TELEGRAMA // Héctor Barragán

A juzgar por las noticias radiales, televisivas y de la publicidad en general, la criminalidad ha crecido en todo país, creando enorme inseguridad y teniendo la sensación de que ha crecido más el crimen que la capacidad de combatirlo y el aumento de habitantes en el planeta.
En tanto la buena voluntad de los voceros de la gente de bien insisten en el poder de la individualidad para combatir el mal, a partir de que solo es la persona por sí misma, es quien ha de resolver el daño, porque su religiosidad y su propia moral es el motor de la paz.
Y esa orientación hacia el bien está dictada por la conciencia de uno mismo y eso por el temor al juicio final y al temor de que la conciencia será el testigo de las maldades de cada uno tras el destino luego de la muerte.
Y la gente de buenos principios y aspiraciones correctas sufre desde la primera falta moral, robo, asesinato personal a trasmano, sin que por este se dejen de cometer ilícitos mayores y reiterades, que sean de millones y millares de sacrificados, millones de dólares sustraídos, robados. Así que aparentemente el cargo de conciencia no lo hay en lo general, ni funciona.
En fin, que se conoce el remedio, pero no opera en la medida de lo necesario para el desarrollo pacífico y altamente productivo de la humanidad.

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