La férrea distancia

BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni.-

Rieles de tren bloqueados por cinta de cautela amarilla con la imagen de un autobús en un círculo en la esquina.

La reveladora nota apareció la semana pasada en los medios de comunicación de la ciudad, la diputada Beatriz Fraustro presentó en el congreso del estado un exhorto para que la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario, dependencia del gobierno federal, atiendan el problema de la seguridad en los cruces de trenes en las zonas urbanas del estado de Coahuila.

El tema es importante, por supuesto que lo es, cuando menos para nosotros, pero luego la misma nota da cuenta de que esta sería la cuarta ocasión en la que el congreso del estado emite el mismo exhorto, o uno parecido a la misma Agencia gubernamental, y lo que nos queda entonces es cierto saborcito de que la comunicación entre el poder legislativo estatal y el gobierno de la república, no se está dando de la mejor manera posible, traducción: no nos están haciendo el más mínimo caso.

Yo no sé mucho de esas cosas, pero sí como periodista, las puede uno intuir. Entre los políticos la comunicación no se da por medio de oficios, o como en este caso, a través de exhortos, sino mediante el ubicuo recurso del teléfono.

Tan sencillo, o tan aparentemente difícil, como que la diputada Fraustro le encargara a su secretaria, a ver, comunícame con quien sea que la gire de enlace de la Agencia esa del Transporte Ferroviario con los estados, le dices a su secretario particular, o su secretario técnico o a su achichincle de turno que le llama desde la capital más segura del estado más seguro del país, Saltillo, Coahuila, y que queremos retomar el asuntillo aquel de la seguridad en las vías…

Camiones en un cruce ferroviario con cielo despejado y líneas eléctricas visibles.
Créditos: El Horizonte.

Si cuentan con secretarias o secretarios o secretari@s eficientes, que se ganan su salario de este lado de la línea, y se encuentran con otros iguales del otro, la cuestión sería más o menos tersa: ¿Cómo has estado manita, tanto tiempo sin platicar, sí hombre, acá hace un calor de los demonios y allá?, pues fíjate que mi jefa la diputada quiere dar seguimiento a los tres exhortos que les ha mandado en los últimos meses, casi años, y pues antes de incomodarlos con un cuarto exhorto, pues quería preguntarles ¿cómo va el asunto?… ¿cómo que cual asunto?, el de la seguridad en los cruces de trenes, ya ves que acá cada jueves y domingo un carro, troca, camión de personal o tráiler se le atraviesa al tren, que se lo lleva de encuentro; o que un migrante o varios se caen del tren y quedan muertos o mutilados en las vías, y la última, que resulta que las carreolas se atoran entre los rieles y los durmientes, sí, ya ves la tragedia que ocurrió acá hace días…sí horrible, espantoso…

¿Cómo ves?, ¿tu jefe podrá recibirle la llamada a mi jefa?, ¿sí? ¿los ponemos en la línea?, saludos, que estés muy bien…

Y ya de ahí la diputada, o para el caso el secretario del ayuntamiento, la secretaria estatal de enlace, el alcalde, el gobernador, se comunica en vivo y en directo con el funcionario encargado del asunto que se esté tratando, sin necesidad de recurrir a la letra escrita, que tantos incordios puede llegar a representar para la burocracia, que luego ya ve cómo son los burócratas de rencorosos ¿ah sí, otro exhorto? Engrápalo con los otros veinte y ponlo hasta abajo de la pila de asuntos que importan… les importan a ellos, pero a nosotros no tanto.

A lo mejor usted lo ve diferente, pero la impresión que nosotros tenemos es que pese a tratarse de la Secretaría de comunicaciones, transportes e infraestructura (acomódelo como quiera) lo que menos hay es comunicación… bueno, tampoco es que de los otros haya tampoco para aventar para arriba.

Lo de los cuatro exhortos del congreso del estado nos parece sintomático de que alguien o ‘alguienes’ no están precisamente muy preocupados por hacer su chamba, y se van por la fácil de mandar un exhorto o un oficio, que lo que ocasiona, suponiendo que alguien lo lea, definitivamente no el que aparece mencionado como destinatario, es cierto malestar o incomodidad, y una respuesta, o falta de esta, de la misma fuerza, pero en sentido contrario.

Esta es solo la última señal que ha alcanzado al gran público, hace pocas semanas el alcalde de Saltillo comentó que con la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario se avizoraba que no se iba a tener una relación precisamente tersa, y lo decía Javier Díaz no solo por lo de las cincuenta casas de cincuenta familias que van a sacrificar para que pasen por ahí las vías, sino por todo lo que no se están diciendo, o más puntualmente todo lo que se decide en el centro y no se comunica al estado y al municipio, que serán los que tengan que lidiar con la población, con la seguridad, con los accidentes, con todo.

A nivel discurso político sí, se dice que es trabajo en equipo… con total coordinación, pero en los hechos se tienen que comunicar mediante documentación oficial de lo más fría y distante, que claro que debe existir, pero que previamente debe contar con el aceitito de una buena charla, para dejar planchados los términos que se van a plasmar por escrito. De esto, parece que hay poco, tirándole a nada.

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