BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

Lo que es parejo no es chipotudo, dice el refrán, muy mexicano, y tanto, que ni siquiera el Word nos reconoce la chipotuda palabra dentro de su sesudo diccionario electrónico, la Real Academia de la Lengua sí, pero solo chipote, e intencionadamente despreciativa y discriminatoria lo manda al Diccionario de Americanismos lo de chipotudo, vaya usted a saber por qué, si el vocablo tiene su sonoridad, además de su utilidad, que por lo menos a los mexicanos nos queda perfectamente claro a qué se está uno refiriendo, por más que sea la primera vez que la escuchamos o leemos.
Bueno, pues hace algunos días nos tocó presenciar, de lejecitos, en los medios de comunicación, un evento que nos vino ‘como anillo al dedo’, como les encanta decir a los mutantes de la cuarta transformación, a la frase en cuestión.
De lo que se trató fue de un encuentro, así lo manejaron sus promotores, cara a cara entre dos personales de gran peso político en el vecino estado de Nuevo León, Adrián de la Garza y Luis Donaldo Colosio, en torno a unos contratos multimillonarios que se le otorgaron en su momento, y que se han venido pagando después, a la empresa Next Energy. Como también suele decir la sabiduría popular, todo se le hace fácil a quien no tiene idea de qué está hablando, y efectivamente, nosotros, como muchos ciudadanos mexicanos, coahuilenses y saltillenses, no tenemos ni la más remota idea de qué le vendió Next Energy al municipio de Monterrey, y qué le falló en entregar, que si lo hubiera hecho conforme a las condiciones del contrato, no hubiera habido ningún problema, eso está bien claro, bien parejo, nada chipotudo.
Pero resultó que la empresa, cuyo propietario es Eugenio Javier Mais Domene, se dedicó a firmar contratos por aquí y por allá, principalmente entre entidades públicas, supuestamente para la generación de energía eléctrica utilizando tecnologías de última generación, que al final de cuentas, ya cuando estuvieran funcionando, le representarían a las entidades contratantes, importantes ahorros en lo que corresponde al pago de la factura eléctrica, que como sabemos, es monopolio de la Comisión Federal de Electricidad, que ni ofrece precios competitivos, ni mucho menos calidad, para no hablar de la garantía de suministro continuo y permanente.

El asunto de Next Energy saltó a la luz pública porque Eugenio ‘N’ fue detenido por las autoridades, luego de que el gobierno de Aguascalientes lo denunciara por incumplimiento de contrato. No sabemos si haya otras denuncias y qué tan avanzado vaya el proceso penal, pero el que llevó la delantera fue el de Aguascalientes, donde la acusación de fraude e incumplimiento de contrato tiene al vivales en prisión en el Centro de Reinserción Social para Varones de la capital del estado. Luego nos venimos a enterar que también Next Energy firmó contratos con el ayuntamiento de Saltillo, que se han venido pagando religiosamente, desde hace años, sin que se haya generado la electricidad prometida, por eso es que nos interesó el caso.
Así nomás de pasadita, el encuentro cara a cara, que más pareció por momentos, pleito callejero, entre Adrián y Luis Donaldo, se centró en echarse culpas mutuas: tú lo contrataste, sí, pero tú no lo cancelaste, tú le seguiste pagando, y así se estuvieron todo el rato que duró la emisión, quien sabe si fuera de cámaras habrán pasado de las acusaciones verbales a la violencia física, o como buenos políticos a la mexicana, se dieron la mano, se dieron palmadas en las respectivas espaldas, y quedaron de limar asperezas en un desayuno o en un juego de golf…
Pero el asunto permanece. Al parecer el fulano este, Eugenio Javier ‘N’ hizo su medio de vida, o uno de ellos cuando menos, en prometer, y luego no cumplir. En el caso de Monterrey, el contrato inicial era por nada más y nada menos que siete mil 370 millones de pesos, pagaderos a treinta años, y hay gente que se conforma con su beca del bienestar, o su pensión de los viejitos… pero además no fue el único, aparte de sus operaciones en Nuevo León, Coahuila y Aguascalientes, vaya a saber en cuántos otros estados y a cuanta más gente tranzó, porque la constante es que no hay nada claro, nunca se hizo la luz. El fulano se dedicaba a cobrar los cheques millonarios mensualmente, y a buscar a quienes más embaucar.
Como en el caso ventilado en Monterey, parte del problema es el cambio de administraciones, una es la que contrata, otra u otras las que siguen pagando porque el compromiso existe, y de la promesa y su cumplimiento no se ocupan, hasta que alguien más puntilloso mete pleito, y allí es donde se complican las cosas.
El asunto nos interesa por que al parecer el ayuntamiento de Saltillo sigue pagando a Next Energy, quien sabe si alguien ya haya ordenado suspender los pagos y abrir proceso para recuperar lo perdido, si es que se puede, habría que irse formando en la fila. Pero lo del pleito entre Adrián y Luis Donaldo ¿de quién es la culpa?, sinceramente yo me ponía salomónico: es de los dos, uno por contratar sin revisar y el otro por seguir pagando sin saber ni qué, los dos tienen culpa, de distintas cosas, pero inocente, no es ninguno, a menos que… hayan ido en la polla de la repartición del dinero, y entonces sí, no se libra nadie, otro pendientillo para la administración municipal saltillense.

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