TELEGRAMA // Héctor Barragán

En Naucalpan, Estado de México, municipio al noreste de la Cd de México, hay un pequeño bosque con el nombre del templo a Ntra. Señora de los Remedios donde la imagen de la Virgen que custodiaba un soldado de Hernán Cortés en su huida de Tenochtitlán.
Don Alfredo Ruiz Tovar, regidor primero del Ayuntamiento de 1973 a 1975, recordaba sus tiempos de conscripto, haber plantado árboles que se volvieron el hermoso pulmón de la zona.
Viene a cuento por las marchas semanales saltillenses que no aportan otra cosa que diversión a unos cuantos miles de personas, de los cientos de miles que pueblan esta que fue hermosa ciudad con envidiable clima y sano sobre todo, según reza el escudo de armas diseñado por Don Vito Alessio Robles.
Un paseo similar podría aportar, sin mayor costo la infraestructura de un bosque y sitio deportivo y distracción para los paseantes familiares, estudiantes de agricultura y otros para liberar la angustiada vialidad citadina y devolver su sanidad a la sede capitalina de Coahuila, cuya urgencia es creciente.

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