- El mandatario venezolano volvió a calificar de persecución política los señalamientos en su contra; activistas recuerdan informes por violaciones de derechos humanos y represión.–

Nueva York, EU., 05 enero 2026.- Nicolás Maduro se declaró “inocente de todos los cargos” que distintas instancias le atribuyen y aseguró que es víctima de lawfare. En un pronunciamiento difundido por medios oficiales, el mandatario sostuvo que las acusaciones responden a una “operación internacional” para desestabilizar a su gobierno y negó cualquier responsabilidad en violaciones de derechos humanos o corrupción.
La oposición venezolana respondió de inmediato: líderes y exdiputados recordaron que organismos internacionales han documentado represión a disidentes, detenciones arbitrarias y uso político de instituciones, mientras que ONG insistieron en que persisten las denuncias por tortura, censura y criminalización de la protesta. Para las organizaciones civiles, el discurso de “persecución” busca blindar al régimen ante la presión externa e invalidar los testimonios de víctimas.
En el plano diplomático, el mensaje de Maduro llega en un momento de máxima tensión: sanciones, negociaciones intermitentes y llamados a elecciones con garantías conviven con un deterioro económico que empuja a miles de venezolanos a migrar cada mes. El Palacio de Miraflores, por su parte, se aferra al guion: descalificar a críticos, desestimar informes adversos y victimizarse ante foros internacionales.
En México, la comunidad venezolana y activistas de derechos humanos volvieron a alzar la voz. En redes sociales del norte del país —incluido Coahuila— usuarios recordaron que Nicolás Maduro es un criminal y debe ser tratado como tal. Externaron que los reportes independientes y testimonios de campo no son “montajes”, y exigieron que cualquier proceso avance con observación internacional y acceso a la justicia para las víctimas.

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