BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

No, lo siento, no soy tan acucioso periodista como para haberme soplado íntegro el segundo informe legislativo de Alberto Hurtado, pero como casi todo Saltillo, pudimos apreciar sus espectaculares, colocados estratégicamente por la ciudad, para que a nadie que quedara atrapado en el tráfico le pasará de noche la acción del diputado local por el Movimiento de Regeneración Nacional, sucursal Coahuila.
Con ese antecedente, de lo único que vamos a hablar es de lo que vimos en uno de esos anuncios espectaculares, el que está, o uno de los que están sobre Pedro Figueroa, en el que presume que su camión de la salud beneficio a cincuenta mil familias saltillenses, nos imaginamos que en el curso de este solo año, y que no esté hablando de lo acumulado en dos, con lo que bajaría sensiblemente el mérito de lo presumido a la mitad, algo que ningún político del color y sabor que sea, se avendría a aceptar.
Siendo humilde… Habría dicho que su famoso camión de la salud, parecido nomás de nombre con el que trae, o más bien traía la senadora Andrea Chávez allá en Chihuahua, hasta que la mismísima presidenta Claudia Sheinbaum le ordenó que se bajara de su jirafa, quien curiosamente no dijo nada de la copia local de Alberto Hurtado, quizá por el solo hecho de no estar enterada, y si no lo está es porque no tiene enemigos del tamaño de los de Andrea y de su vampiro de cabecera.
Seguro que Alberto tiene sus enemigos, pero como navega con bandera de buena gente, más bien son envidiosos de la suerte política, o la estrategia que le ha funcionado, dónde la de muchos otros se ha ido al caño.

Pero regresando a lo del promocional… ¿No sé le hacen muchas cincuenta mil, y estamos, bueno están, hablando de familias, no de individuos? ¿Cuántas personas tiene una familia saltillense promedio, tres, cuatro, cinco entre padres e hijos, y si incluye a abuelos, tíos, sobrinos, lo que antes decían familia ampliada?
Poniéndolo en unitario estaríamos hablando de 250 mil personas, y si Saltillo tiene ya un millón, equivale a uno de cada cuatro saltilleros ¿Nada mal, no?
A menos que, típicos números políticos, si atienden al niño de un raspón, o a la niña de una gripa, o a la mamá de un dolor de cabeza, con un curita y un paracetamol se cuelguen la medallita de atender a una familia entera, aunque solo haya visto el doctor a uno de sus integrantes, ah, pero como si le quitan el dolor a uno, todos se sienten mejor, pues lo contabilizan como una cura colectiva… A lo mejor.
Pero creamos … Ahora los números fríos, 50 mil familias, de a uno o varios miembros, si lo dividimos entre 365 días calendario, estaríamos hablando que el camión de la salud atiende 137 personas diarias, serían 5.7 pacientes por hora si funcionara 24 horas, todos los días del año, algo que eso es imposible. Pongamos que fuera solo lo normalito 8 horas al día, y descansando sábado y domingo, subiría a 197 personas atendidas al día, cada hora estarían atendiendo a 24.6 pacientes por hora, lo que implica un tiempo de dedicación, personalizada y muy humana, al más puro estilo del humanismo mexicano de la cuarta transformación, de 2.2 minutos por familia, de a 30 segundos por integrante, en una familia de 4… Parece vacilada, pero son los números fríos que reporta el diputado plurinominal Alberto Hurtado Vera.
Ya me imagino que así revisan las cuentas públicas del Estado y los municipios, así calculan los presupuestos anuales, con los números más optimistas o convenientes, según el momento político.
No sería mala idea auditar los números de los informes legislativos, que comparecieran para explicar porque dijeron lo que presumieron, pero aquí entra la pregunta de siempre ¿Para qué, que caso tiene?, desmentir a los políticos por el puro gusto, vale poco la pena.

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