BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

Lo hemos comentado en varias ocasiones al paso de los años, nos causa cierta sorpresa y también nos da gusto, ver que hay gente que se pasa de cumplida, hablando del tema particular del pago de sus contribuciones anuales.
Son notorias las filas que se hacen cada inicio de año por pagar el impuesto predial y cubrir los derechos vehiculares. Son dos trámites obligados, uno a cargo del municipio y el otro del gobierno del estado, lo que implica tener que desplazarse a dos distintas oficinas públicas o centros de cobro descentralizados para el efecto, o aun si lo hace por Internet, significa entrar a dos páginas distintas, con plataformas diferentes, lo que hace que el contribuyente se desespere a veces, pues si ya le aprendió a moverle a una, la otra se le complique, suele pasar. Y aun así, hay muchos coahuilenses que procuran darle trámite al asunto, el primer día hábil del año.
Si por ellos fuera, lo harían desde el primero de enero, pero como sabemos es feriado, pero su estructura mental propicia que estarían más tranquilos si ese mismo día pudieran dar por resultas esas y otras cuestiones por el estilo. De alguna manera en el ayuntamiento han hecho una tradición el premiar a la gente que paga a tiempo su predial, está por supuesto el sorteo de ciertas cantidades de dinero que a nadie le caen mal, sobre todo si se saca el premio mayor, pero lo que sea es bueno, aunque sea el pedacito de rosca que estaban dando este año, cae bien a todos los que no están a dieta. Es solo un gesto, pero se agradece, y si fuera por la administración municipal en materia del impuesto predial y la estatal en el caso de lo que antes era la tenencia, desearían que todos los contribuyentes fueran tan cumplidos como los que se enfrían en las filas el primer día, desde la más temprana hora.
No es el caso. Por allí pescamos una nota que decía que todavía faltaba un 86% de los ciudadanos de cubrir los derechos vehiculares, era un corte a parcial al día veinte, y ponga que un cierto número de ciudadanos todavía hagan un hueco en sus actividades diarias para ir a pagar, pero transcurrida la primera quincena de enero no es del todo probable que estén calentando el dinero en espera de acudir al pago antes del siguiente día de cobro.

Eso pensando que estén interesados en recibir el beneficio del descuento del quince por ciento que tradicionalmente se ofrece para el primer mes, y que va disminuyendo para el segundo y tercero, luego del cual, en teoría, comienzan las multas, que pueden entenderse también un aliciente, pero negativo para aportar lo que nos toca por el derecho y gusto de vivir aquí.
Nos acordamos de otras notas publicadas, estas a finales del año pasado, que decían que buena parte de la población de plano no habían cubierto sus contribuciones. En el caso del parque vehicular se hablaba de un 50% de los propietarios de vehículos que no habían cubierto su impuesto, y del predial, una cantidad similar.
Como sabemos, por allí de octubre el ayuntamiento suele emitir un acuerdo de cabildo autorizando a la tesorería a otorgar un descuento en el monto de las multas y recargos para quienes han incumplido con el pago que les corresponde. Si no me equivoco, hasta en las promociones del Buen Fin el gobierno estatal también ha entrado en la dinámica de los descuentos en los mismos rubros de multas y recargos, eso de dejarlos en un peso, que más que simbólico es un recurso contable para que nadie pueda presumir de que hubo una condonación, con que quede asentado la aportación mínima, todavía se considera castigo, no perdón.
Pero lo que nos preocupa es eso, que pese al importante descuento que se hace a los contribuyentes cumplidos, los que no lo son simple y sencillamente no se sienten compelidos a pagar. Sí, un diez por ciento es atractivo, no tanto como el quince, pero no es despreciable, y aun así la recaudación para febrero y marzo tiende a ser escasa.
Es como que el tema del aliciente pesa menos que el de la responsabilidad social de hacer la aportación económica, que además no es una petición de buena voluntad, sino que es obligatoria para quienes se hallen en el supuesto de ser poseedores de un bien inmueble o de un vehículo. Si lo vemos al revés, se convierte en un asunto de falta de responsabilidad, y allí es donde entra la pregunta ¿cuál es la probabilidad de que el que no pagó en enero lo haga en el mes siguiente? Tengo la sospecha de que no es muy alta que digamos.
Alguna proporción de coahuilenses, aun queriendo, no pudieron pagar sus impuestos por falta de dinero, los imprevistos se presentan a cualquier persona en cualquier momento, pero existe la ventaja de que se puede pagar en enero con tarjetas de crédito, con lo que se hace acreedor al descuento, y luego ya con algo de dinero, se apresura a saldar la deuda, tampoco se trata de dejar pasar el tiempo, porque es bien sabido que las multas y recargos de la autoridad son mucho menores que los intereses bancarios.
Algo deberían idear los encargados de las tesorerías para que los contribuyentes adquieran un mayor sentido de responsabilidad con el pago de impuestos, después de todo… es algo inevitable, y sin esa aportación el gobierno carece de los recursos para la prestación de los servicios indispensables para toda la sociedad. Cosa de ponerse a imaginar algo para motivarlos, so pena de vivir tronándose los dedos por el dinero que debería entrar y no cae.

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