Seguridad nacional: all bets are off    

 BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Conferencia mañanera de Claudia Sheinbaum suspendida por hechos delincuenciales. (Foto de El Universal)

‘All bets are off!’ ‘todas las apuestas están canceladas’ es una expresión que escuchamos mucho en las películas y programas de televisión norteamericanos, que se ha convertido en una de tantas frases adaptadas del mundo del espectáculo a la vida cotidiana.

¿Qué significa ‘all bets are off’?, es muy sencillo, como las condiciones en las que se pactaron las apuestas, para lo que sea, carreras de caballos, encuentros de box, juegos de futbol americano, el deporte que sea en el que se cruzan eso, apuestas sobre el posible resultado, al enterarse de que ocurrió algo al jugador estrella, al campeón, que se estimaba llevaría a su equipo al triunfo, prefieren cancelarlas, a menos claro, que también en una actitud muy de las películas, y algo también de la vida real, decidan jugársela así, aunque claro, con números diferentes, más arriesgados, pero con una ganancia potencial también mucho más atractiva.

En el México de 2025 puede hablarse de una situación muy parecida a la de que las apuestas están canceladas, pensando concretamente en el tema de la seguridad pública, y mucho más amplio, de la seguridad nacional, que estaba en unas condiciones verdaderamente terribles, bajo la amenaza de los cárteles del narcotráfico y del crimen organizado, que se habían enseñoreado de amplias zonas del país, esto en lo geográfico, y también en todavía más grandes sectores de la economía.

La Barredora, ligada al líder del senado Adán Augusto López.

A pesar de que triunfó en la elección presidencial del año pasado el mismo partido que había, si no propiciado, sí tolerado y amparado la operación de las bandas criminales por todo el territorio nacional, y que de hecho el actual gobierno se promocione como el segundo piso de la misma cuarta transformación, a la que vendría a consolidar y ampliar, extirpando lo poco que quedara de oposición a este movimiento político, las condiciones que privaron durante todo el sexenio anterior son radicalmente distintas de las que se viven en el momento presente.

Se habló bastante de que habiendo continuidad ideológica, de partido, y de que prácticamente es la misma gente del gobierno anterior, la que controla las posiciones clave del gobierno nuevo, serían pocas las cosas que realmente cambiarían, sin embargo lo han hecho. La presión para ello no ha sido interna, toda vez que el pueblo mexicano, por las razones que sean, decidió que prefería más de lo mismo a cualquiera de las pocas y desangeladas opciones que se le presentaban, sino que ha venido del exterior, en la persona del presidente de los Estados Unidos Donald Trump, y quizá más que él, ya ve que a veces hay gente más papista que el mismo papa, de sus subordinados encargados de la seguridad fronteriza, la lucha contra las drogas, la seguridad interna y otras áreas relacionadas, que se han tomado su papel muy a pecho, por lo demás, exactamente lo que se esperaba de ellos y ellas.

Las iniciativas han estado rudas. Eso de la declaración como terroristas de los cárteles del narcotráfico, fue una a la que los gobiernos mexicanos siempre le habían tenido miedo, y es que al menos en el papel, le otorga a los Estados Unidos la posibilidad de intervenir en otras naciones de las que se sospeche o se tenga evidencia que apoyan al terrorismo.

Claudia Sheinbaum y Donald Trump. Exigencias estadounidenses. (Foto de El País)

Las negociaciones, las promesas, la diplomacia, habían logrado sacarle la vuelta en el pasado, pero no tuvieron eco con Trump y su gente, para pronto la declaratoria salió directo y a la mandíbula, no de las organizaciones criminales, sino del gobierno mexicano, que es quien tendría que responder a las exigencias estadounidenses, apechugar las sanciones y responder a una invasión militar, si es que se llegaba a ese excesivo caso.

Luego estuvo lo del secuestro de Ismael Zambada ‘el Mayo’, por parte de El Chapo Jr. quien generosamente lo entregó al gobierno norteamericano, que espera sacarle, a ambos, muchísimo jugo en forma de información sobre los presuntos vínculos entre políticos de MORENA y los cárteles del narcotráfico.

Ni que decir que el gobierno de Claudia Sheinbaum ha procurado responder a lo que se le exige, incluso yendo todavía más allá de lo que le solicitan, enviando criminales que Estados Unidos solicitaba se le extraditaran, a lo que administraciones anteriores se habían negado por las razones que fueran, ninguna particularmente buena, como proteger a ciudadanos mexicanos y vaciladas similares.

Pues sí, pero los norteamericanos quieren lo que quieren y así lo expresan en público y en privado. El discurso ese de que a México se le respeta, de que prefieren la negociación a la intervención, sí, suena muy bien, pero esconde la entrega casi irrestricta a lo que piden los vecinos.

Huachicol fiscal.

Lo que ha venido ocurriendo con el llamado huachicol fiscal es otro ejemplo muy característico. Se han decomisado combustibles ilegales en cantidades industriales, barcos enteros, trenes, pipas, refinerías, que nadie pensaba siquiera que pudiera estarse operando el robo de hidrocarburos en magnitud semejante, después de todo, ¿Quién tiene dinero suficiente para fletar un barco tanque, o traer ciento veinte y feria carros de ferrocarril llenos de diésel?, y allí está el punto crítico.

Las apuestas estaban muy claras: por las aduanas fronterizas y portuarias entraban cargamentos iguales o todavía más grandes que los que han sido decomisados, y hay estimaciones de que lo que ha caído, apenas es un diez por ciento de lo que sigue entrando. ¿De cuánto dinero estamos hablando, que cambiaba de manos por permitir el ingreso o la salida del huachicol?, ni idea, pero debieron ser millones, de dólares, por cada operación, y las ganancias debieron ser fenomenales para quienes tenían el control de eso en su mano.

Pero de repente el gobierno de México dice hasta aquí, las apuestas se cancelan, los contratos y las correspondientes comisiones en aduanas, en las corporaciones policiacas federales, quizá hasta en el Ejército y la Marina, quedan canceladas. Nadie sabe si definitivamente, o si como en los deportes, se están renegociando a partir de las nuevas condiciones, que requerirán compensaciones equivalentes a los riesgos que están corriendo.

Quien sabe si esto sea llamarada de un día, o se convierta en el nuevo estado de cosas, pero por lo pronto es de esperarse que aprieten todavía más, después de todo, Donald Trump tiene poco más de seis meses en el poder y le quedan todavía tres años y medio, en los que puede pedir, exigir y hacer lo que le venga en gana, y como no es muy amigo que digamos de hacerle favores a México, es de esperarse que se pongan todavía más complicadas las cosas en el corto plazo.

Lo del delegado en Tamaulipas de la FGR muy probablemente se deba a este rompimiento de promesas y contratos, tenía seis años allá, y ni guardaespaldas había necesitado, hasta que alguien decidió enviar un mensaje de que están esperando las nuevas apuestas sobre la mesa.

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