BAILE Y COCHINO… // Horacio Horacio Cárdenas Zardoni

Quede claro que seríamos los últimos en defender a Tania Flores de las acusaciones que se le hacen por malversación de recursos y ejercicio indebido del servicio público durante su gestión como presidente municipal de Múzquiz, la señora, como todo servidor público electo y funcionario designado, tiene la obligación de rendir cuentas hasta por el último centavo que tuvo bajo su cuidado, pero…
Es más que notoria la celeridad con la que se está atendiendo su caso por parte del Poder Judicial, eso sí que es una novedad.
Todavía recordamos una de las últimas declaraciones con motivo de eso que llaman informe en la fiscalía estatal anticorrupción, su titular no tuvo empacho en decir que sí, tenían como doscientos expedientes de servidores públicos imputados por lo mismo que se le atribuye a Tania, y en el colmo de la desvergüenza dijo que ni uno solo de los expedientes había dado con la persona culpable devolviendo el dinero del que había hecho mal uso, ni purgando una pena corporal, como dicen los elegantes abogados de ir a dar con sus huesos a la cárcel.
¿O sea cómo, hay doscientos exalcaldes, extesoreros, exsíndicos y ex lo que sea, y a Tania la ponen hasta delante de la fila?, usando la frase coloquial, se nos hace muy ojona pa´ paloma…

Tan solo el caso de Ramiro Pérez Arciniega, que fuera presidente municipal de Parras de la Fuente, a quien se le documentaron toda clase de abusos y barbaridades al frente del municipio, desde transas directas en la tesorería hasta meter facturas de los trapitos con que se vestía y los servicios de su carro de lujo, que ni era propiedad del municipio ni estaba a su servicio, entre una ristra de lindezas que eran vox populi en Parras, que llegaron al Congreso del Estado en forma de una solicitud de juicio político, ante la secretaría de finanzas y la SEFIRC por el mal uso que se estaba dando al presupuesto municipal, y no pasó nada. Lo que más nos sorprendió es que, mientras que se documentaron las irregularidades cometidas en los primeros dos años de su administración, todavía se le entregó el presupuesto completo del tercer año, para que siguiera medrando a su gusto, y todavía se buscó una cuchara más grande para servirse.
¿Cuánto tiene el proceso de Ramiro? Cuatro años, ¿y el de Evaristo Madero, que lo precedió en la alcaldía?, siete años, y los dos andan tan campantes, sin posibilidades reales de que la justicia se entienda de sus casos, y no porque les tenga uno particular tirria, sino porque el dinero que malversaron era de los coahuilenses, y las posibilidades de que se recupere para ellos es poco menos que nula. Estos dos casos multiplíquelos por doscientos, unos más gordos, unos menos, y tendrá que Coahuila sería muy otro si no llegaran a robar, verbo genérico para la mala actuación en la administración pública.

Así nomás, 200 casos, puestos en perspectiva, es como si los alcaldes de cinco gestiones sucesivas hubieran participado en el desfalco de sus tesorerías, esto considerando 38 municipios, aunque como suele pasar, a los perros más flacos se les cargan más las pulgas, acá no son tan selectivos, allí donde hay, meten la mano, a veces encontrando poco, a veces encontrando mucho, pero no se van con las manos vacías. Ahora que si lo dividimos entre los que no roban, los que roban poquito como aquel famoso Layín, y los que roban hasta reventar los bolsillos y las cuentas bancarias, ya es cosa de mala suerte si le toca uno de estos últimos.
Pero regresando al caso de Tania Flores, que de inocente no tiene nada, ¿cuál es el interés de procesarla tan pronto, o mejor sería decir de quien es el interés?
A mi me parece que lo que menos importa en el caso de Tania es lo que pasó en Múzquiz, municipio saqueado de costumbre, como tantos otros en Coahuila y en todo México, pero la coyuntura manda que su paso por el ayuntamiento sea el pretexto para zumbarle.

¿Zumbarle por qué o para qué?, en mi opinión lo del desfalco es lo de menos, y lo de más, la repartición de los contratos de compra venta de carbón mineral para alimentar las plantas carboeléctricas que la Comisión Federal de Electricidad tiene en Nava, y que durante el sexenio pasado se surtieron principalmente de las empresas de la familia Flores, con fuerte ascendencia en la cuarta transformación, no sabemos si nada más ideológica y política, pero sospechamos que también económica, y es esto lo que se quiere y busca neutralizar.
¿Cómo?, pues acalambrando a Tania, neutralizando a Tony, su hermano, que se ha convertido en un chivo en la cristalería que es la escena política coahuilense, incluyendo la parte que le toca en esta a la izquierda, MORENA y el PT.
Hasta la presidenta Claudia Sheinbaum ha cuestionado los contratos y desplantes de Tony Flores en sus mañaneras, y eso ya es decir algo, quien sabe qué instrucciones haya girado en privado, pero no nos extrañaría que fueran por el lado de borrarlos del mapa político morenista, por el daño que han hecho y pudieran seguir haciendo.
Que la justicia coahuilense le haga este favor a la federación, no sería raro, quizá, solo quizá, por allí se encuentre la explicación de por qué tanta prisa, y por qué Tania está pagando los platos rotos, que repetimos, inocente no es.

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