Respiración artificial al caso de la ruta 2-B

BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

Son demasiadas vueltas para hablar de un problemita que aqueja en estos tiempos a vecinos de la ciudad de Saltillo, el de la cancelación de la ruta 2-B del transporte público concesionado. Para la mayoría de la población de la capital del estado, el tema es irrelevante, ah, pero para quienes sí usaban esta ruta para transportarse, adquiere tintes de tragedia. Foto: El Diario de Coahuila.

Hay quien opina que los periodistas deberían, deberíamos, dedicarnos al análisis de cuestiones importantes en el momento presente y trascendentes en el espacio y en el tiempo… sí, a lo mejor sí, pero si uno no se ocupa de las cosas inmediatas ¿entonces quién?, sobre todo porque hay temas que si no se atienden desde sus más diversas facetas en el momento actual, seguramente se convertirán en problema grave al paso del tiempo, en que, ahora sí, habrá que ocuparse de ellas, ya como un asunto urgente, so pena de convertirse en un problema grave, con implicaciones y costos muy superiores a los que tendría si se hubiera resuelto en el primer momento.

La temática del transporte es algo que, en nuestro país, y en nuestra ciudad, se han visto tradicionalmente como un problema, pero no debía ser así, es más, nunca debió ser así.

Ubíquese en cualquier momento del pasado, alguien tenía una necesidad de ir, del punto A en que se encontraba, al punto B, al que quería o requería ir. Allí está planteada genéricamente la situación. A esto debería corresponder una acción, la de desplazarse, comenzar a moverse, caminar, del citado punto A al citado punto B, al que llegaría luego de aplicar el tiempo y el esfuerzo indispensables, ya que en las condiciones físico temporales en que se desarrolla nuestra existencia, si no hay ambas, las cosas no funcionan. Así fue durante siglos, qué digo siglos, durante millones de años, y nunca fue visto como un problema, el que podía se movía, y el que no, pues no.

Ah pero como los humanos somos civilizados, pensantes y cuántas cualidades adicionales, tuvimos que convertir en problema lo que no lo era. Si yo no puedo, o no me da la gana caminar, pero de todos modos tengo que ir a algún lado, entonces se inventó el concepto de transporte, con el que se resolvería el problema de ir de aquí para allá, pero las cosas no se quedaron solamente en la resolución del tema de movilidad, había que agregarle otros muchos, y allí es donde la cosa se comenzó a complicar.

En su momento el asunto fue sencillo, había que transportarse, y en el instante en que ya no se requiriera, automáticamente se extinguía lo que se hubiera dispuesto para ello. Si era a caballo, en burro, en buey, en el momento que llegaba uno, se les soltaba para que hicieran lo que quisieran, normalmente comer o no hacer nada. Ah, pero cuando entra el capitalismo, allí sí que la cosa se complica, hay que convertirlo en negocio, y los negocios para que realmente valgan la pena, deben tener carácter permanente, y como en el caso del transporte, está prácticamente garantizado que siempre necesitaremos transportarnos, cada vez más lejos, cada vez más rápido, y si se pueden añadir factores como seguridad, comodidad… conectividad wi fi, pues qué mejor.

Son demasiadas vueltas para hablar de un problemita que aqueja en estos tiempos a vecinos de la ciudad de Saltillo, el de la cancelación de la ruta 2-B del transporte público concesionado. Para la mayoría de la población de la capital del estado, el tema es irrelevante, ah, pero para quienes sí usaban esta ruta para transportarse, adquiere tintes de tragedia.

Peor se pone la situación, cuando la autoridad municipal, quiere meter su cuchara para sacar tajada política, más que para solucionar un problema de orden social, este sí, de su competencia, lo otro no tanto.

Otra vez volviendo a las generalidades, el asunto del transporte era muy simple en su inicio, yo como particular tengo una necesidad, otro particular la puede atender, y allí nos arreglamos, a conveniencia de ambos. Es en el momento en el que una entidad ‘superior’, entiéndase el gobierno, quiere meterse a ordenar esa relación entre particulares, o peor, hacerse cargo de ella, cuando todo se enreda.

Si el concesionario decidió cancelar su ruta porque ya no le salía de costos, derivado de que ya no hay tanta necesidad de transporte, pues allí queda la cosa. Habrá afectados, seguro, pero tendrán que solventar su necesidad de movilidad de otra manera, caminando, organizándose, apoyándose los que tienen carro a los que no lo tienen, a cambio de una tarifa… yo que sé. Esa sería la solución lineal, la burocrática y política es que el ayuntamiento a través de su engendro el Instituto de Movilidad Urbana Sustentable, o algo así, quiera dar respiración artificial, con el costo que esto implica, para que siga viva una ruta que ya no se sostiene.

La última noticia, cuando pensábamos que ya se había resuelto la cuestión al ‘ofrecer’ u ‘ordenar’ a los concesionarios de la Ruta Roma para que cubrieran lo que los de la 2-B ya no, es que se dijo que sí, seguirá corriendo la tal ruta, pero con solamente seis camiones…

¿Seis camiones? ¿y pasando con qué frecuencia? Si antes eran, los que usted quisiera, veinte, pasando cada quince minutos, ahora con seis, ¿pasarán cada 30 o 40 minutos, cada hora?, eso no satisface a nadie, y menos cuando la gente, que debe ser poca, de allí todo el problema, se junte y vaya el camión lleno, y eso si se para, porque sabemos que a veces por ir a reventar se brincan las paradas, para regocijo de quienes están esperando subirse.

Total que a un problema que no debería siquiera serlo, el ayuntamiento le está poniendo parches y más parches, que no solo no dejan a nadie contento, sino que además resultan bastante costosos.

Hoy por hoy transportarse en Saltillo y sus alrededores es un galimatías que nadie entiende, mucho menos tiene opciones para que deje de serlo, a menos que se gaste un dineral, que tampoco nadie tiene. Y así vamos… o mejor dicho, así nos quedamos, porque el camión no pasa.

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