Un nuevo viejo congreso

BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni.-

Fachada del Palacio del Congreso en Coahuila, México, con columnas y banners conmemorativos del bicentenario.
Congreso de Coahuila. Mejor los mismos vaquetones, que abrirles la puerta a otros exponencialmente peores. Créditos: El Heraldo de Saltillo.

Cada vez me convenzo más de que la prensa no sirve para nada, o bueno, sí sirve para que una amplia raza de colegas no tenga que gastar, un dinero que no tiene, en sicólogos, siquiatras o internamientos en la casa de la risa, pero lo que es nuestro oficio, informar de la verdad, y nuestra aspiración, que esa verdad sirva para corregir todo lo que está mal en una sociedad a la que pertenecemos, de eso poco o nada.

Comenzamos tan dolidos porque pocos días antes de la elección del domingo 7, recién pasado, se publicó una noticia que por sí misma, debió influir enormemente en el proceso electoral, y sobre todo en los resultados de la elección, y a lo que vimos, esto no fue así. Sea que fue poca gente la que leyó la nota, o los que la leyeron se la guardaron, y no la platicaron a quien más confianza le tuvieran.

Quien ordenó la nota, o si fue iniciativa de un periodista colmilludo, sabe su negocio. La nota era una cualquiera, pero el momento para publicarla era estratégico. La elección del 7 de junio era la única que se celebraba en el país, y aunque Coahuila sea un estado de relativamente poca población, y por extensión, de poco número de votantes, no deja de ser una entidad integrante de la federación, que a falta de otro foco político de atención, tenía los ojos puestos en lo que ocurriera acá, por varias razones: Coahuila era el último bastión que le quedaba al Partido Revolucionario Institucional, que si perdía aquí podía irse despidiendo de su mismísima existencia; era la prueba de fuego de Andy López Beltrán como secretario de organización del Comité ejecutivo Nacional de MORENA, encargado personalmente de la estrategia morenista para ganar un estado que se ha resistido a la cuarta transformación, y otras varias circunstancias, hacían importante la fecha.

Un hombre sonriente sostiene carteles con una mano levantada en un evento del Consejo Nacional, con una botella de agua visible sobre la mesa.
Andy López tiró la toalla antes de la derrota. Créditos: El Sol de Mexico.

El resultado fue contundente, y aun antes de los comicios, Andy había, como se dice coloquialmente, tirado la toalla, simplemente  ‘no se halló’, en la chamba de operador político, él que según presumía de grandes logros en la elección de papi como presidente, falló gacho en un proceso que no era fácil, pero para el que tenía todas las canicas federales a su disposición; también está el resultado, histórico e inédito como le gusta calificar todo a Jericó Abramo, de que Coahuila decidió voltearle la espalda a MORENA y los morenos, de lo cual ya se han publicado bastantes explicaciones, algunas más certeras que otras, pero lo cierto es que gracias a lo ocurrido, el Dinosaurio Monterrosiano, al despertar, siguió estando allí.

No, pero lo medular de la nota no eran esas cosas, que podríamos calificar de periféricas, lo trascendental es que se trataba de renovar el congreso estatal, y el periodista se preguntó ¿y qué tal, cómo ha sido el desempeño del actual congreso, de mayoría priísta, y que además seis de los diputados actuales buscan su reelección al siguiente?

Y allí estuvo la sorpresa, que debió sacudir las consciencias, e influir en el sufragio, si no para darle la voltereta al marcador, por lo menos para hacer más ajustado el resultado, que llegó a expresarse en dos a uno, dos votos al PRI por cada uno de MORENA, que los demás partidos apenas figuraron, y tanto, que de tres de ellos logramos sacudirnos lo suficiente como para que ya no tengan prebendas económicas con cargo al estado y a los bolsillos de los coahuilenses.

La respuesta fue crítica, de 32 congresos analizados, el de Coahuila tuvo… el peor desempeño de todos ellos, el sitio 32 de 32, indiscutible.  La productividad del cuerpo legislativo, y obvio también de cada diputado en lo individual, es una vergüenza mayúscula.

En algún momento, cuando Claudia Sheinbaum pasó una iniciativa para limitar los costos de los congresos estatales y los cabildos municipales, el comentario presuntuoso acá, fue que el de Coahuila era uno de los congresos más austeros, por no decir más barato de todos los del país, y sobre ese borrego se treparon los diputados, para seguir en su indolencia: ah, costamos poco, apláudanos por ello, pero así como salimos baratos, tampoco vayan a esperar que trabajemos mucho ¿eh?

Es cierto que no hay estándares, que nosotros sepamos, para el desempeño de un legislador local o federal. Si acaso es exigible su presencia en el salón de sesiones del congreso… al momento del pase de lista, ya si se pasa de listo largándose a los cinco minutos, ese es otro cuento.

Pero nadie lo obliga a subir a tribuna, a presentar exhortos, a emitir dictámenes, a proponer reformas o leyes. Se la pueden pasar cachetonamente el trienio entero, y creo que ya quedó prohibida la reelección, pero si no, hasta a repetir tienen derecho, y sin hacer absolutamente nada, hablando de lo legislativo, lo de andar de coyotes, gestionando beneficios para la gente de su distrito, o grillando para su partido e interés personal, eso es aparte.

Es hasta cierto punto inexplicable que los coahuilenses hayan votado por los peores diputados que hay en el país… pero prefirieron eso a cualquiera de las otras opciones en la boleta, comenzando por MORENA y terminando por el que quiera, mejor estos vaquetones, que abrirles la puerta a otros exponencialmente peores.

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