
México, 22 febrero 2026.- La jornada de violencia que se desató tras el operativo contra Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, no sólo paralizó carreteras y ciudades: también alcanzó de lleno al deporte, con partidos suspendidos, estadios en alerta y escenas de pánico que obligaron a jugadoras a resguardarse.
En Jalisco, el caso más visible fue la suspensión del Clásico Nacional Femenil entre Chivas y América, que estaba programado en el Estadio Akron. La Liga MX Femenil reprogramó el encuentro por motivos de seguridad, en medio de los reportes de bloqueos y hechos violentos en la zona metropolitana de Guadalajara. También fue pospuesto el Tapatío vs Tlaxcala de Liga de Expansión.
Además, reportes deportivos señalaron que la crisis obligó a frenar más actividades en Jalisco: hubo cambios y cancelaciones en softbol, voleibol y otros eventos, mientras autoridades locales activaban medidas de resguardo. El mensaje fue claro: ante el riesgo, el deporte pasó a segundo plano.
La tensión no quedó sólo en Jalisco. En Aguascalientes, el partido de Necaxa Femenil y Querétaro Femenil en el Estadio Victoria se interrumpió momentáneamente tras presuntas detonaciones en las inmediaciones del inmueble. Versiones periodísticas coinciden en que las jugadoras y el cuerpo arbitral abandonaron la cancha para ponerse a salvo en vestidores, en una escena que refleja el nivel de miedo que se vivió durante la jornada.
Todo esto ocurre en el marco de una escalada violenta que siguió al abatimiento del líder del CJNG, con narcobloqueos, incendios y ataques en distintos puntos del país. La lectura es preocupante: cuando el crimen organizado responde, no sólo afecta a las autoridades, también termina golpeando la vida cotidiana, el transporte, las clases… y hasta el deporte profesional.

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