BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Se ha soltado el borrego en los hatos morenistas, de que Alfonso Cepeda Salas no solo aspira a la candidatura del Movimiento de Regeneración Nacional a la gubernatura del estado de Coahuila en el año 2029, sino que lleva mano en la carrera. Puede ser…
Siguiendo el principio, no izquierdista, ni derechista, ni de centro, sino de todo el sistema político mexicano, de que el que respira aspira, esto está peor que ‘la casa de los famosos’, al que le pregunten ‘oyes ¿cómo ves, te interesa la candidatura a gobernador de Coahuila?’ no habrá quien diga que no. Si se las entregan en bandeja de plata, con su respectiva cubertería de oro, servilletas de lino egipcio y todo lo demás, capaz que graciosamente aceptan el gesto.
Y es que ¿quién lo iba a decir de la cuarta transformación?, cada vez más los políticos, sobre todo aquellos con posibilidades reales de hacerse de una candidatura y triunfar en una elección, no provienen de las ‘fuerzas vivas’ del partido que era movimiento, sino que se ubican en el decil más alto de la escala socioeconómica, es más, podríamos decir que el centil más elevado, allí donde solo los potentados habitan sus exclusivos fraccionamientos cerrados a piedra y lodo. Ya no cualquier hijo de vecino de una colonia o barrio, se cuela en las listas, porque se corre el riesgo de incomodar a los que se han ganado el sitio nomás dejando entrever los estados financieros de sus empresas y los cortes de sus cuentas bancarias.

Luis Fernando Salazar, Cecilia Guadiana, Alfonso Cepeda, son los nombres que por lo pronto se barajan para la candidatura morenista, ninguno de ellos está por el salario que perciben, los dos primeros como senadores de la república, y el último como profesor de primaria… comisionado como líder supremo del poderosísimo Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. La quieren, la candidatura, y gobernar el estado porque… pues porque quieren, porque necesitan esa medallita en su colección, tampoco vamos a decir que porque traen el servicio público y el espíritu de sacrificio por sus semejantes al tope, no, lo desean porque ¿quién se resiste a mangonear, o decir que mangonean a tres millones y feria de personas, los que habitamos en este estado?
Pero… ¿realmente es tan satisfactorio para alguien gobernar Coahuila, les representa el pináculo, o un escalón más en su carrera política, o una oportunidad más de seguir fortaleciendo su fortuna personal?, bueno, allí cada quien sus ambiciones y sus obsesiones. Pero en el caso de Alfonso Cepeda, nos da la impresión de que la gubernatura del estado le estaría quedando chica.
Nomás por mencionar un par de casos, Eliseo Mendoza Berrueto, cuando fue seleccionado por el Partido Revolucionario Institucional para venirse de candidato a la gubernatura, se desempeñaba como presidente de la Cámara de Diputados, cuando aquello era un verdadero lujo, y no la verdulería en que se ha convertido, y que sin embargo se siguen matando por ella. Desde la presencia en la escena política nacional, el presupuesto que manejaba, la influencia que tenía aquí y allá, la Cámara de Diputados era mucho más que el Coahuila que vino a gobernar, todavía nos acordamos de aquella frase tan suya y tan característica ‘pinches coahuilenses enredosos’ como queriendo decir que sí, habrá sido disfrutable, pero gobernar su estado también tenía sus asegunes.

Lo mismo le pasó a Rogelio Montemayor Seguy, quien si no me acuerdo mal, era director general del INEGI, habiendo sido subsecretario en Programación y Presupuesto, era parte del equipo salinista, que para quitárselo de encima lo mandaron a Coahuila como candidato. Su paso por la gubernatura, digamos, fue un disciplinado bajón en su carrera, pues tan pronto concluyó su sexenio, Ernesto Zedillo lo designó director general de Petróleos Mexicanos, y eso pesa más que cuatro o cinco secretarías de estado juntas.
Ya luego la gubernatura ha quedado en manos locales, Enrique Martínez, los hermanos Moreira Valdés, Riquelme, para todos ellos era la máxima aspiración, como también lo es para Manolo Jiménez, en ese contexto ¿dónde ubicaríamos a Cepeda Salas?, el sindicato magisterial maneja muchísimo dinero, a lo mejor no más que el gobierno del estado, pero sí sin menos obligaciones para comprobar que se aplicó correctamente en necesidades que nunca se acaban de satisfacer, antes que se acumulen muchas más.

Tiene una influencia tremenda y una responsabilidad más bien poca, después de todo, el patrón, al que se le cargan todas las culpas, es la Secretaría de Educación, el gobierno federal, no el sindicato, que siempre actúa en supuesta defensa de sus afiliados, cargándole la mano a la SEP, más cómodo no podía ser, y sí, las grillas al interior pueden compararse con un canibalismo hambriento, pero siendo el líder y teniendo a su camarilla subordinada, es como estar en los cuernos de la luna.
¿Y dejar todo eso para venir a administrar los pocos pesos para las múltiples exigencias?, que se vea en el espejo de los que tuvieron que venirse, y no hallaban la hora de regresarse, pero bueno, allá cada quien sus vicios y sus obsesiones, y a pagar las consecuencias.

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