El IMSS en campaña

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

En los medios de comunicación impresos y electrónicos se viene repitiendo una campaña publicitaria del Instituto Mexicano del Seguro Social. No hay problema con eso, de hecho el IMSS es de las entidades públicas que más publicidad paga en los medios de comunicación, oficialmente está orientada a informar a la población sobre temas relacionados con su salud y bienestar, antes que esta palabrita se convirtiera en mantra de la burocracia de la cuarta transformación, la publicidad del Seguro tenía una función, y esa no era otra que la gente tuviera un mayor conocimiento sobre buenas prácticas sanitarias que le ahorraran una visita al médico, o a algún otro servicio de los que cubre el propio IMSS.

No, esta campaña está orientada en otro sentido, uno que más bien se mantenía, si no secreto, sí era de los que menos se ofrecía información, por más que fuera parte de las funciones del Seguro, contempladas por la ley. La de la afiliación voluntaria para efectos de recibir los servicios y beneficios que tiene el IMSS para toda su población agremiada, de repente pasó de ser algo que solo se decía cuando alguien preguntaba, a convertirse en uno de los programas prioritarios de la institución, al grado que paga publicidad en los medios, y tratándose de los periódicos, de la cara, pues va impresa a todo color.

¡Vente al IMSS!, pregona la campaña del Seguro Social, y en dos o tres formatos, que no son tantos o nos negamos a fijarnos en ellos, más bien, invitan a los trabajadores independientes a afiliarse al Instituto, y haciéndolo, a beneficiarse de los dos grandes rubros de servicio que este ofrece, en esencia el servicio médico, y la pensión por retiro. Parte del gancho, una muy importante, es que no solo permite la protección de la persona que cotiza, sino también de sus dependientes, conforme a la ley, su cónyuge, sus padres, y sus hijos, lo cual a muchísima gente le suena como campanitas en los oídos, nos referimos a la gente responsable, la que se preocupa por sus parientes, que ha vivido una mala experiencia de tener que pagar por la atención médica sin contar con la protección de una institución asistencial, y la parte que los mexicanos siempre vemos más lejana, la de la hora de retirarnos, que sí, la deseamos como un ideal, pero con el sistema de ahorro como está, más nos vale no soñar con los ojos abiertos.

Bueno, el caso es que el IMSS, de un tiempo a esta parte, cambió su estrategia, de la anterior de ‘no se me acerquen’, a la de ‘vengan todos… y paguen’, porque sabido es que, todas las instituciones que prestan servicios médicos, recaban las contribuciones que dan derecho a las personas, pero están confiadas en que no todas, o más bien la mayoría no requerirá de los dichos servicios, más que de manera esporádica, con lo que, por lo general, salen tablas, o salían, pues entre la corrupción, los recortes presupuestales, los vicios administrativos, la irrupción de la política en la prestación del servicio… este se ha ido a pique en cuanto a calidad, calidez y cantidad con que se ofrece, y tanto que, teniéndolo, buena parte de la población prefiere atenderse en otro sitio, así sea en los consultorios de las farmacias, a menos qué, claro, esté involucrada una incapacidad laboral, allí sí, ni modo, a soplarse las horas de espera, con tal de lograrla y poder entregarla en el trabajo.

¿Pero cuál es el trasfondo de esta campaña de afiliación voluntaria?, más o menos quedó esbozada en las líneas anteriores, lo que busca el Instituto Mexicano del Seguro Social es obtener ingresos, ¿de dónde?, de donde pueda.

Hace algunos meses nos sorprendieron al publicar el costo de los servicios del Seguro para los no afiliados: estaban por encima de muchas instituciones de salud privadas, la verdad no creemos que mucha gente no afiliada prefiera ir allí que atenderse en otro lugar, como tampoco creemos que le den un mejor trato a los que pagan por aparte que a los derechohabientes, esa fue una modalidad, la otra es la de afiliación masiva de gente pagante…

Y es que el gobierno federal, durante el sexenio anterior, se lanzó a experimentar con el sistema nacional de salud, experimentos que le salieron francamente mal, primero desapareció el Seguro Popular, el cual sustituyó con el célebremente triste y endeudarísimo INSABI, que al rato sepultó abajo del tapete sin saldar sus cuentas, y mandando a los beneficiarios, supuestos, a un engendro que es el IMSS Bienestar.

De repente el Seguro Social se vio con que tenía varios millones de derechohabientes adicionales, quede claro, no para todos los servicios ni beneficios, pero sí para los de atención médica de primera instancia, y es allí donde el instituto se ha venido acercando peligrosamente al colapso. Si le hubieran transferido el presupuesto íntegro del INSABI, sus instalaciones, su personal, su todo, bueno, allí podrían irla capoteando, pero no, aquello se deshizo, no quedaron más que las deudas, y a los que les duele algo, los mandaron al nuevo IMSS Bienestar, a ver qué puede hacer por ellos, que por descontado podemos decirle que no ha sido mucho, y dudamos que mejore en el corto plazo.

Para eso necesitan el dinero de los afiliados voluntarios, los que sí van a pagar, requieren ese ingreso para atender a los que no pagan, así de simple, y bueno, ya cuando llegue el momento de la jubilación, ah bueno, ese será otro cuanto y otro sexenio, como siempre, el que venga atrás que arree. No le vamos a decir que no, sí tiene su utilidad la incorporación individual al IMSS, si no es usted demasiado exigente, capaz que lo saca de dos que tres problemas de salud, algo del retiro, pero tampoco es la cura de todas las dolencias.

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