El derecho a la ciudad

BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

En días pasados se llevó a cabo el Foro Derecho a la Ciudad, un evento organizado por asociaciones vecinales de Saltillo, interesadas en el tema, y que contó con el respaldo de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Coahuila. El evento se realizó en el teatro de cámara de la rectoría de la Universidad Autónoma de Coahuila, detalle que no deja de ser significativo, ya ve que en política, al menos en la política como se hace en nuestro país, todo cuenta.

El evento se estuvo publicitando por todos los medios. Por supuesto la prensa escrita, los medios electrónicos de comunicación, y las redes sociales. Y las organizaciones vecinales detrás del proyecto acudieron a las oficinas del gobierno del estado, del ayuntamiento, del congreso del estado, instituciones educativas, y todos los actores sociales que pudieran estar interesados en la temática, y/o… el movimiento social del que el Foro es una manifestación, no necesariamente la más aparente.

Ya en diciembre del año pasado el mismo conjunto de asociaciones vecinales entregó al Congreso del Estado un proyecto de reforma a diversas leyes estatales, con la finalidad de que se reconozca el derecho que tienen los individuos, en su calidad de habitantes y vecinos, a la ciudad en la que vivimos. El trasfondo de la movilización social que han emprendido no es que no existan implícita o explícitamente estos elementos en la legislación vigente, sino que requieren de mayor clarificación, y más que eso, que con la actual y con la que piden que se reforme, necesitan operatividad.

El asunto del Foro iba bien. Cuanto funcionario público fue invitado, dijo que sí, que por supuesto que asistía. Movidos como han demostrado que son, los integrantes de las asociaciones vecinales estuvieron presentes durante la gira que realizó la presidenta Claudia Sheinbaum por Saltillo, y cuando menos uno de ellos, pudo manifestarle a la mandataria qué es lo que estaban haciendo. De esto tomaron nota, para empezar, el gobernador Manolo Jiménez, y de allí para abajo. Repetimos que en política todo cuenta, y ese saludo presidencial y ese intercambio de palabras debió significar algo a los buenos entendedores…

El asunto está en que, a pesar de que estaban invitados, si bien como gente elegante que son, funcionarios muy ocupados no confirmaron su presencia, sí fue notorio cierto vacío que hicieron las distintas instancias de gobierno a esta movilización ciudadana.

De sobra sabemos que existen redes de comunicación entre las oficinas de gobierno. Un funcionario recibe una invitación, y lo primero que hace es consultar ¿va a ir el jefe? ¿no va a ir? ¿va a mandar representante? ¿de qué nivel? ¿les va a aplicar la ley del hielo? ¿va a tratarlos como si no existieran?, llegan al extremo de decir a qué hora van a llegar y cómo deben ir vestidos, y si se espera que alguno de ellos pronuncie ‘algunas palabras’…

Lo que se percibió fue que… les hicieron el vacío. El caso más significativo fue el del presidente municipal de Saltillo, quien no acudió por tener otras actividades programadas, el día siguiente nos enteramos por el boletín de prensa publicado en medios, que el alcalde había ido a inaugurar… un parabús.

¿Cuánto tiempo puede tomarle a un funcionario cortar el listón entre los dos travesaños y dirigir un mensaje a los pocos o muchos usuarios del transporte que estuvieran allí esperando su camión, y algunos otros que hubieran movido de las colonias cercanas de entre la gente que se presta a eso?, diez minutos, y se me hace mucho.

Luego está el traslado, el magno evento del parabús tuvo lugar sobre la Calzada Madero, a la altura del CONALEP 1. Mientras tanto, el Foro de Derecho a la Ciudad programó actividades desde las 9 de la mañana y hasta las 3 de la tarde. Si el alcalde hubiera querido ir… si usted gusta no a inaugurar, sino solo a hacer el típico y muy político acto de presencia, y luego esfumarse, pero no. También se esperaba al secretario del ayuntamiento, con quien se había tenido buena relación, y quien al parecer supo leer cómo soplaba el viento, y tampoco fue.

Ni el secretario del ayuntamiento, ni el alcalde Javier Díaz y menos Óscar Pimentel, que acostumbra a pararse en todo evento, acudieron al Foro Derecho a la Ciudad.

El caso es que tampoco llegó el secretario de gobierno Oscar Pimentel, que suele aparecerse en todos lados en representación del gobernador, o para sondear las aguas, o para promoverse también él, y ni que decir de los diputados del congreso local, esos que se dicen representantes populares, y que andarían representando quien sabe qué, quien sabe dónde, pero que debieron tomarse la molestia de acudir, si no para otra cosa, para normar su criterio sobre el proyecto de ley que se les presentó y que no se han tomado la molestia de dictaminar, quizá por falta de elementos, o por exceso de línea, esto es especulación mía, pero tampoco se me hace improbable.

Bueno, pues así las cosas con el derecho a la ciudad, ese que tenemos todos los ciudadanos, y al que quienes están obligados a garantizarlo, hacen como si la virgen les hablara.

4 comentarios sobre “El derecho a la ciudad

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  1. Muy bueno el artículo Horacio, así como lo describió, así sucedió. Falta de interés de los funcionarios, porque tiempo tenían. Buen día.

  2. Sr. Gobernador y Presidente Municipal ustedes tienen un gran compromiso con las ciudades y pueblos , han sido puestos ahí, para tener mejor vida y salud en sus habitantes ,no para que hagan caso omiso de lo que se les propone. Les proponemos que colaboremos juntos para realizar el trabajo que necesitamos con mayor efectividad y conocimiento.

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