Oh, Parras: Lo que revelan los drones

BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

Fotos: TV Parras

Hace años era un acontecimiento cuando llegaban los globos aerostáticos a Coahuila. No lo sabemos a ciencia cierta, pero sí podemos especular que así como había, hay todavía, circos, troupes, compañías de variedades que recorrían la república mexicana llevando espectáculos, así también había eso, empresarios que traían globos aerostáticos que ofrecían paseos de diez, quince minutos, media hora, en los poblados más alejados de la geografía nacional.

Imagínese, con lo tranquilo de la vida provinciana, en la época en la que había radio, pero todavía no llegaba la televisión, el arribo de esta clase de compañías era un acontecimiento para toda la población. Nada como romper la rutina, así fuera por unos minutos, la expectativa que causaban, los recuerdos de los que iban, lo que platicaban, los que habían podido atender, duraba para semanas y meses, por lo menos hasta que apareciera por el camino la siguiente compañía. Eran muchas de estas empresas, y mal que bien, funcionaban como negocio, pensemos en que la gente, ricos y pobres, no tenían mucho en qué gastar su dinero, y con gusto lo destinaban a tener una de esas experiencias que duraban toda la vida en la memoria.

¿Cuándo fue la última vez que llegaron los globos a Parras de la Fuente?, no fue hace demasiados años, quizá en esta misma década si no me fallan las cuentas, ¿o era el helicóptero?, bueno, el caso es que había la posibilidad de treparse en el aparato y desde arriba, por unos pocos minutos, tener la oportunidad única de ver su casa, el pueblo, los alrededores, la sierra, desde una perspectiva que solo habían presenciado los privilegiados que llegaban a Parras en avioneta o en helicóptero para la gira de algún político en campaña o de algún alto funcionario de gobierno.

Bueno, pero eso era antes, ahora que han hecho su irrupción los drones, y aunque no ande trepado en el globo, sí se puede dar uno la oportunidad de visualizar Parras desde las alturas, y darse cuenta de algunas cosillas que no… que no están bien del todo.

Nos estamos refiriendo al almacenamiento de agua por parte del empresario José Antonio Rivero Larrea, propietario de RGMX, uno de los viñedos que se han subido al negocio no solo de la producción de vinos, sino del turismo llamado enológico, que tanto éxito ha tenido en los últimos tiempos, teniendo a Parras de la Fuente como uno de los destinos más atractivos para los turistas, conocedores y borrachos con pretensiones de finos.

No sabemos si fue casualidad, si se trató de un reportaje periodístico, el caso es que sobrevolando a la distancia la propiedad de Rivero, se detectó que el estanque que tenía años seco, aparece ahora lleno hasta los bordes. Como dice el dicho, hay dos cosas que no se pueden ocultar, el amor y el dinero, bueno, pues en el desierto coahuilense no se pueden ocultar dos cosas, las pipas cargadas de huachicol, y en el seco peladero de arena y piedras, imposible no ver un cuerpo de agua que destaca en el paisaje. Fue el caso del estanque de Rivero, que simple y llanamente, no tendría por qué estar allí.

Como es sabido de todos, la relación entre el empresario y los parrenses ha sido todo menos tersa, al contrario, ha habido conatos de violencia y enfrentamientos legales, manifestaciones y mediación de las autoridades para tratar de poner orden en una actitud de la empresa que abusa de aquello a lo que no tiene derecho, a saber, el uso del agua rodada, que corresponde a los ejidatarios de Parras.

Está eso y el uso de cañones antigranizo para dispersar las nubes, práctica que se sospecha ha influido en una disminución significativa en el nivel de precipitación pluvial en la región, afectando gravemente la disponibilidad de agua por parte de la población y los productores agrícolas, y directamente la productividad y la supervivencia de sus cultivares.

De no ser por un dron perdido por ahí, y que quien lo manejaba puso sobre aviso de lo que estaba ocurriendo en la hacienda de Rivero, el pueblo de Parras hubiera seguido a obscuras. Igual otros lo habían visto, pero al no interesarles el tema, no habían comentado sobre el asunto.

Lo del almacenamiento ilegal es motivo, más que de molestia o escándalo, uno de orden jurídico. Si el agua almacenada no le corresponde, debe dejarla correr, o en su defecto pagarla a sus beneficiarios legales.

No es nada más cosa de pedir disculpas, que no hará porque no es su estilo ni su interés. Se trata de restituir un bien de los ejidatarios que usan para producir, y vivir de su trabajo, pues eso y no otra cosa es lo que se les está quitando.

Tenga por seguro que serán más los drones que anden por allí volando y viendo como evoluciona el asunto, y siendo Rivero como es, no nos extrañaría que les dispare sus cañones antigranizo, o teniendo la lana que tiene, compre bloqueadores de señal o baterías antidrones… así se las gastan ciertos millonetas.

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