ESPECTADOR//Luis Fernando Hernández González

La identificación y el trabajo en el sector gubernamental es una premisa insustituible que nada por condiciones de interés emocional o político cuente con una capacidad de sustituir ya que la misma acción superior está basada en la respuesta social que se tiene en la confianza de los gobernados hacia sus autoridades sea esta nacional, estatal o bien municipal.
Como bien se sabe nuestro estado de Coahuila, junto con otras entidades comparte una línea limítrofe de aproximadamente 3,152 km, lo que ha dado lugar a décadas de estrecha interacción y una profunda influencia mutua en su desarrollo económico y social. Esto es especialmente en el caso de los estados con mayor proximidad fronteriza como son Baja California, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas.
Conforme a los análisis sustentados en materia económica, desarrollo, producción y seguridad en este contexto se impone un amplio desafío para estas entidades. Por un lado, estas se han perfilado como unas de las principales beneficiarias del nearshoring dada su posición geográfica y desarrollo industrial. Sin embargo, muestran una marcada susceptibilidad ante las volátiles decisiones de política arancelaria de Estados Unidos durante la administración actual.
Conforme a los estudios del Índice de Competitividad Estatal (ICE), desarrollado por el IMCO, categoriza a los estados según su capacidad de atracción y retención de talento e inversión. Este año, el ICE enfatizó el nivel de competitividad de los distintos corredores o Polos de Bienestar incluidos en el Plan México.
¿Qué nos dicen los datos sobre la competitividad del corredor de la franja fronteriza? En el subíndice de Innovación y Economía, los estados que integran esta región tienden a encontrarse entre las posiciones más altas. Por ejemplo, Nuevo León en cuarto lugar, Chihuahua en sexto, Coahuila en séptimo o Baja California en noveno. Como polo, ocupa el tercer lugar en términos de diversificación económica, segundo lugar tanto en complejidad económica en sectores de innovación, así como en exportación de mercancías.
Para sectores financieros y de estudios estratégicos, a pesar de estas fortalezas que tiene esta región de México, los aranceles implementados por la administración del presidente Trump representan un riesgo para la competitividad de esta franja. Para los estados de la frontera norte, las exportaciones representan, en promedio, 71% de su PIB, una cifra significativamente mayor a otras regiones del país según datos del mismo ICE. Esto los hace particularmente sensibles a la modificación en las reglas del comercio bilateral, ya que cualquier ajuste puede impactar sus economías locales y cadenas de valor.
Ante este panorama, resulta pertinente plantear estrategias de resiliencia económica que complementen la integración comercial con América del Norte y aprovechar el Plan México como vía para fortalecer la competitividad de la región fronteriza. Esta estrategia busca impulsar la producción nacional y la generación de empleos, sin estar peleada con la apertura comercial.

Hace tan solo un par de días el gobernador Manolo Jiménez Salinas participó en la sesión ordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública, que se celebró en la capital del país y que fue presidida por la presidenta Claudia Sheinbaum y Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno federal.
«Presentes en el Consejo Nacional de Seguridad Pública. Trabajamos con voluntad, coordinación y estrategia, para que Coahuila siga siendo uno de los Estados más seguros de México», señaló el mandatario estatal.
Junto a gobernadores y gobernadoras de todo el país, así como los responsables de la seguridad de cada entidad federativa, el Mandatario coahuilense reconoció que el modelo de seguridad del actual gobierno federal se complementa con el modelo Coahuila, lo que ha ayudado a robustecer el trabajo en la materia.

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