Tapándole el ojo al vecino

BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni.-

Un árbol grande crece en una intersección de una calle con vehículos que pasan.

Me dijeron que no dijera, pero en eso, y solo en eso, soy como Andrés Manuel López Obrador, de que mi pecho no es bodega, y además… las cosas han cambiado, así que lo que no se dijo en su momento, con todo el interés periodístico que podía tener, lo sacamos a relucir, porque los que andaban entonces, siguen andando, entiéndase, cobrando del erario público.

Corría, si no me acuerdo mal, el último año de Miguel Ángel Riquelme Solís como gobernador de Coahuila, y faltaban días para que presentara su sexto informe de gobierno, en el que se supone daría respuesta final al cumplimiento de todas y cada una de las promesas que había hecho como gobernante y desde la campaña, siendo la percepción ciudadana y sobre todo la del electorado, que fue más lo que quedó a deber que lo que saldó adecuadamente.

Como siempre, los operadores políticos que cobraban en el gobierno estatal y en el municipio de Saltillo, querían que todo saliera perfecto ¡cuál fiesta de quince años o coronación de reina!, el último informe de gobierno debería salir impecable, nada debía empañar el evento consagratorio de Riquelme como el gran político que según él mismo y sus aduladores, era.

Sí, pero por allí andaba un grupito de revoltosos, y cuando digo grupito es porque eran pocos en número, pero eso sí, con una capacidad entre admirable y envidiable para armar borlote. Eran y siguen siendo los conocidos como Defensores del Nogal.

¿Cómo se las ingeniaron para conseguir los teléfonos de los principales integrantes?, bueno, pues esa es su chamba, el caso es que los tales operadores se comunicaron con los defensores para decirles… ‘queremos platicar’…

Que yo me acuerde, no había, ingenuos que eran los nogaleros, una intención de causarle urticaria a Miguel Riquelme en su informe, picarle las costillas a su cuerpo de seguridad, gente conocida por su absoluta ausencia de humor y respeto por los ciudadanos que protestan, o echarles a perder a ciertos grillos el salto de la muerte entre el sexenio que se terminaba y el que comenzaba. No, no había intención de manifestarse, los 50, 20, 10 que eran… frente al Teatro de la Ciudad. El terreno de su lucha era la Calle Sauce de la Colonia Jardín, precisamente donde se ubica el famosísimo Nogal que dio origen a su movimiento de defensa y a muchas otras causas que han salido a relucir entre entonces y ahora.

Grupo de personas trabajando bajo un árbol grande en una calle, con vehículos y un entorno natural.

Pero bueno, si hablaron y querían platicar, se platicó, de allá para acá todo eran promesas de atención a sus demandas, y de aquí para allá, eran demandas, las mismas que habían estado manejando en volantes, mantas, declaraciones en medios de comunicación, y posts en redes sociales.

Entre los acuerdos a los que se llegó, y que satisfactoriamente ‘desactivaron’ la protesta que iba a arrugarle todavía más el gesto al gobernador Riquelme estaban estos: el compromiso de no tocar al Nogal, y protegerlo con una rotonda para evitar un posible choque que lo dañara; la construcción de la banqueta en la acera norte de Sauce, a cargo de la empresa DAVISA; la reparación de la banqueta del lado sur, destruida por los camiones de materiales de construcción que entran y salen al desarrollo inmobiliario Parque Centro, esto a cargo del Ayuntamiento de Saltillo; la reparación de la cinta asfáltica de ese tramo de Sauce, que se hallaba (se sigue hallando) en condiciones lamentables por tanto tráfico pesado; el cierre de las entradas por Sauce para toda clase de vehículos, que deberían entrar por el bulevar Galerías; y el tendido de una malla con guardapolvos, para evitar que la tierra siga perjudicando las propiedades y la salud de los vecinos… nada más, y nada menos.

A todo dijeron que sí, ¿y qué cree que han hecho?, no voy a decir que nada, pero sí que casi nada.

A finales de año, y presionados por la amenaza de los vecinos de manifestarse en Parque Centro en plena época navideña, la empresa DAVISA calendarizó varias obras, de las cuales solo se realizó la banqueta de su lado, y nada más. De sobra está decir que no sirvió para maldita la cosa, porque quedaron entre dos y tres metros de calle sin pavimento, en la pura tierra y con vegetación, con lo que simplemente no se puede utilizar para circular. La banqueta, que debió de extenderse a la calle Pedro Luis de Ogazón, se quedó en la esquina de Sauce, y nada más… o bueno sí, porque la oficina de relaciones públicas de DAVISA regaló unas cuantas nochebuenas a los vecinos… ¡qué ternura!, creyeron que con eso se los echaban en la bolsa, y pues no.

La cosa está así: los vecinos cada vez están más hartos, ya no solo de la actitud de DAVISA, que nomás hace cosas cuando le entra el miedo que le vuelvan a tomar las entradas o manifestarse frente a sus edificios EDEN… si serán pretensiosos… pero además están hartos que el municipio también, nomás le dé largas al asunto: ni hace la banqueta, ni limpia, ni pavimenta, ni obliga a los dueños del enorme predio sobre Sauce a cercar correctamente su terreno, ni nada de nada.

Y pues sí, los vecinos ya andan organizándose de nuevo, ¿Qué podrán hacer?, ¿apersonarse en el siguiente informe del gobernador o del alcalde?, falta mucho; ya se pasó el día de la madre, pero algo se les ocurrirá, y ahora sí, ya prometieron no dejarse convencer por los personeros que prometen todo y no cumplen con nada.

Incidentalmente, Riquelme llegó al senado, según esto era muy popular, pero la gente no votó por él, perdió y solo se coló por la puerta de atrás, de la primera minoría…

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