TELEGRAMA // Héctor Barragán

El amor es desde siempre y para lo mismo, los sentimientos egoístas son pasajeros y falsos acercamientos a la belleza inacabable del amor. Es entonces un don divino, que llega y avasalla nunca, se aparece.
Contra la vieja letanía, ni la misma muerte termina con el eterno sentimiento, pero algunos poetas lo conciben como pecado y claman entonces la sanción de enfocarse a la persona amada sin acatar el mandamiento de revertir el amor a Dios y la relación al prójimo, detenerla en referirse al prójimo solamente como el cariño a sí propio.
Con todo y la posible amenaza de castigo debe agradecer la gracia de sentir amor hacia la mujer amada, quizá desde antes de la vida y seguramente tras la muerte, come un gran privilegio, una distinción desde lo ignoto que nunca se podrá agradecer.
A dos años de su fallecimiento le rindo el sentido homenaje que en justicia le corresponde y se refleja en chispazos de los reiterados sueños. Gracias por el privilegio del amor.

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