Lo que somos… Porros contra porros

Baile y cochino… // Horacio Cárdenas Zardoni.-

Hombre sentado en una silla bajo un gran árbol en un entorno natural, vistiendo una camisa blanca y un sombrero de paja.
Como lo repetía su líder máximo y gurú, Andrés Manuel López Obrador, su pecho no era bodega, lo que tenía que decir, según él y según esto, lo decía.

Se suele atribuir a Cantinflas, ya sabe, el célebre comediante mexicano del siglo pasado, adorado por muchos, y por otros no tanto, aquella frase de: vamos a hablar como caballeros, o como lo que somos. Expresión de lo más afortunada, que bien podría ser tomada como mantra de todos los políticos y funcionarios públicos, como también de los aspirantes a serlo porque, pese a que en buena parte de las películas de Cantinflas, el éxito del argumento y del personaje, radica en el enfrentamiento con el estado de cosas, en el fondo lo que debe prevalecer es la cordura y la decencia, aunque nadie de los involucrados particularmente lo sea.

Esto viene a cuento porque los políticos del viejo estilo siempre se habían mantenido detrás de una fachada de ecuanimidad, de respeto por las formas, por el distanciarse hasta el último milímetro del enfrentamiento, pues algo tenían bien claro, una vez que este ocurría, era imposible volver atrás, y el costo de la recomposición de lo que se había roto es mucho más alto en dinero, en esfuerzo y en tiempo, de lo que hubiera sido el aguantarse.

Pero eso es lo malo de los políticos morenistas, y de algunos de los de las organizaciones políticas que los acompañan, aunque no todos, porque los hay que han brincado de partido en partido, y que se han sostenido en base al principio ineludible de saber, o de perdida intuir, en dónde está y quien paga su plato de frijoles.

Los morenistas no. Como lo repetía su líder máximo y gurú, Andrés Manuel López Obrador, su pecho no era bodega, lo que tenía que decir, según él y según esto, lo decía. Él por supuesto, era el maestro, el actor principal de su telenovela, y nos imaginamos que sabía dónde parar, pues aunque bravucón como pocos, tampoco es que comiera lumbre. Prueba de esto fue aquel librito que escribió, o le escribieron, el titulado ‘Oye, Trump’, las dos o tres veces que se entrevistó con el presidente norteamericano se cuidó mucho, muchísimo, de soltar lo que traía en el buche.

Pero sus seguidores es otro cuento. Si el patrón hablaba, gritaba, denostaba, y le iba bien ¿porqué ellos a la hora de armar sus borlotes les iba a ir diferente?, pues sí, pero como lo dicen las parábolas de todas las culturas, el maestro siempre se guarda de enseñarle todo a su alumno, y entre lo que se guarda, está el cómo vencerlo.

Mujer sonriente en un discurso frente a una multitud con banderas mexicanas, en un ambiente urbano.

No hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla, una verdad de Perogrullo convertida en dicho popular, y la fecha que está por cumplirse es el inicio del torneo mundial de futbol, que si bien es cierto que no lo pidió el gobierno morenista, ni el actual ni el anterior, pues estas cosas se solicitan con muchos años de anticipación, sí le corresponde la responsabilidad de la organización, que además no nos hagamos, los morenistas dicen que no son iguales, que son diferentes, pero les encanta la pachanga y figurar, ¿o no Claudia Sheinbaum anduvo invitando al papa León XIV para que visitara México? ¿qué es eso sino armar circo para que la gente se distraiga, y por lo pronto el mundial está en puerta.

Todavía nos acordamos, bueno no es cierto, hemos leído al respecto, de lo sucedido en el entonces Distrito Federal en el año 1968. México estaba comprometido a ser sede de los Juegos Olímpicos, y en los meses previos se había ido descomponiendo la situación política y social en el país.

¿Qué grupo, pequeño o grande, no deseaba utilizar las olimpiadas como foro para dar a conocer lo que les dolía?, eran muchas. El análisis de la cronología de los hechos deja ver bien claro el progresivo deterioro de la situación, literalmente fueron sitiando la gobierno, llenándole el hígado de piedritas, probándose, a ver si era cierto lo que sospechaban que era una administración débil que les iba a aguantar todo, o lo contrario, que se cansaría, que reaccionaría violentamente, aunque quizá no se esperaron que fuera tanto. Porque una cosa fue lo que se vio, porque no se pudo tapar, y otra las medidas que tomó para controlar la situación, de las que se supo mucho menos.

Ahora para el mundial de futbol se está dando algo parecido, hay grupos de presión que quieren hacerse notar, algunos de la prensa extranjera y de los turistas foráneos, y otros del gobierno federal, que quieren que doble las manos a sus peticiones, algunas de ellas bastante descocadas.

Pero una cosa son los grupos de madres buscadoras, que tapizan las estaciones del Metro con las fotos de sus familiares desaparecidos, y otra la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y la Sección 22 del SNTE.

Ya ambos han recibido su probadita de la represión de un régimen que no negocia, reprime. A las madres les arrancan los carteles, a quienes exhiben mantas monumentales denunciando narcogobiernos se las quitan a los diez minutos, y a los de la CNTE de plano les vetaron la entrada al Zócalo, a instalar sus campamentos vacacionales.

Pero todo esto han sido escaramuzas, hay la sospecha y también la amenaza de que boicotearán los juegos. No que puedan acercarse a los estadios, eso será materialmente imposible, pero sí impedirán que los fanáticos lleguen a ellos, y eso a nivel calle, puede tomarse como vandalismo o inseguridad, difícil de controlar a bastonazos o con gases lacrimógenos.

En fin, todo por no hablarse como caballeros, ni tampoco como lo que son, porros contra porros…

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