TELEGRAMA//Héctor Barragán.-

El vergonzoso espectáculo efectuado por dos importantes senadores nacionales lleva a considerar que los elegidos no lo fueron debidamente. Que los electores carecieron de la inspiración para adivinar que, aunque fueron los más destacados, no tienen la intuición e inteligencia necesarias para su relevante función.
Se trata de personas comunes, dadas a la violencia, en lugar de ser regidas por sus luces y su escolaridad, como era de esperarse, como para representar a un pueblo, por lo menos a un pequeño sector que es su partido.
Ese respeto de la conducta individual que los orilló a enfrentarse a golpes empellones, en debida herencia de los representantes que usaban las armas. Pero lo básico es que alguien debe promover una revolución para que los diputados y senadores se ocupen solamente de los asuntos importantes para el país.
Que otros investiguen a fondo los supuestos delitos y abusos y demostrados, promuevan el seguimiento de cada asunto hasta hacer pagar las consecuencias y las responsabilidades, que devuelvan al pueblo lo que sustrajeron los delincuentes, a diferencia de cuanto ha ocurrido hoy, que principalmente se acallan las declaraciones y los millones que aparente e indebidamente se embolsaron, se olvidan.
Lo importante lo dejan fuera y con el fuero se debe entender que se borran los delitos y olvidan las responsabilidades incumplidas.
Pero si se trata de calumnias, será necesario exigir la restitución del prestigio dañado y castigar severamente a quien falsamente inculpe.

Deja un comentario