Basta de truculentos mensajes, AgSal debe ponerse a trabajar

BAILE Y COCHINO // Horacio Cárdenas Zardoni

Parece chiste o argumento de película, les tenemos una noticia buena y una mala. La buena es que el año 2025 fue un año bastante productivo en lluvias, decía la nota de prensa que fue el quinto año con mayor precipitación desde 1980, y eso ya es decir algo. Fueron varios días de lluvias fuertes y constantes, y luego ya varios meses de que no cayó ni una gota, pero bueno, lo que importa es la contabilidad final, y esa dice lo ya señalado, un muy buen año de lluvias.

Ahora viene la mala noticia, está a cargo de Aguas de Saltillo, empresa paramunicipal que administra para nosotros, el recurso que es nuestro, a cambio de una comisión nada despreciable de las ganancias de la operación de un sistema que también nos pertenece. Dice AgSal que bueno, sí, ha llovido con ganas… pero esta lluvia no ha servido para recargar los mantos acuíferos…

Ah vaya…

No sabemos si estábamos mejor cuando estábamos peor, porque hubo varios años de fuerte sequía en todo el país, afectando en menor medida a la región sureste de Coahuila, que tampoco se salvó mucho. Bueno, pues durante esos años, Aguas de Saltillo jamás, que recordemos, dijo que el agua, la poca que caía del cielo, no sirviera para la recarga de los mantos freáticos.

Vaya usted a saber si la tierra estaba tan seca y cuarteada, que toda la precipitación, la poca, fue captada al máximo, o la otra, la que nos sospechamos, que no habían adoptado el discurso de espantar con el petate del muerto de que sí, puede llover, puede diluviar, podemos estar inundados no cuarenta días y cuarenta noches, pero sí una décima parte de eso en algunos fraccionamientos del norte de Saltillo, y aun así, el agua no es absorbida por la tierra.

El cambio fue notorio, el rollo este comenzó cuando se fue Jordi y llegó Vicente, y así como han sido desde siempre las relaciones con Aguas de  Saltillo, no sabemos a quién creerle, si al que se fue y se guardó mucho de mencionar, siquiera una vez, que había un problemita con la recarga, o al nuevo, que nomás se nubla y caen los típicos chubascos aisladísimos de por acá, en que puede llover en una cuadra sí y en el resto de la colonia no, sale a advertirnos que ni crean, esa agua que ven correr por las calles por estar saturados los drenajes, no irá al subsuelo, de donde luego pudiéramos extraerla para potabilizarla y alimentar la red de la ciudad.

Vamos a ver, Aguas de Saltillo tiene desde que Oscar Pimentel fue alcalde de la ciudad, por allá en los años noventa, y sí, en muchas ocasiones nos han acalambrado con que se necesita dinero, mucho dinero para mantener la disponibilidad de líquido para la población y la actividad productiva, pero así como referirse a la impermeabilidad de la tierra que impide la captación, de eso nada.

Si lo hubieran hecho estos cerca de treinta años, y desde la posición de poder que han mantenido desde aquel entonces, perfectamente pudieron haberle advertido a ese alcalde y a todos sus sucesores del problema que se estaba generando, y nada.

Porque ¿cuánto ha crecido la mancha urbana en estas tres décadas?, cosa de preguntarlo a quien sepa, pero entre asentamientos regulares e irregulares, y las obras que realiza el municipio y pide a particulares para comunicar esas nuevas colonias, se podría llegar a una cifra, un 25, un 30% más extendido Saltillo hoy que en los noventa.

¿Y eso ha sido significativo como para que se deje de captar agua en los mantos freáticos?, importa porque una cosa es que se abran calles y avenidas, que como sabemos, impiden la absorción de agua al subsuelo, pero crear un fraccionamiento y que este se llene de casas al grado de tampoco quede un metro cuadrado de suelo sin que le pongamos cemento o mosaico encima, hay una diferencia grande. Fraccionamientos los hay que se tardan décadas en que se ocupen todos los terrenos, y mientras ¿qué? ¿perdieron su permeabilidad con el cambio en el uso del suelo?, lo dudo.

En todo caso Aguas de Saltillo, enterada como se supone que está del asunto este de la cada vez menor captación de los  mantos freáticos, era para que hubiera advertido a las administraciones municipales y a los desarrolladores inmobiliarios que dejaran las consabidas áreas verdes, y que estas las hicieran a desnivel, de manera que a la hora que lloviera, allí se fuera a concentrar la poca o mucha agua que cayera, sea para que de allí mismo se filtrara, o que se transportara a algún sitio para tratarla mínimamente y usarla.

Nada, en el trienio pasado tuvo que venir una organización ecologista alemana a hablarle al alcalde Fraustro de las bondades de los parques verde azul, o algo así, como si no hubiéramos sabido desde hace siglos la utilidad de los parques hundidos, como los hay en muchas ciudades, incluso aquí mismo en Saltillo.

Como que ya basta de sus truculentos mensajes de Aguas de Saltillo de que el agua en esta ciudad no se filtra, sino que se resbala, y más que espantar con el petate del fallecido, que se pongan a hacer algo al respecto ¿no?

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