Dos Violines: un relato novelado

Por el Dr. Eugenio Deister Mateos.

1a parte: Leandro y Lauro.

Foto: Basado en Hechos Reales.

Corre el año de 1930, la ciudad es Fresnillo, Zacatecas, la hora 8:30 p m.

Leandro de 27 años transita por la calle principal, al llegar a una esquina de la central de camiones, bajo el farol de calle se encuentra un niño de aproximadamente 8 o 10 años. Llama la atención que el niño se encuentra solo, en su mano derecha carga el estuche de un instrumento musical y de su lado izquierdo, en la banqueta. se encuentra una maleta mediana de cartón.

La corta de edad del niño llama la atención inmediata de Leandro, aunado a ello, el estuche de un instrumento musical, pues es, desde su infancia un destacado ejecutante del violín de nivel aficionado, ya que tuvo un excelente profesor cuyas lecciones durante varios años (su niñez y adolescencia) sus padres pagaron y luego el continuó tomando en sus años de seminarista, en el Seminario Conciliar de México, en  Tlalpan, D.F.

Asi las cosas, Leandro se acerca al niño lo saluda y se presenta con él, enseguida casi al instante le pregunta por sus papás o algún hermano mayor o familiares que lo acompañen.

El niño le responde que se encuentra solo, que acaba de bajar del autobús proveniente del D. F.

Sorprendido pregunta: ¿pero por qué estás solo? ¿Qué edad tienes?

El niño dice tener 10 años de edad y llamarse Lauro. Explica que su padre lo llevó a la terminal de autobuses en la ciudad de México, pagó el pasaje hasta Fresnillo, le dio $300 pesos y su violín; dijo que podía buscar a la familia de una prima de su papá para que le diera alojamiento y, tal vez hasta que el cumpliera los 18 años y se pudiera valer por sí mismo. Sugirió entretanto que tocará su violín en la calle o en alguna fiesta para ganar algo de dinero y con ello contribuir a la casa de la familiar.

Enseguida el niño mostró un papel con la dirección anotada de la casa familiar,  ya que él no conocía Fresnillo. Leandro se ofreció a ayudarle a encontrar esa casa, sin embargo comentó no entender el proceder de su papá,

Lauro contó que su mamá había fallecido hacía tres años y su papá se volvió a casar con una norteamericana dos años después, es decir hacía un año. Desde el inicio la nueva esposa presionó al papá para que lo enviará con familiares, ya que no lo quería en casa; el padre pidió un  tiempo para resolverlo, ella le concedió seis meses de plazo los cuales se cumplieron la semana anterior, por ende el papá no tuvo tiempo de conseguir que un familiar se comprometiera a hacerse cargo del niño.

Por esa razón, la prima que buscaba en Fresnillo ni idea tenía del asunto.

Leandro le expresó no entender la forma en que su padre lo había alejado de su vida pues era solo un niño, a lo que el menor respondió que su madrastra había dicho que bien podía tocar su violín en la calle y mantenerse, porque si no aceptaba irse, ella con aprobación del papá vendería el instrumento musical.

Foto: Zacatecas histórico.

Esa amenaza lo convenció que no había más remedio que irse, pues adoraba su violín. Leandro se conmovió de pies a cabeza. Preguntó si ya había cenado, a lo que el niño dijo que no, que desde las tres de la tarde el camión se detuvo en San Luis Potosí para comer, por tanto no había probado alimento alguno desde esa hora.

Conmovido por las palabras del menor, Leandro lo invitó a la cafetería: “yo te invito, cenas y platicamos, después buscamos a tu tía; el niño accedió encantado. “Me siento muy contento de haberlo encontrado y, sobre todo, que me ayude tanto, no sabe lo preocupado que estaba casi lloro todo el camino”.

Dime, pregunta Leandro, ¿hasta cuál nivel de música has alcanzado a interpretar, Lauro responde que interpreta las 6 sonatas de Bach como 12 de Mozart,  5 de Beethoven, más la Kreutzer, las 3 de Brahms, 1 de Ravel y de Debussy.

Maravilloso exclama, entonces tienes aptitudes innatas, ¿alguien de tú familia es músico? 

Si responde Lauro, mi abuelo paterno y mi padre pero hoy se dedica al comercio, yo pienso que obligado por su nueva esposa, ya que cuando vivía mi mamá, el se presentaba en muchas ciudades de México, interpretaba cualquiera de los más famosos y difíciles conciertos.

