TELEGRAMA // Héctor Barragán

Tal parece que en las manifestaciones populares, bajo la explicación de que no puede intervenir en las marchas que se presumen, porque son insultantes y de conductas absurdas y salvajes, son la minoría que suceden, pero los daños cuestan en ocasiones millones de pesos que afectan el presupuesto gubernamental y el de los particulares, normalmente irrecuperable.
Lo que sucede es que se carece del personal especializado para detener en flagrancia a los vándalos y manifestantes que son verdaderos delincuentes o se convierten en tales bajo la indiferencia oficial, su debilidad y quizás temor de confrontación.
Falta de previsión o decisiones, pero el hecho es que no hay sanciones y por tanto respeto a las autoridades y el patrimonio particular o aún del histórico irrecuperables.
El caso de la manifestación de las mujeres es ya demasiado fuerte, gigantesco se puede decir, por lo que es de esperarse que están cerca de conseguir el establecimiento de un matriarcado, la sustitución de los varones en todos los sitios de mando político o económico, que posiblemente resultaría positivo según opinan muchos, de que la mujer es más responsable, trabajadora y honrada que los hombres.
De momento existe un abuso de fuerza, de poder que inclinaría el cambio de los mandos.

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