TELEGRAMA // Héctor Barragán

Las épocas de sequía amenazan a la humanidad desde hace tiempo, sin que se apliquen medidas para resolver los problemas de falta del vital compuesto o líquido, por cierto, que cada una de las situaciones mencionadas o intentadas no se aplica debida o suficientemente.
En la crisis se procede a la reactivación de pozos, apertura de nuevos, pero la recuperación de excedentes mal empleados, el clandestinaje, descontaminación y purificación de fuentes y corrientes contaminadas suelen olvidarse, agravando el problema irremediablemente hacia el futuro.
Se argumentará probablemente la falta de recursos, pero en la realidad es deficiente programación de los presupuestos, posiblemente la baja proporción de las cuotas, de lo que debiera ser.
Se adelanta la solución seguramente a la operación de los extranjeros, sin mencionar a los israelitas entre- ellos, por el relativo éxito logrado al transferir el manejo de los sistemas municipales para la distribución, pero esto no es indispensable porque la asesoría está disponible a la venta por parte de los organismos exitosos.
Más quien tenga poder al respecto, que lo ejerza y moviliza el aparato nacional.

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