¿Tú cuáles interpretas?

Lauro comenta que el Concierto de Beethoven para violín, el de Chaikovsky, Saint Saens, al igual el concierto para violin n°. 1 de Paganini.

Terminan de cenar, toman un taxi para llegar a la la casa de la familiar, tocan  la puerta pero ya son las 10:45 p m, hora muy tarde para las familias de provincia, lo cual inquieta y molesta a los moradores, por tanto tardan en salir, la cara es de sorpresa y molestia pues nunca fueron avisados, sin embargo dadas las circunstancias  los invitan a pasar y le procuran un lugar a Lauro para dejar sus pertenencias y dormir, asegurando buscarán la manera de darle la debida acogida.

Leandro se percata de la incomodidad de los familiares e intuye que a pesar de que resalta el nivel  económico de clase media, esperan que el niño se gane el sustento de alguna manera, ya que la tía tiene dos hijos una niña y un niño de la misma edad de Lauro. Leandro expresa a la prima del papá su decisión de apoyar económicamente al niño de manera mensual, al igual gestionarle y organizarle con el Club Rotario presentaciones, es decir conciertos periódicos en Fresnillo y ciudades aledañas, también comenta puede acompañarlo en la preparación de sus presentaciones, ya que el interpreta (a un buen nivel) muchos de los conciertos que Lauro puede ofrecer, enseguida relata que él es soltero y  trabaja como jefe de turno en los molinos de beneficio de la Minera Fresnillo y que su único interés es evitar que el niño desperdicie tanto sus aptitudes de violinista como sus años de formación escolar.

La tía acepta y agradece el apoyo que se ofrece.

Pero, ¿quién es y de dónde proviene Leandro? Él es hijo de un consultor de metalurgia en empresas mineras de Mexico por muchos años, que falleció de un infarto en una de las poblaciones mineras durante una consultoría en el Norte de México cuando contaba con 19 años de edad. Su padre era originario de Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos de América, de hecho Leandro nació en Filadelfia también, cuando tenía 10 años comunicó a sus padres que quería ser sacerdote y logró ingresar al Seminario Conciliar de México, DF, sin embargo después de siete años de estudios y a pesar de que había logrado concluir con éxito en esos siete lo que a otros les tomaban diez, durante ese denominado [Año Jubilar] que les otorgan para confirmar o declinar su deseo de convertirse en sacerdotes, él opto por declinar, tuvo suerte al lograr que la Universidad de Pensilvania le revalidara sus estudios del seminario, ya que en México ninguna institución de estudios de nivel medio y  superior se los reconociera.

Asi las cosas logró ingresó a la carrera de Ingeniero en Metalurgia en la misma Universidad de su padre, en el año que falleció estaba iniciando su tercer año de ingeniería, le faltaba año y medio para graduarse, sin embargo era el mayor en una familia de cuatro hijos el siendo el primero, lo cual lo orilla a dejar los estudios y buscar trabajo en su área de carrera inconclusa en el único lugar que vio viable ser contratado: alguna compañía minera en México que conociera a su padre, lo cual logró e inició trabajando en el municipio de Mapimí en el estado de Durango. Cabe comentar que ese municipio se encuentra en el mero centro del desierto de Mapimí.

Foto: Basado en Hechos Reales.

El alojamiento, en las colonias construidas para los empleados de la empresa eran muy apropiados y habitables, las casas estaban construidas, basados en materiales y planos diseñados para el desierto en Arizona y Nuevo Mexico, exprofeso para empleados de las colonias mineras.

En ese lugar trabajó durante dos años hasta que la empresa cerró debido a una devastadora inundación de la mina que produjo daños irreversibles; encontró durante el tiempo administrativo de su liquidación otro puesto en el Municipio de Los Azules en el sur de Chihuahua, a 10 kilómetros del poblado de Santa Bárbara, una de las más antiguas poblaciones del estado, fundada por los españoles en 1567 tras el descubrimiento de yacimientos de mineral que aún hoy persisten y son extraídos.

Estaba por cumplir 21 años, durante esos años su madre y hermanos menores vivían en México DF debido a que estaban en edades de acudir los dos menores, a primaria y secundaria y  el de en medio a la preparatoria.

