia, la conveniencia, la utilidad pública, todo queda como secundario a los intereses de la casta gobernante, intereses que no es extraño que resulten contrarios a los de la población a la que se supone que sirven, ellos que viven dedicados en cuerpo y alma al bienestar del pueblo… pero eso es hablar del pasado, no demasiado distante en el tiempo, pero lo que nos interesa en el momento actual es el posible trazo del tren México Nuevo Laredo, que parece, parece que pasará por Saltillo y Ramos Arizpe, de camino hacia el vecino estado de Nuevo León.
Sobre el tren se ha dicho de todo, que parará en tres estaciones, y quieren algunas personas y grupos que sea en cuatro, ¿un tren de larga distancia, quieren que funcione como suburbano?, eso carece de toda lógica, que viajeros que llevan horas de viaje de repente se vean afectados con que el tren para en cada esquina para bajar y subir pasaje, que además va a trabajar a las empresas, a las que se movilizan miles de personas diariamente, en dos, tres o más horarios, que como puede que coincidan con el momento justo en que pasa el tren rumbo al norte, o de regreso hacia el centro del país, puede que no.
¿Tiene sentido confiarse a un medio de transporte que pasará una o dos veces al día y ya nos estamos yendo muy optimistas?, no, las necesidades son muy distintas.
En los días recientes se ha comenzado a hablar de que no, el México Nuevo Laredo no prestará servicio a las empresas, por lo que le decimos y porque no tiene espacio para meter a tanta gente. No, han comenzado a hablar de un tren suburbano, que este sí llevará y traerá trabajadores a las plantas industriales, y, lo importante, que compartirá las vías con el tren de largo aliento.

Esto tiene su lógica, eso de tener las vías vacías todo el día y que solo sean usadas un par de veces en 24 horas, es un desperdicio, aunque ya se dijo también, quien sabe qué tan firme, que serán nuevas, que no correrá por las que actualmente sirven para los trenes de carga, bueno, habrá que ver.
Pero en ese caso la cosa también requerirá de una cuidadosa planeación y de una ejecución impecable, porque… ¿qué tren tendrá prioridad, el de larga distancia o el de corta?, si todo sale perfectamente, que el tren sale de cada una de sus estaciones a tiempo y que no se presenta ninguna clase de contratiempo, perfectamente dará espacio para que antes y después corran trenes entre Saltillo, Ramos Arizpe y Derramadero, sí, pero estamos en México, y en este país nada sucede a tiempo, y mucho menos se puede esperar que se mantenga funcionando como si trajera un cronómetro interno.
Si el tren se tardó cinco minutos en salir de San Luís Potosí y no pudo recuperar el tiempo, esto podría representar que un convoy que va a Derramadero tenga que esperar que pase el que viene de México, y cómo le caerá esto a las empresas, que vean que les faltan un par de miles de trabajadores para comenzar el turno?, podría significar muchos millones de pesos o de dólares cada vez que ocurriera, con la posibilidad de que se repita bastante seguido, nomás pensando en cómo sabemos que funcionan las cosas aquí.
Si se operaran tres sistemas ferroviarios diferentes, uno de carga, uno de pasajeros y el suburbano, ah entonces no habría problemas, salvo quienes conmutaran y llegara tarde, pero serían pocos casos, ¿pero creer que se va a poder coordinar los tres en un solo conjunto de vías, nos parece en chino?, en fin, un factor más para seguir enredando la madeja que no saben cómo desenredar… en el papel, ya en la vía estará mucho peor.

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