En Los Azules, Leandro, estuvo dos años ya que las minas sufrieron constantes inundaciones subterráneas también, incosteables de reparar, derivado de eso tuvo que reiniciar la búsqueda de otro trabajo a sus 23 años. Corría el principio del año de 1926, iniciaba la agitación de persecución religiosa ordenada por el presidente Calles que derivó en la Guerra Cristera que duró de agosto de 1926 a junio de 1929, Leandro era militante y dirigente de la  organización denominada Acción Católica  de la Juventud  Mexicana; ACJM, cuyo  líder y director nacional René Capistrán Garza convoca a un levantamiento cristero armado contra el gobierno federal en noviembre de 1926. La incorporación de Leandro a la lucha política activa contra Calles y sus comandantes, obligó a su familia a exiliarse en EUA y recibir apoyo de la familia de su padre que residiendo en Filadelfia los acogieron; además compartían totalmente la ideología, convicciones y creencias religiosas, por tanto allá vivió su familia tres años y regresaron a México en agosto de 1929 dos meses después de concluir la guerra. Leandro, por su condición de ciudadano norteamericano, podía ser encarcelado por su participación en la lucha contra el gobierno establecido, y condenado a 25 años de prisión. Ante esta amenaza decidió hacer el viaje a pie de Guadalajara, donde se encontraba al concluir la lucha, hasta la ciudad de Laredo, Texas, para tramitar un cambio de nombre y reingresar a México, pero por ser pelirojo, muy blanco y de ojos azules, decidió caminar, con dos compañeros de lucha mexicanos, por la noche para evitar a las patrullas de militares federales en cada estado de su trayecto, por ello  dormían de día, ocultados por partidarios de la causa en, graneros o sótanos de hogares y así evitar ser vistos por informantes ya que se ofrecía recompensa por excombatientes cristeros, y una mayor cantidad por sus dirigentes, incluso los  políticos que eran más temidos por el gobierno.

La travesía a pie hasta la frontera les llevó tres meses, pero la concluyeron sanos y salvos, los compañeros de lucha se quedaron a vivir en Nuevo Laredo para diluirse entre la población e ir logrando por escalas de meses que sus familias los alcanzarán, Leandro cumplió también su objetivo al solicitar en su gobierno cambio de nombre y apellido, al igual nuevo pasaporte y documentos de identificación en octubre regresó por tren a la ciudad de  México para reunirse con su familia y encontrar trabajo; por lo pronto no en una minera pues la depresión rconómica de Estados Unidos se encontraba en estado crítico y las operaciones de extracción de  minerales se suspendieron en todas las compañías ese año en todo México.

De octubre de 1929 a enero de 1930, Leandro que tenía una sobresaliente caligrafía fue contratado por la UNAM al ganar un concurso para elaborar a mano todos los títulos que esta otorgaba en todas sus carreras; la paga era muy buena y de esta manera volvió a mantener a su familia, ahora de tres ya que el hermano de en medio había concluido la preparatoria y cursos técnicos de minería, para lo cual tenia grandes aptitudes, siendo contratado por ello para laborar en la mina de una empresa en la cual destacó de inmediato y con los años llegó a ser el mejor superintendente de minas a nivel mundial por producir la mayor cantidad de toneladas de mineral, con el menor número de trabajadores, con la salvedad de que en entrevistas con los observadores internacionales del concurso todos sus trabajadores declararon, que nunca se sintieron explotados por él, al contrario siempre defendidos ante la empresa pues logró bonos o despensas, atención médica, más ayuda económica para construir sus casas.

En enero de 1930, encontró trabajo en la Compañía Minera de Fresnillo, población donde  unos meses después conoce a Lauro con quien tendrá una gran amistad pues compartían infinidad de ensayos pre conciertos (en casa de la familia de Leandro ya que se casó en 1936) durante varias décadas en las poblaciones mineras del sur de Chihuahua, incluyendo la ciudad capital, hasta el fallecimiento prematuro de Lauro.

En la segunda parte de mi relato las describiré a detalle y los eventos posteriores musicales a la muerte de Lauro, hasta el año que Leandro dejó de tocar su violín debido a la sordera adquirida en los molinos ya que por machismo nunca se puso tapones en los oídos en 53 años de trabajar en esas condiciones de ruido extremo. Tocó el violín en su casa, durante tres y casi media décadas de forma ininterrumpida los 365 días del año.

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